CERRAR CICLOS
María del Carmen Maqueo Garza
Tu eternidad es ahora.
Luis Cernuda
Hoy es momento de hacer un alto en el camino, revisar lo andado y proponernos nuevas metas para el tiempo que está por iniciar.
Momento de mirarnos frente al espejo con total sinceridad, para señalar los logros hasta ahora, a la vez que revisar lo que no hemos podido concluir. Ser honestos con lo conseguido y con las cuotas pendientes.
Comprobar si la falta de cierre obedece al ciclo natural de las cosas, o si se ha debido a una actitud displicente de nuestra parte.
Cerrar ciclos es cumplir un pacto con nosotros mismos, un pacto que firmamos el día cuando iniciamos con la actividad que hoy evaluamos.
Representa tomarnos la vida tan en serio, como para no fallarnos.
Es haber definido con oportunidad nuestra hoja de ruta con plazos a cumplir, y cumplirla.
Cerrar ciclos representa retirar de esos proyectos una energía que ahora podremos canalizar de otra forma. Es hacer un balance de lo invertido y lo obtenido.
Es colocarnos frente a la vida y aceptar que nuestro juez más estricto es el tiempo.
Representa tener la honestidad de aquilatar lo proyectado frente a lo logrado, y en su caso, reconocer que hemos quedado por debajo de las expectativas.
Es tener la humildad de reconocer un fracaso y, pese a ello, no perder el ánimo para intentarlo una vez más.
Es descubrir que, frente a un fracaso, queda la enseñanza de vida. Que aun cuando no sea nuestra la victoria del triunfo, sí lo es el aprendizaje.
Cerrar ciclos es dejar fluir la energía sin aferrarnos en retener lo que deja de ser nuestro en adelante.
Una relación que no funcionó, a la cual nos corresponde dar cierre, por simple salud mental.
Un proyecto personal que no dio los resultados esperados, cuyo desenlace nos invita a reintentar por otro camino.
Una ideología que, lejos de expandir nuestra percepción, nos limita, necesitamos evaluarla y determinar si la conservamos o la trucamos por una nueva.
Un camino que parece no llevarnos al puerto deseado, y que bien haríamos en desechar.
El cierre de ciclos implica ponernos nosotros por delante de las cargas, para medir si seguimos sosteniéndolas o aligeramos la mochila.
Es evaluar si lo que acarreamos en realidad nos corresponde llevar a cuestas.
Es deshacernos de lo ajeno que cargamos por un sentimiento de culpa, cuando no deberíamos.
Es limitar el peso de nuestra losa a aquello que sí nos corresponde ir cargando.
Cerrar ciclos es alinearnos con el orden universal, una forma de acatar lo que ha de ser como ha de ser, sin imponer iniciativas de disrupción.
Es entender que el conjunto de lo creado atiende un sentido divino desde el principio de los tiempos, y que no vinimos a este mundo a inaugurar estilos de emprender las cosas.
Es tener la sabia humildad de reconocernos como una pieza más en la inmensidad cósmica y saber que, pese a ello, nuestro papel personal es único e irremplazable.
Cerrar ciclos es tener la mansedumbre de avanzar como una criatura más, poniendo lo mejor de nosotros mismos al andar el camino.
…Es alegrarnos por lo recorrido y esperanzados por lo que ha de venir.
Cerrar ciclos significa aplicar lo aprendido y soñar para más adelante, con mente y corazón. Hacerlo sin miedo al futuro, puesta toda la voluntad en avanzar por el camino que hoy nos hemos trazado.
¡Feliz año nuevo 2026! Que cada proyecto abone a una humanidad más sabia y empática para todos, poniendo cada uno lo mejor de sí mismo en cumplirlo.
RECUENTO DE BENDICIONES
María del Carmen Maqueo Garza
Diciembre es una buena época para ponernos memoriosos, no de manera gratuita, sino como un recuento de fechas desde que tenemos memoria hasta la actualidad, para dar gracias al cielo por las bendiciones recibidas.
La primera navidad que recuerdo al lado de mis padres tenía yo tres años. Vivíamos en un departamento en segunda planta, sobre la céntrica avenida Matamoros en la ciudad de Torreón, justo frente a la Catedral del Carmen. Fueron no más de nueve años de residencia en ese inmueble, que de muchas maneras marcó mi vida. Viene a mí la mañana de Navidad en la que, a mis cuatro años, estaba por primera vez consciente de lo que había pedido en mi carta al Niño Dios, y que esperaba con ilusión que se me cumpliera: Llegar a la sala, encontrar el pino encendido y debajo un triciclo rojo marca “Apache” provisto de un gran moño navideño, generó una emoción que a la fecha no puedo olvidar. Como en una película me veo a mí misma llegar a la sala y hacer a un lado a mis papás que me custodiaban, con un espontáneo y nada diplomático “Quítate”, para correr a alcanzar el esperado regalo.
Evoco las posadas laguneras en la colonia Los Ángeles, organizadas por la señora Amada Zertuche. Recorríamos varias casas cercanas a la suya siguiendo la petición de posada y con velitas encendidas, hasta la casa de la señora Amadita, donde rompíamos la tradicional piñata y recibíamos bolos. De esa misma época recuerdo el nacimiento de mis vecinas Doña Herlinda y Delfina Armendáriz, dos mujeres mayores dueñas de un estanquillo frente a mi casa, que desocupaban un cuarto completo para montar el nacimiento con más de cien piezas de barro y plástico y todos los cuadros tradicionales, que representaban desde la Creación hasta la redención en el Calvario.
Otra fecha emblemática de diciembre: Vivíamos en la ciudad de Durango. Mi hermana Mónica tenía tres años de edad. Ese día veinticuatro viajamos de la ciudad de México en donde visitamos a mi abuela paterna hasta la Perla del Guadiana para la Navidad. En el camino adquirimos un pino que llegamos decorando con mi padre, mientras mi mamá preparaba la clásica cena navideña de pavo y relleno. Terminada la decoración del árbol mi papá y yo pusimos la mesa. No sentamos a cenar al filo de las once de la noche, hora tardía para mi hermana que solía dormirse temprano. La sentó mi papá y en lo que nos sentábamos los demás ella se quedó profundamente dormida con la mejilla sobre el muslo de pavo que le habían servido.
Doy un brinco cuántico, pasando por las navidades de mi preparación médica, que, venturosamente, siempre pude disfrutar al lado de mi familia. Una de ellas que recuerdo con cariño fue durante unas guardias en la Cruz Roja, teniendo como director al doctor Jesús Barroso (+), quien organizó una cena para convivir con los compañeros que tenían guardia esa noche y la pasarían lejos de sus familias. Llego a las temporadas decembrinas al lado de mi esposo y los hijos pequeños, para evocar momentos, visiones, olores característicos de las fiestas, sabores y sonidos, que hoy puedo recordar a voluntad, cuando mi esposo ha muerto y mis hijos radican muy lejos de donde yo me encuentro. Es la maravilla de la mente humana movida por el corazón,
Concluyo entonces que estas fechas nos invitan a compartir, a convivir, pero sobre todo a agradecer lo que tenemos, a sentirnos bendecidos por ello, dispuestos a vivirlo al lado de los demás. Es un llamado a entender que lo más valioso en esta vida es lo que atesoramos interiormente, lo que podemos sembrar, más que lo que alcancemos a acaparar, a exigir o a arrebatar a otros. Esos bienes habidos de maneras lejanas al honor, lejos de ser finalmente una ganancia, terminan convirtiéndose en un lastre.
Doy gracias al cielo por la vida, por la salud que me lleva a trabajar cada día por no dejarla escapar. Doy gracias por la familia, esos seres hermosos y solidarios que no me abandonan. Gracias por los amigos verdaderos, que tal vez se cuentan con los dedos de una mano. No se requieren más para avanzar por el camino más tortuoso sintiéndose acompañado. Gracias por las horas de feliz convivencia, pero también gracias por las difíciles en las que el acto de resistir y perseverar pone a prueba la voluntad, como hace la forja con el metal para medir su autenticidad. Agradezco poder avanzar por montes y valles, lo que me enseña a valorar bien las cosas.
Evoco cada una de las navidades de mis recuerdos con la viveza de un niño pequeño para reconocer mi fortuna, y así, con esa misma espontaneidad infantil, compartir con otros mis tesoros, que no son oro ni plata, sino momentos de alegría y esperanza.
¡Feliz y santa Navidad, querido lector! Y a seguir honrando la vida de la mejor manera.
La diplomacia selectiva.
“Hay democracia y reconocimiento, cuando se gana.
Si se pierde se habla de fraude; o sin comentarios”.
Dr. Raúl Héctor Campa García. Cd. Obregón, Son. 18 de diciembre de 2025
Sucintamente, la diplomacia es la ciencia que estudia las relaciones y los intereses de unas naciones con otras. También se utiliza este concepto para referirse a la forma en que los Estados manejan sus relaciones internacionales. Su objetivo principal (entre otros) es representar y velar por los intereses de un Estado en relación con otros gobiernos u organismos internacionales. Incluye, también, la negociación de acuerdos, resolución de conflictos y promoción de relaciones amistosas.
Quizás algunas naciones afines en sus ideologías políticas hay ciertas relaciones diplomáticas de tinte selectivo en los intereses políticos y no en lo comercial o en resolver algún conflicto, quedando esto último. tal vez, en términos secundarios, que pueden afectar las relaciones amistosas y agudizar conflictos por las diferencias de ideologías.
Es común que un gobierno que llega al poder en elecciones realmente democráticas se le reconozca diplomáticamente, pero cuando estos se quieren o intentan convertirse en dictaduras, ya sea de un solo hombre o de un solo partido, pretenden eternizarse en el poder y que al perderlo (democráticamente, como ha sucedido), siguen gobernando a costa de lo que sea; hablan de fraude de la oposición para aferrarse en el poder, con prácticas represivas y coartando la libertad de disentir de la mayoría de los ciudadanos. Tal como pasa en Cuba, Nicaragua, Venezuela, ha sucedido en Bolivia y en otros países.
No hay duda de que el poder seduce a quienes lo poseen y se resisten a perderlo. Hipócritamente, cuando ganan hablan de democracia y al perderlo, como sucedió en Venezuela, con él estulto dictadorzuelo, (in) Maduro, en las elecciones pasadas, contra Edmundo González Urrutia (diplomático, escritor y político) y la valiente Ingeniera Industrial María Corina Machado Parisca.
En referencia al antecedente curricular de Corina Machado: es egresada de la Universidad Católica Andrés Bello, durante sus estudios fue directora de la revista universitaria Ingenio y del Centro de Estudiantes de Ingeniería. Diplomada en Finanzas por el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA), catedrática universitaria, empresaria; en el 2005 recibió el «Meritorious Achievement Award» (premio al logro meritorio) de la fundación Ballenger, en Carolina del Norte, miembro del Capítulo Venezolano del Foro Internacional de la Mujer, de la red de Jóvenes Líderes Mundiales. Respecto a la Política fue diputada por el estado de Miranda 2011- 2014.
Fundó junto con su madre la Fundación Atenea, para el cuidado y rehabilitación de niños huérfanos y jóvenes abandonados; y fundadora de la Organización Oportunitas para el apoyo técnico, financiero y administrativos de programas de asistencia a de niños de hogares en pobreza extrema […] y un largo etcétera en la actividad política. En octubre de este año (2025) el Comité Noruego, le concedió el premio Nobel de la Paz, por su incansable trabajo promoviendo los derechos democráticos para el pueblo de Venezuela. (Tomado de Wikipedia)
Por este importante Premio Nobel de la Paz, ha sido felicitada por casi todos los gobiernos democráticos del mundo, excepto de algunos países gobernados por dictadorzuelos de pacotilla y de otros aduladores de estos, entre ellos, la presidente de un país lejano, “del nunca jamás”, si siguen gobernando, verán una real democracia. Su opinión ante la nueva Premio Nobel de la Paz, solo exclamo un “SIN COMENTARIOS”. Exhibiendo la nula diplomacia de una persona “estadista”. “Que jodidos estamos con estos gobernantes”…de todos estos países, menos México… TAMBIEN… en las relaciones diplomáticas. Con excepciones, con los países ideológicamente afines
En cambio, el régimen anterior y actual de este último país felicitan-inmediatamente- a los gobiernos “izquierdoides”, a sus dictadorzuelos, como los ya mencionados en párrafos anteriores de esta “calumnia” casi hebdomadaria. ¡Pero lo peor!: un sátrapa, “esquizofrénico violador” y hacker contumaz, fundador de la plataforma WikiLeaks, que publica información clasificada y documentos secretos filtrados de varios países, entre ellos USA: Julián Assange, demanda a que le quiten el Nobel, a la ilustre y valiente María Corina Machado.
Assange, un exconvicto de varios países, acusado de lo anteriormente escrito. Sátrapa que ha sido defendido y arropado por algunos presidentes de los países gobernados por la izquierda, entre ellos Rafael Correa, que duró en la presidencia de Ecuador un poco más de10 años (2007-2017), aliado de Hugo Chávez. Correa Reside en Bélgica (asilado político), fue condenado en ausencia a 8 años de prisión por cohecho mediante influjo psíquico, en el llamado Caso Sobornos 2012-2016. Assange fue también defendido por otros países, ya que por sus “arriesgadas hazañas” de espionaje y divulgaciones de secretos de estado, especialmente de los Estados Unidos, lo pueden condenar a la pena de muerte. Algunos países de izquierda lo consideran un héroe, a este delincuente internacional. La maldad “con inteligencia” tambien seduce y tergiversa la diplomacia de algunos países que asilan o pretenden dar asilo a delincuentes políticos y hasta les mandan avión especial para transportarlos (“A-EVO, dijo en gangoso, YSQ jue”).
Dr. Raúl Héctor Campa García.
18 de diciembre de 2025.
raulhcampag@hotmail.com XRaulHectorCamp1
Facebook: Raúl Héctor Campa García; Infocajeme.com
EN UN MISMO VIAJE
María del Carmen Maqueo Garza
A través de las redes sociales conocí a Alfonso Leija Salas, sacerdote y creador digital morelense, que emprende grandes obras sociales, y que en este 2025 ha sido condecorado varias veces por organizaciones civiles debido a su labor a favor de grupos vulnerables. Entre muchas otras causas apoya a tres casas hogar en Cuernavaca. Una de ellas tiene alrededor de veinte residentes cuyas edades van de 65 a 99 años. Para Navidad el padre organizó un catálogo con fotografías y un breve texto, en el que cada adulto mayor pide un regalo, en su mayoría cosas básicas como ropa o calzado, rastrillos, crema para las manos, o un radio portátil, y alguna como María de Jesús de 78 años, que anotó “regalo sorpresa”, con la ilusión infantil reflejada en su mirada.
Del catálogo de peticiones conecté de inmediato con Don Raúl, adulto de 81 años quien desea un libro de Carlos Fuentes. Tuve oportunidad de charlar con él vía telefónica, y ahí me cambió la jugada: “La noche de Tlatelolco” de Elena Poniatowska, así que, para no desilusionarlo, me di a la tarea de conseguir ambos libros, de modo que tenga bastante material de lectura, pues según me indican en la casa hogar, Don Raúl lee muchísimo.
Conocer cada una de esas peticiones me llevó a una profunda reflexión personal sobre mis compras de temporada, tantas veces movida por la moda o las tendencias. Prendas de vestir que tal vez utilice una o dos veces en mi vida, o actualización de artículos que aún funcionan perfectamente, pero que la moda presiona insinuando que ya son obsoletos y que hay que cambiar.
Nos dejamos llevar por esas tendencias del mundo exterior que manipulan nuestra razón para convencernos de comprar, comprar, comprar. Y tantas veces adquirimos cosas ostentosas para regalar a alguien que ni las necesita ni las va a utilizar, tal vez para impresionarle, o para apaciguar nuestra conciencia, directa o indirectamente, por alguna falta cometida a lo largo del año.
A los mexicanos el mundo nos conoce por festejadores. De cualquier evento armamos la ocasión para celebrar y “echar toda la carne al asador”, sin reparar en costos. Esa sensación de dispendio nos hace sentir poderosos, aunque, ya pasada la ocasión que festejamos, nos agobien los apuros económicos por la mala administración de nuestros recursos. Es así como la llegada de los aguinaldos en medio de la temporada decembrina nos lleva a despilfarros que luego lamentamos. El orden y la objetividad en nuestra economía doméstica debe imponerse antes de gastar, ser más fríos al calcular y hacer cuentas, y aprender a gozar las fiestas sin caer en bancarrota.
Me remito ahora a los conceptos de Zygmunt Bauman, filósofo polaco fallecido en el 2017, quien estudió con especial interés los fenómenos psicosociales vinculados con el uso de la Internet. Él afirma en varios de sus estudios que los internautas nos convertimos a la vez en compradores, vendedores y mercancía. Trabajamos por hallar en la red aquellos sitios o personajes que nos satisfagan, a la vez que editamos nuestro perfil para adecuarlo a lo que suponemos que los demás esperan encontrar. Nos alejamos de nuestro verdadero yo para ofrecer y vender versiones muy trabajadas de nosotros mismos, buscando ser aceptados y conectados, aunque las relaciones sean falsas y alejadas de la realidad.
Uno de los elementos que vincula de manera auténtica a dos personas es la humanidad que hay en cada una de ellas. El reconocernos frágiles, vulnerables y proclives a equivocarnos, como cualquier otro ser humano, es en realidad lo que establece lazos entre dos personas. Los trabajos artesanales para falsear nuestro yo verdadero, forman parte de los museos de la virtualidad, pero no aterrizan en lo verdaderamente tangible y trascendental.
Leer una a una las publicaciones de los residentes de la casa hogar me llevó a asimilar que no se necesitan tantas cosas para ir por la vida, y que lo más elemental está en la persona y no en lo que posea alrededor suyo. Me remite a una obra de Juliana Spahr intitulada: “Esta conexión de todos con pulmones”, poemario que inicia diciendo: “Hay un espacio entre las manos/Hay un espacio entre las manos y espacio alrededor de las manos…” Y así va avanzando, para dar cuenta de que los elementos que dan vida a un humano conviven armónicamente con los elementos de tantos otros humanos pasados y presentes, puesto que todos tenemos un único origen y destino, y compartimos un mismo viaje.
Quede pues la invitación a enfocarnos más en el ser y menos en el tener; más en la verdadera convivencia y menos en las apariencias, y a gozar de la satisfacción que produce saber que, desde nuestra humanidad, siempre vamos a hallar verdaderas amistades que nos acompañen, para construir gratos momentos que se guardan para siempre.
NACER INMENSAMENTE
María del Carmen Maqueo Garza
Llega esa época del año que nos remite a los asuntos del espíritu. A recordar nuestra infancia con sus momentos mágicos y su ambiente de celebración por la vida, la familia y los amigos. Para los cristianos es el tiempo de celebrar la venida de Jesucristo Salvador con su promesa de vida eterna. Las visiones y los sonidos que invaden nuestro espacio nos llevan a reconectar con ese, nuestro niño interior, que nunca ha dejado de creer.
Quizá para muchos de nosotros este año sea más sanadora la época que en ocasiones previas. Hay mucha paz por recuperar en nuestra vida y en nuestro entorno. Los acontecimientos a ratos han sido inquietantes y desalentadores, tal vez hasta nos han secuestrado la tranquilidad. La esperanza pudo haberse sentido traicionada, y, con cierta angustia, nos preguntamos cuál será el nuevo acontecimiento que nos asalte a la vuelta de la esquina.
Qué maravilla poder reconectar con esa etapa de nuestra vida donde poco o nada nos preocupaba. Donde todo resultaba novedoso y encantador, y podíamos pasar horas fascinados con alguna imagen o un sonido, en particular en esta temporada. Tiempos en los que el más sencillo de los juguetes que recibíamos como regalo de Navidad, nos volvía los niños más dichosos del planeta.
Buen momento para darnos una pausa en el diario ajetreo de la vida. Espacio para valorar lo que se cumplió a lo largo de once meses y lo que tenemos pendiente de realizar, en el entendido de que la materia prima para cumplir nuestros más caros sueños es el tiempo, el cual habrá de agotarse, hayamos o no sacado provecho de él.
Como dice Vinicius de Moraes en su hermoso poema que alienta a vivir las fechas que llegan con diciembre: “Porque para eso fuimos hechos/Para la esperanza en el milagro…” A partir de ello valdría la pena plantearnos construir milagros de temporada: en nuestro interior, en el seno de la familia, frente a los amigos. Construir milagros de reconciliación con esas personas de las que nos hemos alejado, para descubrir que ninguna distancia provee mayor satisfacción que el más valiente de los encuentros.
Hagamos de estas celebraciones del amor más grande, una ocasión para revisar nuestra propia mochila de viaje, y por qué no, aligerarla. Desechar las emociones viejas y oxidadas que no hacen más que entorpecer la marcha. Refrescar nuestros afectos con nuevo oxígeno antes de continuar el camino. Perdonarnos a nosotros mismos por los momentos en que actuamos tan indolentes y severos con nuestra propia persona, para comenzar a amarnos más de lo que antes hemos hecho. Y luego extender los brazos hacia quienes la vida ha colocado en derredor.
Buen momento para valorar lo afortunados que somos de tener lo que tenemos: Vida, salud, capacidad para razonar y energía para emprender nuevas cosas. Un corazón para sentir, que vamos por la vida como una barca en el ancho mar, con momentos plácidos, pero también con otros aciagos, donde lo encrespado de las olas nos atemoriza. Pero ¡vaya! Eso es la vida: un andar incierto para ir tocando puertos que nos proveen satisfacción, hasta llegar algún día al puerto final que marca nuestra historia de ruta desde el principio.
Sea esta temporada que hoy inicia una de alegría, por encima de cualquier rispidez. Tiempo de armonía, más allá de las diferencias con otros. Pletórico de momentos que habremos de gozar y conservar para siempre. Que nuestra fe profundice y la esperanza nos conmueva. Que vivamos una espiritualidad que no se quede en el templo, sino que salga a recorrer calles, a tocar puertas y a auxiliar a quienes más lo necesitan. Una bondad que trascienda, que no se quede en la foto que busca acrecentar nuestra popularidad en redes, sino que, de forma callada, establece un puente de corazón a corazón.
Vivamos una temporada sencilla, tranquila, plena en el goce de las cosas profundas, que se aleja de los excesos y que se centra en lo esencial que hay en cada uno de nosotros, para vivir una vida que trascienda por los actos realizados.
Y, como termina diciendo Vinicius de Moraes en un llamado a la reflexión, a propósito de lo que nos ofrece la temporada navideña cuando la enfocamos desde el corazón. Sus palabras nos colocan frente a la imagen de Jesús en Belén, para creer con ella, que hoy: “Nacemos inmensamente”.
https://contraluzcoah.blogspot.com/
“CON A DE GORILONA”
En varias ocasiones he comentado la barbarie que vivimos los entonces jóvenes estudiantes mexicanos junto con parte de ciudadanos al ser masacrados por orden del gorila que presidia el poder ejecutivo, Gustavo Díaz Ordaz, quien junto con Luis EcheverrÍa, Alfonso Corona del Rosal, el General Luis Cueto Ramírez, el denigrado ejército mexicano y su batallón Olimpia, todos de putrefacta memoria, quienes haciendo un cerco-emboscada en la Plaza de las Tres Culturas, atacó a cerca o más de mil personas congregas pacíficamente en la plaza, matando a un centenar de estudiantes y civiles con cañonazos de tanquetas, rifles y bayoneta calada e incluso a algunos, dándoles el tiro de gracia. Otros, golpeados o heridos, fueron encerrados en la cárcel de Lecumberri, acusados de diversos delitos inexistentes. Previo a ese 2 de octubre del 68, hubo marchas por Paseo de la Reforma hasta el Zócalo (que nunca estuvo bardeado) y en las cuales, los animales llamados granaderos, se encargaban de golpear sin piedad a quien se ponía al frente. Un hecho histórico y lamentable, que los libros de texto han tratado de minimizar y borrar, mientras que grupúsculos que ni idea tienen de los motivos ni los logros del movimiento estudiantil, marchan supuestamente en memoria de ese “dos de octubre no se olvida” , creando caos, vandalismo, destrozos y saqueos a comercios sin que las fuerzas del orden participen, quedando sólo como espectadores y más en los últimos años en que aperecieron los miembros de la organización negra, que son los peores vándalos y ladrones, qienes actúan con total impunidad al igual que los delincuentes de Ayotzinapa.
Así reviví aquellos tristes recuerdos el pasado 15 de noviembre, durante la mega marcha de la llamada generación Z, que haciendo reclamos pacíficos por las desgracias a las que nos há conducido el partido en el poder y su aun gobernante el resentido Pejelagarto, fueron detenidos por una muralla que hacía de Palacio Naciona un bunker nazi, y muchas decenas de granaderos (que disque ya no existían), armados con toletes, gas lacrimógeno, gas de extintores y bien acorazados. A la marcha, se infiltró la fuerza negra, encapuchados, y que causando destrozos, atacaron a los granaderos y la valla, haciendo que los granaderos atacaran sin piedad a los jóvenes participantes, pero respetando a los encapuchados. Dejaron varios heridos , algunos de gravedad; a otros, aun heridos, se los llevaron a los penales carcelarios, acusados incluso de intento de homicidio (desarmados), mientras que los negros infiltrados, pudieron irse tranquilamente, ya que al parecer son patrocinados por el gobierno y su partido.
En fin, aquella loca ricachona que en aquellos años protestaba y marchaba, le aprendió bien al gorila y ahora es la gorilona represora de cuarta, mientras que Adan, Monreal y Augusto son sus Echeverrias y Cuetos.