Pediatras Escritores

mayo 25, 2026

CONTRALUZ, mayo 17, 2026

EDUCACIÓN: ALAS PARA VOLAR

María del Carmen Maqueo Garza

Se celebra en México el Día del Maestro, figura central en la formación integral de los individuos, considerando que el proceso educativo es un eje fundamental para el desarrollo de sociedades armónicas y productivas.

En la antigüedad, hallamos por un lado lo que fue la formación en Grecia, en donde se desarrolló el concepto denominado “paideia”, modelo de formación integral que abarcaba las esferas física, intelectual y moral, encauzadas hacia el establecimiento de un marco social óptimo para todos. Exaltaban el logro de la cultura como fundamento para fomentar y valorar el desarrollo de una ciudadanía plena.

Por su parte, en nuestro México prehispánico se desarrollaron centros educativos como el Calmécac, destinado para los hijos de las elites (sacerdotes y guerreros), y el Tepochcalli, para el resto de los pobladores. En uno y en otro se encauzaba a los alumnos al desarrollo de aprendizajes que les permitieran más delante tomar las riendas de la sociedad en que habían nacido. Un tercer concepto que se desarrolló con especial énfasis fue la enseñanza de las artes, misma que se llevaba a cabo en los Cuicacalli, o centros de enseñanza de las artes.

Aun cuando desde esa época la educación se marcaba como obligatoria, aún a principios de los años veinte del siglo pasado, existía una gran población analfabeta, calculada en aproximadamente 60% entre adultos de ambos sexos. Antes de encabezar José Vasconcelos la Secretaría de Educación, no existía una medición del nivel de alfabetización en México, aunque se han hallado documentos históricos que permiten calcular estos índices. Con el avance de los procesos educativos en México, esas cifras lograron abatirse, considerando que para el año 2,000, se habían disminuido al 9.5%, según el censo poblacional del INEGI de ese año.

Lo que nos viene sucediendo en los últimos tiempos pudiera atribuirse a diversos factores, entre los que quiero destacar los siguientes: Bajo los conceptos de la Nueva Escuela Mexicana, los logros educativos elevados se consideran innecesarios y hasta perjudiciales en contra de la población. Según marca esta doctrina, prepararse y alcanzar niveles superiores de conocimiento, es un atentado contra quienes no se hallan en las mismas condiciones. Por ello se desalienta el aprendizaje más allá de los estándares básicos. Por su parte se ataca la meritocracia, como un abuso contra el sistema; esforzarse por sacar mejores notas y alcanzar mayores niveles de educación se considera discriminatorio. Al grado que últimamente existen corrientes que pretenden prohibir la reprobación de alumnos, aun los que saquen malas notas o tengan múltiples faltas. Apelando a aquello de los derechos humanos tal vez se pretenda generar una mole de individuos medianamente pensantes que sean fáciles de manejar.

Un último factor que viene a mi mente es el apego a las pantallas, que provoca, por un lado, distracción, y por el otro, activación de vías dopaminérgicas que generan adicción, bajos niveles de atención y pobre retención de conceptos. No es lo mismo adquirir conocimientos a través del aprendizaje en aula o de la lectura en papel, que hacerlo deslizando continuamente la pantalla de nuestro dispositivo digital.

En este Día del Maestro vienen a mi memoria los grandes mentores que he tenido a lo largo de mi vida. Puedo decir que de ellos he aprendido a entender mejor las cosas, a vivir en consecuencia, a apreciar de forma única lo que sucede en torno a mí. He aprendido a proponerme ideales y a luchar por conseguirlos, a no conformarme con una trivial medianía; por el contrario, a plantearme retos por cumplir. Hoy recuerdo a cada uno de ellos y les bendigo. Ha sido a través de sus enseñanzas que he podido desarrollar las distintas facetas de mi vida, de modo de ser feliz, y a su vez, transmitir esos valores a mis hijos.

Escuchaba justo un mensaje de Aurelio Nuño, exsecretario de Educación, hablando acerca del valor del proceso educativo en México. Su comentario arranca a partir del intento por extender el período vacacional con motivo del Mundial de Futbol, algo que, finalmente, y para fortuna de todos, se desechó. Él propone abrir un amplio proceso de revisión de la educación, para retomar el visualizarla como el eje central de la prosperidad social a la que todos tenemos derecho. Da cifras con relación a la disminución de inscripción escolar en los distintos niveles a partir del 2018, siendo más marcada en el nivel preparatoria. No quiero imaginar bajo qué riesgos se encuentran esos jóvenes, máxime en poblaciones donde rige el crimen organizado.

Los valores son el eje en torno al cual se desarrollan las distintas sociedades. Podrán cambiar las circunstancias externas, pero no lo medular, eso nunca. Ojalá así lo entendamos.

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mayo 25, 2026

CONTRALUZ, mayo 24, 2026

PERO ¿POR QUÉ NO?…

María del Carmen Maqueo Garza

“Lee y conducirás, no leas y serás conducido.” Palabras de Santa Teresa de Jesús con las que deseo iniciar esta colaboración, nada más porque sí.

Hace un par de semanas regresé de un viaje que yo calificaría de inolvidable. Aunque, pensándolo bien, todos los viajes que he tenido oportunidad de hacer a lo largo de los años han caído en esta categoría. Me han dejado enseñanzas para la vida, que de otra manera no habría tenido oportunidad de abrevar.

En esta ocasión viajé al estado norteamericano de Maryland, en donde radica mi primogénita. Por una u otra razón no había podido concretar esta visita, y ahora que lo hice, puedo decir que encuentro un gran acierto de mi hija haberse asentado en esas tierras de la costa este de la Unión Americana, que tienen tanto que ofrecer.

La Bahía de Chesapeake, correspondiente al Océano Atlántico, tiene características únicas: Se despliega al norte desde el estado de Nueva York, hacia varios estados más: Pennsylvania, Delaware, Maryland y Virginia. Considerada como el mayor estuario de los Estados Unidos, ofrece al visitante una panorámica por demás interesante, donde alternan bosques mixtos con ríos como el Susquehanna y el Océano Atlántico, generando una fauna variada, que atrapa los sentidos del visitante.

Fue un gusto conocer las bellezas naturales de la región, su modo de vida y su gastronomía. Iniciando por la industriosa Baltimore, hasta poblaciones con una marcada influencia europea que llevan a imaginar historias de otros tiempos: Easton y Annapolis, entre otras. Aun así, lo que más me cautivó fue su tejido social. No recuerdo haber conocido otras poblaciones más participativas de unos para con otros, en donde ⸺se aprecia claramente⸺, servir a los demás produzca tanta satisfacción como recibir esos servicios. Pude constatarlo de muchas maneras, pero muy en especial en lo relativo a la cuestión cultural: Hay infinidad de ofertas de lectura, cuentacuentos, intercambios culturales, apoyos a grupos vulnerables. Organización de eventos públicos y difusión de las artes. Tuve oportunidad de charlar con la encargada de la biblioteca pública de una hermosa población llamada “Saint Michael”, quien me ilustró respecto a las iniciativas que promueven desde su centro de trabajo para toda la región. De igual manera las universidades asentadas en esa parte de la Bahía hacen lo propio. Los beneficios de dicho enriquecimiento cultural son muy evidentes en el trato que ofrecen los locales, entre ellos mismos como hacia quienes los visitan.

Con todas esas percepciones en mente volteo a ver lo nuestro y me pregunto qué nos está faltando en México para ser así de generosos. Yo sé que hay iniciativas culturales muy valiosas, pero podría haber más, muchas más. Proponernos compartir con otros eso que hacemos bien, sin un interés pecuniario de por medio, simplemente por el deseo de favorecer al desarrollo de la población en la que habitamos.

Hay actitudes que emprendemos y que reflejan aquello que llevamos debajo de la piel los mexicanos. Vuelca un tráiler con mercancía, y lo más común es ver la forma como los vecinos al sitio del siniestro se aproximan a saquear aquella mercancía para su propio beneficio. Suele actuarse a partir de la idea de que, si no soy yo, va a ser otro el que se la apropie. Se nos olvida en esos momentos que la mercancía no es mía ni del otro, y que la rapiña, no por colectiva, nos exime del daño social, tanto para el chofer del tráiler como para el dueño de la carga. Algo parecido sucede en otros rubros, en donde ponemos de manifiesto que prevalece la ley de la selva, y que hay que aprovecharse cuando haya ocasión de hacerlo.

Cierto, afortunadamente no siempre suceden así las cosas, pero yo me pregunto: ¿Qué podemos hacer entre todos para cancelarlas? ¿Para que no formemos a los hijos en estas formas de ventajismo primitivo, sino todo lo contrario, con principios honorables de respeto y lealtad?

En mi visita a Maryland aprendí a comer cangrejo azul como hacen los locales; a apreciar la naturaleza en sus más diversas formas, a seguir las andanzas del oriol, ave típica de la región, a presenciar el vuelo confiado de patos y gansos sobre la mancha urbana, o a descubrir el respeto que hay hacia otras especies silvestres, que corren en total libertad por parques y jardines de casas particulares. Aprendí que lo propio puede expresarse y darse a conocer de muy diversas formas, y que el intercambio cultural es una manera de enriquecer lo propio. Que es posible respetar lo distinto una vez que se conoce, porque gran parte del rechazo por otros surge del desconocimiento. Regresé de esos hermosos lugares plena de experiencias y de propósitos, con una sola pregunta en mente: Pero ¿por qué no se va a poder hacer algo similar en nuestro México?

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mayo 25, 2026

CONTRALUZ, mayo 3, 2026

PEQUEÑO RECONOCIMIENTO

María del Carmen Maqueo Garza

La enfermedad nos coloca frente a una realidad única: Nuestra condición de mortales. Desde que nacemos somos proclives a enfermar, pero conforme nuestra edad avanza, esa posibilidad va en aumento.

Esta semana estuve en la Clínica de Alta Especialidad UMAE 34 del IMSS en Monterrey, Nuevo León. Ahí me realizaron varios estudios de laboratorio y gabinete, y consulta médica. Los especialistas buscaban descartar una condición preocupante que, para mi fortuna, finalmente se eliminó del panorama diagnóstico. Ahora bien, como experiencia integral fue interesante en muchos aspectos. Es de lo que quiero hablar hoy.

Esta Unidad Médica de Alta Especialidad fue inaugurada en 1995. Tiene un diseño funcionalista que me recuerda el estilo de Luis Barragán, con sus colores rosa y ocre, y atmósferas de doble altura que proporcionan amplitud.  El estilo arquitectónico rompe, definitivamente, con el tradicional de unidades hospitalarias del Seguro Social. Forma parte de un complejo inmobiliario que comprende, además, un edificio administrativo y una unidad de Medicina Familiar. Todos ellos revestidos con ladrillo de fachada. Al frente de la UMAE destaca una escultura metálica monumental de forma cúbica, elaborada en varios planos, que representa un grupo humano, y en la de Medicina Familiar se aprecia la clásica madre amamantando al niño, protegida por el águila, símbolo del IMSS, del escultor neoleonés Federico Cantú Garza.

Desde que se accede a la explanada se observa un contraste entre personas que ingresan a consulta y otras más que, supongo, son familiares de pacientes hospitalizados, y que toman pequeños espacios o resquicios del exterior del inmueble para descansar un poco, algunos de ellos recostados directamente sobre el cemento que se extiende por la explanada y escaleras exteriores. En la puerta principal existen dos mesas de registro en las cuales los vigilantes indican a los recién llegados escribir nombre y motivo de ingreso, y revisan bolsos y mochilas.

Una vez sorteado ese punto se accede a espacios amplios, bien cuidados, muy limpios y perfectamente señalizados, que albergan las áreas de consulta y diversos gabinetes de estudio de enfermedades de corazón y pulmones. Todo es luminoso y bien ventilado, con un jardín interior en la planta superior que da gran vida a los espacios. Es sencillo localizar el servicio que se está buscando. Dado que me fueron solicitados varios estudios de laboratorio y gabinete, y luego la consulta, pude recorrer todas las áreas del edificio destinado a la atención ambulatoria. Las unidades de Terapia Intensiva y Hospital se hallan muy independientes de todo esto.

Las amplias salas de espera me dieron oportunidad de llevar a cabo un ejercicio de introspección personal, al tener frente a mí las muy diversas facetas de la vida humana, y en forma particular, cuando esa vida es atravesada por la enfermedad. Cómo lo toma cada paciente, algunos reflejando la crisis en que los coloca la enfermedad, otros más dejando ver cómo se mantienen fuertes ante el mal físico, y algunos dan cuenta de lo desesperanzador que llega a ser un diagnóstico. Ese hospital logra generar una integración espiritual. Surge la alegría, como fue mi caso, de un diagnóstico que se descarta, y que en otros casos lleva a un llanto hondo que nadie condena ni mira de soslayo. Hay una convergencia de humanidades benévola y arropadora.

La UMAE 34 ha ganado varios premios, tanto por su calidad administrativa, como por su servicio médico y la excelencia de su personal en el trato al paciente, como si cada trabajador de las distintas categorías se mantuviera consciente de dar lo mejor, adaptándose a las necesidades personales de cada paciente.

El dolor humano es uno solo, pero se despliega en modalidades muy diversas. Ante una enfermedad que se presume catastrófica llegan sentimientos como la angustia y el temor, frente a un panorama incierto que nos hace temer por la vida, por las limitaciones que puedan desarrollarse, o bien, ante el sufrimiento que llegasen a padecer nuestros seres queridos. Son momentos críticos que a cualquiera cimbran.

¡Qué maravilla que contemos con espacios de atención médica dignos, completos y reconfortantes para esos trances de la vida! Espacios como esta unidad médica que facilitan los trámites y los procesos de interiorización personales. Maravilloso descubrir que ahí existen trabajadores de distintas categorías que actúan por convicción, más que por obligación contractual. Y así como en diversas ocasiones he señalado errores de nuestro sistema de gobierno, esta vez aplaudo la calidad y calidez de un hospital del IMSS, que facilita al paciente y a sus familiares enfrentar un quebranto de salud. ¡Como derechohabiente agradezco y reconozco su magnífica labor!

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mayo 25, 2026

Shigeaki Mori, 1937-2026, nació en Koi, Hiroshima. Tenía 8 años cuando la ciudad fue destruída por una bomba atómica el 6 de agosto de 1945. Tras la guerra, Mori asistió a la Universidad donde estudió economía. Pasó más de 30 años investigando y obteniendo el reconocimiento de los aviadores estadounidenses que murieron mientras estaban prisioneros de guerra en el cuartel general de la Policía Militar de Chugoku, aproximadamente a 400 m del hipocentro (es el punto en la superficie terrestre justo debajo de una explosión atómica). Escribió un libro titulado «Una historia secreta de los militares estadounidenses que murieron en la bomba». Durante décadas, Mori intentó localizar a familiares de aviadores de uno de los aviones derribados durante un bombardeo sobre Kure, del bombardeo B-24J Taloa. Los restos de los aviones derribados que habían permanecido ocultos por los agricultores locales fueron entregados a Mori con la esperanza de ser devueltos a los familiares supervivientes. También participó en el reconocimiento de otras víctimas  extranjeras del atentado de Nagasaki, incluído el miembro de las fuerzas armadas británicas Ronald Francis Shaw (fue capturado por los japoneses). Mori viajó a EU en 2018, conoció y fue acogido por el presidente Barack Obama. Visitó la Sede de las Naciones Unidas, donde se proyectó el documental «Paper Lanterns» que narra la historia de investigación sobre los estadounidenses que murieron en el bombardeo de Hiroshima. Obama fue a Hiroshima en mayo de 2016. El primer presidente estadounidense en funciones visita Hiroshima. En el monumento de la Paz de Hiroshima, el presidente habló brevemente con dos de los sobrevivientes: Sunao Tsuboi, de 91 años y líder del grupo de sobrevivientes, y Mori, de 79 años, historiador. Obama fue con Mori y le estrechó la mano. Agachó la cabeza brevemente y asintió mientras el hombre hablaba; el sobreviviente soltó algunas lágrimas. Obama no se disculpó por la decisión del gobierno estadounidense de bombardear la ciudad japonesa, pero rindió homenaje a las víctimas y denunció los horrores de la guerra.. Obama explicó a la cadena japonesa NHK por qué no va a pedir disculpas. «nosotros nunca nos disculpamos». El 6 de agosto de 1945 EU lanzó una bomba atómica sobre Hiroshima. La primera vez que una nación usaba una arma nuclear contra otras. Obama no pidió disculpas,. pero depositó una ofrenda floral, les rindió un homenaje a las víctimas, e invitó a trabajar juntos por un mundo sin armas nucleares. «Vinimos a reflexionar la terrible fuerza desatada de un pasado no muy lejano. Venimos a llorar a los muertos, sus almas nos hablan, Encontremos juntos, el coraje para esparcir la paz y buscar un mundo sin armas nucleares». «Es importante reconocer que en medio de una guerra los líderes toman todo tipo de decisiones». La decisión, dicen, «salvó vidas» al evitar que Japón siguiera combatiendo. Se calcula que entre 66 mil y 150,000 en total personas murieron en Hiroshima. Tres días después, en el ataque a Nagasaki, perdieron la vida entre 40,000 y 80,000 personas.
Albert Einstein: «No creo que la civilización desaparezca en una guerra librada con la bomba atómica. Tal vez dos tercios de la población de la Tierra morirán. Si lo hubiera sabido, me habría hecho relojero».
Dr. Efraín Regalado Sánchez.

mayo 5, 2026

Sidney Poitier, 1927-2022, fue un actor, director de cine, escritor y diplomático estadounidense. Era oriundo de Cat Island, Bahamas. Creció en la pobreza como hijo de granjeros, con su padre Reginald también conduciendo un taxi en Nassau. Tenía poca educación formal y a los 15 años fue enviado a Miami a vivir con su hermano, con el fín de prevenir una  tendencia creciente hacia la delincuencia. En EU, experimentó el abismo racial que divide al país. A los 18 años, se fue a Nueva York, hacía trabajos de servicios (lavaplatos) y dormía en el baño de una terminal de autobuses. Por una breve temporada trabajó en el ejército en un hospital para veteranos, donde se molestó por la forma  en que el hospital trataba a los pacientes; fingió una enfermedad mental para obtener el alta. Le siguieron más trabajo de servicio  en Harlem. En una audición impulsiva en el American Theatre, fue rechazado y dedicó los siguientes meses a superarse. En su segundo intento, fue aceptado.  A finales de 1949, tenía que elegir entre papeles principales en el escenario y una oferta de trabajo para Darryl F, Zanuck en la película El odio es ciego (1950). En «Fugitivos» (1958) le valió la primera nominación de un actor afroamericano al Oscar. Cinco años después, con «Los lirios del valle», obtuvo el Oscar convirtiéndose en el primer actor afroamericano. el 13 de abril de 1984. Agradeció diciendo: «Porque ha sido un largo camino para llegar hasta aquí, tengo que decir que estoy en deuda con muchas personas, como Ralph Nelson, James Poc, William Barrett y por supuesto a los miembros de la Academia. A todos ellos sólo les puedo dar un agradecimiento muy especial». Su actuación en ¿Sabes quién viene a cenar? (1967) y Al maestro con cariño (1967, fueron hitos en ayudar a romper algunas barreras sociales entre blancos y negros. Junto con Gary Cooper, es el actor más representado en las 100 películas más inspiradoras de todos los tiempos del American Film Institute, con cinco películas. En 2002, Poitier fue elegido para recibir el Oscar Honorífico, 38 años después de recibir el Oscar al mejor actor. Recibió, entre otros reconocimientos, la Medalla Presidencial de la Libertad de manos del presidente Burack Obama. Quién-revista digital- manifiesta: «Sus películas mostraron la división estadounidense, pero también las ganas y el deseo de unirse para dejar atrás la confrontación, un mensaje que quedó grabado a fuego en el rostro impávido del actor, imágen de la resistencia y estandarte de la dignidad en unos tiempos donde el cine pedía a gritos la figura de un héroe que ejemplificara esa lucha por la igualdad». Falleció el 6 de enero de 2022 a los 94 años en Los Ángeles. Martín Scorsese (director, guionista, productor y actor estadounidense, considerado uno de los cineastas más influyentes de la historia), escribió: «Durante años, Sydney Poitier fue un centro de atención. Tenía una precisión vocal, una potencia física y una gracia que por momentos parecían casi sobrenaturales».
Sydney Poitier: «Vivir conscientemente implica ser genuino; implica escuchar y responder a los demás con honestidad y franqueza; implica estar en el momento».
Dr. Efraín Regalado Sánchez

mayo 5, 2026

MONSIVÁIS Y LA SOLIDARIDAD

María del Carmen Maqueo Garza

Cuando esto escribo vengo regresando de entregar una papelería en un hospital del IMSS. Estos trámites, habitualmente, tardan un rato, por lo que suelo cargar con uno de mis libros “de bolsillo”, poco más grande que un teléfono celular, que cabe perfectamente en mi bolso de mano. Hoy me acompañó “No sin nosotros” del genio de la crónica Carlos Monsiváis.

La obra comienza con escenas del terremoto de 1985, que, a quienes tenemos edad para haberlo vivido siendo adultos, nos recordará una sola palabra que campeó por todo México. La palabra es “solidaridad”.

Monsiváis hace referencia a las condiciones en que se encontraba el país previo al terremoto, fundamentalmente desde 1952, atravesando períodos en los que el gobierno en turno ⸺en esos tiempos el PRI⸺ se las ingeniaba para controlar lo que ocurría en política a todos los niveles. Viene hablando de la inconformidad que se percibía entre la población en general, y las medidas coercitivas que llegaban a ser aplicadas hacia quienes se manifestaran en contra del sistema. Al inicio de la crónica vienen unas palabras que dan cuenta, acertadamente, del efecto que provocó en la población mexicana la llegada del sismo. Transcribo: “Por vez primera, sobre la marcha y organizadamente los que protestan se abocan a la solución y no a la espera melancólica de la solución de los problemas”. Dando cuenta de que representaba un parteaguas en tiempos en los que el civismo estaba convertido en poco más que una materia olvidada en los libros escolares.

Mi experiencia personal durante el sismo puedo recordarla como si la viviera en estos momentos: En la universidad en la cual formaba parte del profesorado, organizamos una recolección de alimentos no perecederos, medicamentos y ropa, para ser enviados a la hoy Ciudad de México. A pesar de la distancia entre ese punto geográfico y la franja fronteriza norte donde vivo, directivos, maestros y alumnos de la universidad nos organizamos para reunir y enviar ayuda en especie a través del DIF municipal. Las estaciones radiofónicas de la localidad brindaron un apoyo total para la difusión de la colecta, instando a los pobladores a llevar ayuda material. Era muy conmovedor ver llegar a familias completas con bolsas de mandado para apoyar la recolección. Incluso una tienda comercial del otro lado de la frontera contribuyó con un generoso donativo de alimentos enlatados. La información de lo que sucedía en la capital del país la recibíamos fundamentalmente a través de la televisión en cadena nacional. Permanecíamos vigilantes, en particular quienes teníamos familiares o conocidos que pudieran haber sufrido a causa del evento. A lo largo del día aparecían interminables listas en blanco y negro con nombres de personas sobrevivientes. Cualquier otro medio de comunicación estuvo caído durante los primeros días después del sismo y de su gran réplica 24 horas después.

Regresando a Monsiváis: Habla de la banalidad del gobierno frente al sismo, y de cómo desde la presidencia quisieron desanimar las iniciativas ciudadanas de participación, lo que no hizo más que alentar a la sociedad civil para redoblar sus esfuerzos. Se vencieron resistencias, se superaron miedos y en ese ánimo los capitalinos se lanzaron en cuadrillas que ellos mismos organizaron, a remover escombros en busca de sobrevivientes.

Dentro de ese mismo contexto Monsiváis habla sobre la matanza ocurrida en la Ciudad de México en el llamado “Halconazo” o “Jueves de Corpus” en julio de 1971. Alrededor de mil jóvenes habían sido capacitados como “Halcones”, paramilitares que atacaron a los estudiantes que se manifestaban de manera pacífica en apoyo a la UANL y a favor de la autonomía universitaria, lo que dejó alrededor de 225 muertos. Ese grupo de halcones en algo me recuerda a los jóvenes del bloque negro que a últimas fechas ataca durante marchas pacíficas.

Cuando los ciudadanos nos organizamos para emprender acciones de resistencia civil, no hay fuerza que nos contenga. El sismo del 85 hermanó a todos los mexicanos, desde cualquier rincón, en una misma causa, sintiendo que el dolor de los afectados era también nuestro dolor, y que debíamos de actuar para resolverlo.

Como sociedad hemos perdido mucha de la empatía que anteriormente nos caracterizaba, sumidos cada uno en su propia burbuja digital, con los sentidos aprisionados. Primamos nuestra satisfacción inmediata y absoluta, hasta de nimiedades, por encima de las urgentes necesidades vitales de nuestros hermanos. Quisiera tener de regreso entre nosotros a Carlos Monsiváis, para que dé un vistazo a nuestra sociedad mexicana del tercer milenio y nos desglose, uno a uno, los hilos que conforman esa madeja de terrible aislamiento progresivo que nos ha vuelto tan indiferentes unos con otros.

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mayo 5, 2026

PARA MUESTRA UN BOTÓN

María del Carmen Maqueo Garza

Nuestro problema moral es la indiferencia del hombre consigo mismo:

Erich Fromm

Nuestro querido México presenta, de cuando en cuando, situaciones que dan cuenta del estado general de cosas en el país. Esta vez fue en la Pirámide de Teotihuacán, un individuo obviamente afectado de sus facultades mentales ingresa al sitio arqueológico provisto de armamento y municiones, y un megáfono. Escala media pirámide y desde ese punto comienza a querer dar órdenes a los visitantes en un tono agresivo, insistiendo en hacer valer sus argumentos bastante demenciales. Logra herir a varios, asesina a una turista extranjera, y cuando comienza a recibir disparos por parte de las fuerzas armadas, opta por suicidarse. El video que circula, tomado por algún amateur, es de gran crudeza.

El suceso es una fuerte sacudida en medio de todos los eventos cruentos que ocurren día a día, por más que las autoridades pretendan disimularlos. Ese continuo golpeteo a nuestro sistema nervioso termina por generar una indiferencia de unos para con otros, como escudo protector, lo que deviene en consecuencias negativas para todos. La violencia de los odios cruzados en redes sociales mina la integridad de cualquier sociedad. Conviene, entonces, dar una repasada de lo que es la ética dentro del periodismo. Para ello recordamos a expertos como el colombiano Javier Darío Restrepo, ya fallecido, quien publicó varios libros y un curso acerca de la ética periodística, material que se utiliza en la formación profesional de carrera, y que no está por demás procurar que se aplique a todos los niveles, entre personas dedicadas a la comunicación.

Restrepo estableció una serie de siete normas éticas a las que debiera apegarse el periodista en su labor: Comienza por la búsqueda de la verdad, algo que a ratos resulta tan difícil en estos tiempos de medias verdades o de verdades acomodaticias, que no reflejan la realidad concreta, sino la percepción personal y hasta sesgada de la realidad. Una segunda norma habla acerca de la honestidad, algo cada vez más difícil de lograr en un mundo que se inclina a favor de la conveniencia personal más que del proceder intachable. Una tercera norma se refiere al respeto, esto es, poner por delante del interés periodístico el respeto a la persona humana, en particular tratándose de menores de edad. La cuarta habla sobre la protección, o sea, el comunicador no va a exponer a otros seres humanos a daño, con tal de obtener la nota. La quinta es el compromiso, algo cada vez más escaso en el quehacer humano. Comprometerse con la institución a la cual se sirve, comprometerse con el país, y, sobre todo, comprometerse el periodista consigo mismo, con sus principios morales. La sexta norma corresponde a la aplicación de métodos dignos para la recopilación de la información; en este rubro llegamos a ver tantos abordajes tan poco dignos, que exponen y dañan a otras personas en el afán de obtener una nota. Y, por último, la séptima norma se refiere a la rectitud profesional; no venderse, no dejarse manipular por intereses ajenos a la verdad y el bien.

Restrepo habla sobre el amor como el comienzo de la ética, a través del respeto de la persona, tanto del periodista, como del abordado por la nota que se integra, y eventualmente respeto por el futuro lector de dicha nota. Llama a la reflexión en el ejercicio periodístico.

El catedrático colombiano falleció en el 2019, pero de alguna manera dejó previsto lo que estaría ocurriendo en estos últimos años con la inteligencia artificial. Nos puso sobre aviso con relación a las prácticas de manipulación de imágenes y de encuestas, encaminadas a alterar o suprimir la verdad, situaciones que se vienen cumpliendo en estos tiempos. Sus recomendaciones como catedrático siempre fueron hacer planteamientos respetuosos, íntegros y certeros en la labor periodística, con el objeto de trazar y acompañar por las vías que conducen a la excelencia profesional.

Gran parte de las notas que circulan actualmente tienden a generar polarización e indiferencia. El video del homicida de Teotihuacán da cuenta de la carga de profundo resentimiento que lo movió a atacar a turistas extranjeros, personas totalmente inocentes que visitaban nuestro país. Sus palabras se perciben cargadas de un odio profundo hacia quienes coincidieron con él en ese punto geográfico, pero muy en particular contra los que venían de otros países.

Para muestra de lo que la circulación de información carente de ética y sentido humano llega a generar, queda este lamentable episodio, a unas cuantas semanas del inicio del Mundial. Es una nota que desalienta, que confronta y poco favorece a la conformación de sociedades justas y sensatas, como las que los mexicanos aspiramos construir para nuestros hijos y nietos.

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mayo 5, 2026

PEQUEÑO RECONOCIMIENTO

María del Carmen Maqueo Garza

La enfermedad nos coloca frente a una realidad única: Nuestra condición de mortales. Desde que nacemos somos proclives a enfermar, pero conforme nuestra edad avanza, esa posibilidad va en aumento.

Esta semana estuve en la Clínica de Alta Especialidad UMAE 34 del IMSS en Monterrey, Nuevo León. Ahí me realizaron varios estudios de laboratorio y gabinete, y consulta médica. Los especialistas buscaban descartar una condición preocupante que, para mi fortuna, finalmente se eliminó del panorama diagnóstico. Ahora bien, como experiencia integral fue interesante en muchos aspectos. Es de lo que quiero hablar hoy.

Esta Unidad Médica de Alta Especialidad fue inaugurada en 1995. Tiene un diseño funcionalista que me recuerda el estilo de Luis Barragán, con sus colores rosa y ocre, y atmósferas de doble altura que proporcionan amplitud.  El estilo arquitectónico rompe, definitivamente, con el tradicional de unidades hospitalarias del Seguro Social. Forma parte de un complejo inmobiliario que comprende, además, un edificio administrativo y una unidad de Medicina Familiar. Todos ellos revestidos con ladrillo de fachada. Al frente de la UMAE destaca una escultura metálica monumental de forma cúbica, elaborada en varios planos, que representa un grupo humano, y en la de Medicina Familiar se aprecia la clásica madre amamantando al niño, protegida por el águila, símbolo del IMSS, del escultor neoleonés Federico Cantú Garza.

Desde que se accede a la explanada se observa un contraste entre personas que ingresan a consulta y otras más que, supongo, son familiares de pacientes hospitalizados, y que toman pequeños espacios o resquicios del exterior del inmueble para descansar un poco, algunos de ellos recostados directamente sobre el cemento que se extiende por la explanada y escaleras exteriores. En la puerta principal existen dos mesas de registro en las cuales los vigilantes indican a los recién llegados escribir nombre y motivo de ingreso, y revisan bolsos y mochilas.

Una vez sorteado ese punto se accede a espacios amplios, bien cuidados, muy limpios y perfectamente señalizados, que albergan las áreas de consulta y diversos gabinetes de estudio de enfermedades de corazón y pulmones. Todo es luminoso y bien ventilado, con un jardín interior en la planta superior que da gran vida a los espacios. Es sencillo localizar el servicio que se está buscando. Dado que me fueron solicitados varios estudios de laboratorio y gabinete, y luego la consulta, pude recorrer todas las áreas del edificio destinado a la atención ambulatoria. Las unidades de Terapia Intensiva y Hospital se hallan muy independientes de todo esto.

Las amplias salas de espera me dieron oportunidad de llevar a cabo un ejercicio de introspección personal, al tener frente a mí las muy diversas facetas de la vida humana, y en forma particular, cuando esa vida es atravesada por la enfermedad. Cómo lo toma cada paciente, algunos reflejando la crisis en que los coloca la enfermedad, otros más dejando ver cómo se mantienen fuertes ante el mal físico, y algunos dan cuenta de lo desesperanzador que llega a ser un diagnóstico. Ese hospital logra generar una integración espiritual. Surge la alegría, como fue mi caso, de un diagnóstico que se descarta, y que en otros casos lleva a un llanto hondo que nadie condena ni mira de soslayo. Hay una convergencia de humanidades benévola y arropadora.

La UMAE 34 ha ganado varios premios, tanto por su calidad administrativa, como por su servicio médico y la excelencia de su personal en el trato al paciente, como si cada trabajador de las distintas categorías se mantuviera consciente de dar lo mejor, adaptándose a las necesidades personales de cada paciente.

El dolor humano es uno solo, pero se despliega en modalidades muy diversas. Ante una enfermedad que se presume catastrófica llegan sentimientos como la angustia y el temor, frente a un panorama incierto que nos hace temer por la vida, por las limitaciones que puedan desarrollarse, o bien, ante el sufrimiento que llegasen a padecer nuestros seres queridos. Son momentos críticos que a cualquiera cimbran.

¡Qué maravilla que contemos con espacios de atención médica dignos, completos y reconfortantes para esos trances de la vida! Espacios como esta unidad médica que facilitan los trámites y los procesos de interiorización personales. Maravilloso descubrir que ahí existen trabajadores de distintas categorías que actúan por convicción, más que por obligación contractual. Y así como en diversas ocasiones he señalado errores de nuestro sistema de gobierno, esta vez aplaudo la calidad y calidez de un hospital del IMSS, que facilita al paciente y a sus familiares enfrentar un quebranto de salud. ¡Como derechohabiente agradezco y reconozco su magnífica labor!

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mayo 5, 2026

La Real Academia Española, define Esperanza como el esperar con poco fundamento, que se conseguirá lo deseado o pretendido. La esperanza es, en un sentido más amplio, un estado anímico de optimismo y confianza que se presenta cuando luce factible aquello que se desea con anticipación. Se dice que una persona que experimenta esta sensación se encuentra esperanzada, mientras que si se encuentra en la situación contraria, se dice que está desesperanzada, o sea, entregada al pesimismo y la frustración. La palabra «esperanza» proviene del latin sperare (tener esperanza), y está muy relacionada con la palabra «esperar» y sus derivados como «desesperar». Es posible decir que cuando se espera por algo, se tiene la esperanza de que eso ocurra, pues no tiene sentido aguardar por algo que se sabe no ocurrirá. La esperanza figura entre las virtudes religiosas que el cristianismo fomenta entre sus fieles. La esperanza, comprendida como el optimismo y la disposición positiva a la espera, es considerada a menudo como un rasgo positivo de la personalidad. Un paciente que se somete a un tratamiento médico difícil, convencido de que al final recuperará la salud sin importar el tiempo que tarde, es un ejemplo de actitud esperanzadora. Desde el punto de vista reflexivo filosófico, la esperanza es una fuerza silenciosa que habita en los más profundo del ser humano. No se trata solo de un deseo, sino de la convicción íntima de que, incluso en medio de la oscuridad, existe una luz posible. La esperanza no niega la realidad, pero la mira con la certeza de que el mañana puede ser distinto. La esperanza es un factor clave para la resiliencia, pues impulsa a las personas a perseverar frente a la adversidad. William Faulkner, 1897-1962, escritor estadounidense, expresó su perspectiva sobre la esperanza en varias de sus obras. En su discurso al recibir el Premio Nobel de Literatura 1949, afirmó  que «la esperanza del ser humano reside en su capacidad de creer en el hombre, en su esperanza, en su aspiración a una condición humana mejor». El filósofo surcoreano Byung-Chul Han en su ensayo «El Espíritu de la Esperanza», explora un concepto que, para muchos, se ha convertido en un recurso escaso: la esperanza. Argumenta que vivimos en una era de desesperanza estructural, donde la crisis climática, las desigualdades sociales y la creciente digitalización han erosionado la capacidad de imaginar un futuro mejor. «Tener esperanza significa estar dispuesto en todo momento a algo que aún no ha nacido». Hanna Arend, una de las pensadoras más influyentes del siglo XX, 1906-1975, filósofa y teórica política alemana, nacionalizada estadounidense, invita a reflexionar sobre la importancia de la acción individual y colectiva para recuperar la esperanza y contrarrestar la desesperación.
Hanna Arend: «Vivimos tiempos oscuros en los que los peores han perdido el miedo y los mejores la esperanza».
Dr. Efraín Regalado Sánchez.

abril 21, 2026

Jaime Sabines Gutierrez, nació el 25 de marzo de 1926 en Tuxtla Gutierrez. Se cumplió un centenario de su nacimiento. Poeta y político, una de las voces más importantes del siglo XX. Autor de obras literarias como Horal, Tarumba y Los amorosos, entre muchas otras. Su obra traducida a varios idiomas, le valió premios como el Nacional de Ciencias y Artes y la Medalla Belisario Domimguez, entre otros. Alejado de corrientes literarias, cultivó un estilo coloquial, emotivo y directo que abordó el amor, la muerte y la vida cotidiana. En 1953 se casó con Josefa «Chapita» Rodriguez Zebadúa, con quien tuvo cuatro hijos: Julio, Julieta, Judith y Jazmín. En ese mismo año, trabajando durante el día como vendedor de telas, escribía poesía. Una mañana, hasta el mostrador de la tienda llegó una carta de Elás Nandino (1900-1993, médico y poeta del amor y la muerte): «Desde que leí sus primeros poemas, supe que había en usted un auténtico poeta. Como poeta y por mi amor a la poesía, siento orgullo cuando entre nosotros hace su presencia uno nuevo que canta sin caretas, sin pretensiones intelectuales y que dice lo que siente con la espontaneidad del venero que florece el agua». Rafael Calderón menciona que el 21 de julio de 1996, ocurrió una reunión en el Palacio de Bellas Artes donde estuvieron presentes Sabines, Octavio Paz, y Carlos Prieto para celebrar a la poeta Margarita Michelena. Poco tiempo después murió Michelena, el 27 de marzo de 1998; días más tarde, el 19 de abril, falleció Octavio Paz, y al año siguiente, el 19 de marzo murió Sabines. Octavio Paz calificó a Sabines como uno de los mejores poetas contemporáneos; «Su humor es un chaparrón de bofetadas, su risa culmina en un aullido, su cólera es acelerada y su ternura colérica. Pasa del jardín de la infancia a la sala de operaciones. Para sabines todos los días son el primero y el último día del mundo». De los mejores y más conocidos de sus poemas, se encuentra «Los amorosos»: «Los amorosos callan. El Amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos, entregándose, dándose a cada rato, llorando porque no salvan al amor. Les preocupa el amor. Los amorosos viven al día. no pueden hacer más, no saben. Siempre se están yendo, siempre, hacia alguna parte. esperan, no esperan nada, pero esperan. Saben que nunca han de encontrar…….». Los amorosos es la radiografía lírica del delirio amoroso donde no hay certezas, ni tregua, ni cura posible. Sabines no embellece el amor: lo desviste hasta dejarlo en carne viva. Jaime Sanines falleció el 19 de marzo de 1999 debido a un tumor cerebral. El 16 de septiembre de 2016 se publicó «Recuento de poemas 1950/1993», que reúne en esta edición, revisada y contrastada con los documentos originales de Sabines.
Jaime Sabines: «Te quiero, amor, amor absurdamente, tontamente, perdido, iluminado, soñando rosas e inventando estrellas, y diciéndote adiós yendo a tu lado».
Dr. Efraín Regalado Sánchez.