Pediatras Escritores

octubre 26, 2025

OCTUBRE Y LA VIDA

María del Carmen Maqueo Garza

Estamos a escasos días de terminar octubre, que, a partir de 1988 se instituyó por parte de la ONU como el mes de sensibilización y prevención del cáncer de mama. El mundo se viste de color de rosa y muy diversas instituciones se solidarizan con esta campaña de alertamiento que, gracias a su difusión, a la fecha habrá salvado miles de vidas.

Con esa mala maña que tengo, me asomo a la literatura para buscar información en torno al tema. En este caso abrevo de lo escrito por mujeres. Han sido muchas literatas las que han padecido el calvario que inicia al detectarse una tumoración mamaria y continúa por todo lo que hay que pasar para clasificarla, extirparla, determinar si está localizada o se ha esparcido a otras partes del organismo, y ajustar un tratamiento para limitar o desterrar los efectos secundarios que la enfermedad es capaz de provocar. Más delante hablar sobre los efectos colaterales de los tratamientos, generalmente agresivos, ya sea por radiación o quimioterapia, amén del aislamiento social que la enfermedad por sí misma y sus diversos tratamientos, llegan a condicionar.

Quizá la escritora más conocida por haber padecido y documentado su propio cáncer de mama haya sido Susan Sontag. Fue diagnosticada en 1972, justo cuando trabajaba en un libro acerca de la muerte en mujeres, en el que abordaría el suicido de Virginia Woolf y la dolorosa muerte de Marie Curie, entre otras muchas, entre las cuales también disertaba acerca de la muerte de Alice James, diarista norteamericana y hermana de Henry James, muerta a finales del siglo diecinueve por cáncer de mama a los cuarenta y dos años.

En una revisión emprendida por Anne Boyer en su ensayo “Desmorir” me sorprende descubrir la cantidad de mujeres literatas que padecieron este mal y a edades muy jóvenes, y de como personajes de la talla de Sontag, hablan más bien poco de su proceso frente al cáncer. Lo hacen más como disparos catárticos que como un proceso caviloso al que nos tiene acostumbrados la norteamericana. La obra “Primavera silenciosa” escrita por la bióloga y ambientalista Rachel Carson en 1962, habla acerca del efecto de diversos químicos ambientales en la salud humana, incluyendo el tema del cáncer, padecimiento que terminó con su vida dos años después de publicada su obra.

“Mi labor es habitar los silencios con los que he vivido…”  escribió Audre Lorde, poeta feminista muerta en 1992 a causa de la misma enfermedad, para hablar del silencio que solía rodear en sus tiempos al cáncer de mama, y que, afortunadamente, ahora es mucho menor. Aun así, queda mucho por hacer.

Quienes hemos enfrentado un “tete a tete” con el cáncer, sabemos que se trata de palabras mayores. Que a partir del momento en que llega a nuestra vida será una presencia constante, aun cuando la ciencia médica consiga erradicar la lesión primaria de nuestros tejidos y haga un puntual seguimiento de cualquier recurrencia que pueda ocurrir. Comenzamos, entonces, a entender la vida de otra manera, como un préstamo bendito que el cielo nos hace para aprovechar lo que nos ha sido dado, de la mejor manera. Entendemos que la muerte es una realidad que flota en el aire, y que en cualquier momento podríamos aspirar y así terminar nuestra existencia. Pero no es algo que angustie o ensombrezca, por el contrario, es un acicate que llama a hacer las cosas de la mejor manera posible y hacerlas hoy, porque el mañana podría no llegar a nuestras vidas.

Reconocer de manera tan lacerante que la vida es un préstamo y nada más, nos lleva a reconciliarnos con nuestro pasado, a perdonar los males que podamos venir cargando en la mochila de viaje. Nos llama a detenernos un momento frente al espejo, congraciarnos con nuestra imagen y aprender a amarnos tal cual somos, con nuestras heridas y cicatrices, hasta entender que para amar a otros habremos de romper el capullo de nuestro propio egoísmo y así extender los brazos a la vida.

Vivir acompañados de la sombra del cáncer es aprender a danzar en su compañía siguiendo el compás que la vida nos marca. Es medir los escollos del camino frente a las verdaderas grandes dificultades, hasta hallarlos pequeños y sorteables. Es entender que vivir la vida con un propósito que vaya más allá de nosotros mismos, es la mejor manera de llevar nuestra condición humana a un nivel superior.

“La historia de la enfermedad […] es la historia del mundo” dice Anne Boyer respecto al cáncer. Suscribo diciendo que la enfermedad, o el estudio de la enfermedad, o la literatura al respecto, es una forma de entender nuestra historia personal. Es descubrir que, solo al filo del precipicio, la vida se aprecia en su total magnitud y aprendemos entonces a valorar cada respiro como una oportunidad única de cincelar nuestra propia creación terrena.

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octubre 26, 2025

COMO PALOMITAS DE MAÍZ

María del Carmen Maqueo Garza

La adquisición de conocimiento ha sido, sin lugar a duda, una actividad humana que nos permite crecer. Se ha documentado desde la tradición oral de la antigüedad remota, pasando por expresiones como la pintura mural, los jeroglíficos y papiros, para llegar a los amanuenses, y luego dar un brinco enorme en el siglo quince, cuando el surgimiento de la imprenta en occidente marca un antes y un después para la transmisión de conocimientos.

Con la aparición de obras escritas, inicialmente consultadas en templos del saber, entiéndase bibliotecas, hasta el surgimiento de libros con portabilidad, que el lector interesado podía llevar con él, tanto la ciencia como el arte fueron capaces de crecer en forma exponencial.   Las cosas evolucionaron así por mucho tiempo, las bibliotecas públicas permitían el acceso a obras universales, en tanto las colecciones particulares proveían de un sello personal a los grandes lectores, mientras las librerías florecían.

Surgió la tecnología computacional, en un principio con aquellos enormes discos duros del tamaño de un rinoceronte, a los que solamente los privilegiados tenían acceso. Además de que era necesario contar con conocimientos de programación para su manejo. Ya en la segunda mitad de los años setenta y principios de los ochenta el concepto se simplifica, para dar entrada a lo que hoy conocemos como computadoras personales. Fuimos perdiendo el temor para manejarlas y comenzamos a asomar la cabeza a un mundo nuevo: La Internet. Un recurso diseñado originalmente para usos militares, al filo de los noventa, con el advenimiento de los códigos http y HTML nos permitió, con un solo clic, incursionar en la red y transportarnos en tiempo y espacio.

Los siguientes treinta años vivimos en una comodidad tecnológica muy agradable. La información nos llegaba a un ritmo que nos permitía asimilarla sin mayores problemas, hasta el surgimiento de la pandemia por COVID, año 2020, que nos obligó a una reclusión forzada con una expansión de recursos digitales para comunicarnos, conseguir productos de primer orden y apoyarnos unos a otros. La educación pasó de las aulas a las pantallas, y pronto aprendimos a colocar nuestras vidas en un entorno virtual, con tal de sobrevivir.

Me parece que ese fue el punto de inflexión para el surgimiento de personajes que se integraron al imaginario colectivo mundial: “Influencers”, “youtubers” y demás, que proliferaron como setas en primavera, por todos lados, con distintos estilos. Las tendencias cambiaron, ahora cualquier internauta, con unas cuantas incursiones en la red, se sentía con autoridad para dar cátedra sobre temas que le apasionaran. Surgieron maestros en medicina, psicología, nutrición; calistenia; tanatología; o superación personal… ¡En fin!, buscando un poco podíamos hallar muchos expertos en cualquier tema. Verdaderamente, con una buena cámara, un fondo de pantalla deslumbrante y una labia adecuada, podíamos convertirnos en personajes muy influyentes en la vida de otros, algo así como las palomitas de maíz de microondas, en un par de minutos y ¡hala! surgía el experto incontrovertible.

Los problemas de este tercer milenio son de todo orden; muchos de ellos con un trasfondo emocional significativo. No es raro, pues, que busquemos soluciones mágicas a lo que nos mortifica. Estamos acostumbrados a la inmediatez, nuevamente a las palomitas de microondas. No nos mostramos tan convencidos de que ciertos problemas personales requieran una solución de raíz, con método, a largo plazo. Ahí es donde los expertos en la red tienen el mayor de los éxitos, proponiendo cuestiones, desde medianamente documentadas, hasta absurdas, y en el peor de los casos, peligrosas.   Una vez que un personaje tal ha ganado suficiente número de seguidores, estos últimos creerán a pie juntillas lo que su maestro aconseje, seducidos por su sola presencia, al margen de datos duros que puedan indicar los peligros de llevar a cabo tal o cual cosa aconsejada por el gurú. Casos ha habido muchos y muy variados, a lo largo y ancho del mundo.

Es paradójico descubrir que en estos tiempos en que el acceso a los conocimientos más amplios es absoluto, sean tantas las veces en que regimos nuestra vida a partir de creencias sin fundamento real, atendiendo las indicaciones de un personaje, seguramente con buenas intenciones, pero sin la base de conocimiento para sustentar sus dichos. Ahora, que con un clic tenemos acceso a las grandes obras de la literatura universal, nos limitamos a pódcast muy subjetivos, cuyos postulados podrían ser rebatidos a la primera de cambios por un verdadero experto. Parece que nos arrulla el canto de las sirenas, dejando de lado la extraordinaria capacidad de razonar que nos distingue en el universo. ¡Ojo, entonces!

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octubre 26, 2025

La explotación infantil también llamada esclavitud infantil, es la utilización de niños, niñas y adolescentes en trabajos que atentan contra su desarrollo físico y/o psicológico, para fines económicos, familiares o de otra índole, por parte de adultos. La explotación infantil es un problema que ha existido por siglos en todo el mundo. Fue durante la Revolución Industrial que se convirtió en una práctica generalizada. En la década de 1900, la explotación infantil comenzó a ser considerada un problema social. El trabajo infantil se refiere a todo aquel trabajo, de mercado o no, que es perjudicial para la salud, la vida y el bienestar de la infancia y que les impide ejercer otros derechos, como es el derecho a la educación (Ley Federal del Trabajo: artículos 173 al 180. Trabajo de los menores), Rocío Vicente Senra (Unicef) menciona que el trabajo y la explotación infantil son graves violaciones a los derechos de la infancia que responden a múltiples causas y tienen como denominador común la pobreza y las situaciones de vulnerabilidad social. El que las familias no dispongan de recursos suficientes o donde la cabeza de familia sufra una enfermedad o esté ausente, conlleva circunstancias que pueden empujar a los niños, niñas y adolescentes al trabajo infantil. La infancia que vive una guerra, una crisis o un desastre natural corre un mayor riesgo de explotación y abuso. También los niños que migran solos pueden verse forzados a realizar trabajos peligrosos en condiciones de explotación y, en concreto, las niñas y adolescentes corren un riesgo alto de ser víctimas de redes de trata con fines de explotación sexual o para el trabajo doméstico. La infancia con discapacidad es más vulnerable a sufrir violencia, abandono y explotación. La Convención sobre los Derechos del Niño, en su artículo 32  dice: el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que puede ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social. En todo el mundo, 85 millones de niños, niñas y adolescentes son víctimas de alguna forma de explotación infantil (Save the Children). En México, según la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2022, 3.7 millones de niños, niñas y adolescentes estám involuicrados en trabajo infantil, lo que ha aumentado un 14.1% desde 2019. Iqbal Masih, es el nombre del niño que se convirtió en símbolo mundial contra la esclavitud infantil: nació en Pakistán y fue vendido  por 7 dolares a los 4 años para trabajar como esclavo en una fábrica de alfombras, pasaba 12 horas al día, 7 días de la semana, y donde le pagaban centavos. Logró escapar a los 10 años de la fábrica de alfombras y ayudó a escapar a otros niños de la esclavitud, comenzó a denunciar públicamente el sistema de explotación infantil. Su valentía lo convirtió en un referente internacional en la lucha contra el trabajo infantil. Fue asesinado el 16 de abril de 1995, cuando apenas tenía 12 años. En su honor, cada 16 de abril se conmemora el Día Mundial contra la Esclavitud Infantil. Su historia ayudó a impulsar cambios en leyes y movimientos internacionales contra el trabajo infantil.
Iqbal Masih: «Los niños deben tener lápices en sus manos, no herramientas».
Dr. Efraín Regalado Sánchez

octubre 16, 2025

Filosofía de la vida es una expresión que se refiere a los principios, valores e ideas que rigen el estilo de vida de una persona o grupo y orientan su comportamiento en busca de la autorrealización. Por lo tanto, la filosofía  de la vida será el amor por la sabiduría de vivir. Existen muchos tipos de filosofía de la vida. Muchas provienen de las religiones  y espiritualidades como el cristianismo, el judaísmo, el islamismo, el budismo, el taoísmo, el estoicismo, etc. Aunque toda religión encarna una filosofía de la vida, no toda filosofía de vida constituye una religión. Una filosofía de vida es un código que orienta las actitudes humanas para alcanzar la autorrealización, la paz y la justicia. Una filosofía de vida deriva de un acto consciente y deliberado de reflexión sobre la existencia. Lo contrario es, en consecuencia, vivir en estado autómata o automático. La filosofía de la vida es el «Cómo vivimos», un marco de acción, mientras que el «sentido de la vida» es el «Para qué», la razón que da valor y dirección a nuestra vida. El objetivo de la filosofía de la vida, se busca vivir de una manera que esté alineada con los propios valores, buscando la sabiduría, la autenticidad y la autorrealización. Una filosofía de vida puede ayudar a encontrar y dar forma al sentido de la vida, pero no son lo mismo. El estilo de vida son las acciones y hábitos concretos que una persona realiza en su día a día. El estoicismo es una filosofía que busca la felicidad y la autorrealización a través del desarrollo de la virtud y el uso de la razón para vivir de acuerdo con la naturaleza, aceptando lo que no se puede controlar y enfocándose a lo que sí. Marco Aurelio fue uno de los Cinco Buenos Emperadores Romanos, está considerado como uno de las figuras más representativas de la filosofía estoica. Su gran obra, Meditaciones (edición de Javier Recas B.), escrita durante las campañas de la década de 170, es considerada un monumento al gobierno perfecto. El libro II dice; Por la mañana no dejes de decirte a ti mismo: «Tropezaré hoy con algún curioso, con algún ingrato, con algún provocativo, con otro doloso, con otro envidioso, con otro intratable, todo esto le viene a ellos de su ignorancia del bien y del mal. Pero yo, que por una parte tengo bien visto y meditado que la naturaleza del bien, totalmente consiste en lo ´honesto´: la del mal, en lo vergonzoso, y que por otra conozco a fondo ser tal la condición del que peca, que no deja de ser mi pariente, no por un vínculo común de una misma sangre o prosapia, sino porque participamos en una misma mente y partícula o porción divina; bien sé que ninguno de éstos puede perjudicarme; ni debo de enojarme contra quien es mi pariente, no concebir odio contra su persona, Porque los hombres hemos nacido para ayudarnos mutuamente como hacen los pies, las manos, los párpados, los dos órdenes de dientes; por tanto, es contra la naturaleza que unos a otros nos ofendamos, como sin duda lo hace el que se estomaga (fastidiar, empalagar) con otros y les es contrario». Massimo Pigliuci, doctor en filosofía, dice que el estoicismo intenta eliminar lo más posible las emociones destructivas y cultivar las positivas. Las enseñanzas de Marco Aurelio son atemporales y continúan resonando en la actualidad.
Marco Aurelio: «La paz y la felicidad, junto con la convicción y la perseverancia, son claves para tener una visión hacia donde ir en la vida «
Dr. Efraín Regalado Sánchez.

octubre 16, 2025

MARIA CORINA Y LA ESPERANZA

María del Carmen Maqueo Garza

Este viernes, como cada viernes de mi vida, en los últimos cincuenta años, cuando escribo la columna periodística del domingo, comenzó de una manera muy distinta a la habitual.  Lejos de dialogar conmigo misma sobre los contenidos a tratar en la colaboración, llegó como rayo una noticia que partió en dos mi habitual hábito creativo de este día: ¡María Corina Machado ha ganado el Premio Nobel de la Paz 2025! Me alegré como si ella fuera mi hermana, con un gozo indecible. Cometí varias locuras y transgredí algunas reglas de redes sociales para difundir la noticia, y no podía menos que dedicar a ella esta columna dominical.

La venezolana de 58 años de edad, ingeniera industrial de formación, se ha caracterizado por una trayectoria política muy destacada. Desde hace más de veinte años ha fundado y coordinado diversas asociaciones que pugnan por recuperar la democracia en un país que desde 1999, con la llegada de Hugo Chávez al poder ha transitado hacia una dictadura, que se ve plenamente consolidada con el actual mandamás Nicolás Maduro.

Las razones por las que el Comité del Nobel decidió otorgarle la prestigiada presea fueron tres: La primera es porque supo unir la oposición de su país, de modo que la llevó a ganar las elecciones del 2024, aunque, lógico, Maduro se negó a reconocer su triunfo en las urnas. Dicha oposición había estado profundamente dividida y ella logró consolidarla en una sola fuerza en torno a su persona. En segundo lugar, porque ella nunca cejó en su resistencia contra la militarización de Venezuela, aun a riesgo de su propia vida. En sus mismas palabras, según comunicado de CNN, era una elección entre votos o balas, lo que no la arredró en sus propósitos, tanto así la fuerza de su decisión. La tercera razón es porque ella ha sabido apoyar la transición hacia una democracia en un país donde el régimen no ha reparado en la vulneración de los derechos humanos de los votantes de oposición.

María Corina Machado Parisca representa cualidades dignas de exaltar: Ha creído firmemente en el cambio y ha apostado con inteligencia por lograrlo. Trabaja por la democracia para los suyos, desde diversas trincheras y de modo incansable. María Corina es profesional, esposa y madre, que se da el tiempo y consigue la energía para no desfallecer en su lucha por la democracia, dentro de un régimen que es –muy probablemente—el más inexpugnable de toda América Latina. Ella nos llama a todos, cada uno desde su pequeño entorno personal y social, a trabajar por sistemas de gobierno justos, equitativos, simétricos, en los que los gobernantes pongan muy por delante del discurso el sobrio ejemplo para convencer.

Como mujer me siento muy, pero muy feliz de este otorgamiento. María Corina es ejemplo para todas quienes vivimos convencidas de que la paz y la justicia son piedras angulares en cualquier sistema de gobierno exitoso, cuyos logros se miden en términos de satisfacción profunda y duradera de los votantes y sus familias. Satisfacción que deriva de logros como la elevación de la calidad de vida general, con cobertura de las necesidades fundamentales de alimentación, salud, educación, oportunidades de trabajo, desarrollo de identidad y de realización personal.

Vivimos en un mundo cada vez más violento. No hay que ir lejos para corroborarlo. Simplemente abrimos cualquier página de cualquier diario y vemos la cantidad de titulares grandes y pequeños que hablan de conflictos, de arrebatos, de violación a los derechos de otros. Un mundo habitado por todos nosotros, que cada vez nos sentimos más amenazados, y por tanto agredimos. Que caminamos exigiendo el respeto de nuestros derechos, hasta el último de ellos, pero no nos detenemos a considerar que cada derecho lleva implícita una responsabilidad que, en apego a la justicia, nos tocaría cumplir con el mismo celo con que exigimos que se nos respete. Es un mundo que a ratos nos desanima y descorazona, y llegamos a pensar que no tiene remedio, que así son las cosas y que hay que aceptarlas y resignarnos… Pero entonces llega alguien como María Corina a decirnos que nada, que nunca, que de ninguna manera podemos darnos por derrotados, sin haber dado hasta lo último de nuestro ser por esos elevados ideales de transformación y paz para todos.

Con María Corina y su reconocimiento universal toma nuevos bríos la esperanza de todos, en particular los latinoamericanos que vivimos con la sombra del caudillo amenazando la prometedora claridad de nuestros niños. La felicito, me felicito y me animo a seguir adelante, ahora con más entusiasmo, en esos propósitos de hacer de nuestros países latinoamericanos, tierras de hombres y mujeres de bien, dispuestos a labrar entre todos nosotros, cada uno desde su pequeño espacio de influencia, una paz duradera.

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octubre 6, 2025

El concepto actual del patriotismo, es, principalmente el amor y lealtad a la patria que se manifiesta no solo en el orgullo por la cultura y la historia, sino también en el compromiso activo y en su desarrollo y mejora. Las visiones contemporáneas a menudo enfatizan un patriotismo inclusivo y democrático, como el patriotismo constitucional, que se basa en la adhesión a valores como la libertad, la justicia y la igualdad, y en el cumplimiento de los deberes ciudadanos para construir un bien común. En nuestro país, el mes de septiembre se ha establecido como el mes patrio, gracias a la historia de independencia. En México, el patriotismo constitucional es un concepto que vincula la identidad nacional con la Constitución Política de 1917, los principios de soberanía popular, y la división de poderes que establece, promoviendo la defensa de los valores democráticos y el orden legal del país. Leopoldo Gonzáles, analista político, michoacano, en su columna en la Voz de Michoacán (17/09/2025), con el título de Ofensas al patriotismo, menciona que «hoy, cuando se montan tribunas monumentales y se paga a artistas de renombre para la celebración del grito, lo que se busca no es activar los trinos y fanfarrias del orgullo nacional o encender la luz del patriotismo por encima de nuestras cabezas, sino  manipular los púlpitos del corazón de la masa para lanzarla contra un enemigo externo: unas veces la España de la conquista, otras la intransigencia de EU contra los cárteles criminales. Hoy se ofende de muchas formas, desde el poder político, lo que es el patriotismo mexicano. La primera de esas ofensas es creer que el patriotismo es unívoco, una marca registrada de un partido político o de un grupo de poder, y lo que hagan los diferentes es una treta de ladrones y vendepatrias. Hay que correr el aviso de que el patriotismo no es sinónimo de sectarismo ni dogmatismo, salvo que sea partidario de una autocracia o acólito de una dictadura islámica. Creer que el patriotismo es el del espejo enterrado, y que la única manera de ser patriota es rescatar la huella de los aborígenes, su esencia y su cordón umbilical; insuflar la vida del espíritu del Quetzalcoatl y desempolvar las tradiciones oaxaqueñas para hacer ministro a Hugo Aguilar, es una equivocación. El verdadero patriotismo es incluyente y fecundo: no está en la República del taparrabo sino en abrazar con apertura y lucidez la dialéctica de los tiempos. No es patriotismo mantener en la gubernatura de Sinaloa, contra toda ética y prescripción legal, a un personaje oscuro como Rubén Rocha Moya, cuyos mejores servicios a la patria han sido hacer de su gobierno cuna de criminales. Patriotismo no es proteger huachicoleros desde el poder, ni extender su manto de impunidad sobre Adan Augusto López Hernández, cómplice y testaferro de López Obrador y su familia en una gran cantidad de negocios sucios. Patriotismo no es regalar más de 47 mil millones de barriles de petróleo a Cuba en siete años, a cambio de consejo y asesoría para instaurar una dictadura de Estado en beneficio de una oligarquía. El Patriotismo consiste en defender a México de amenazas internas y externas, no en procurar su hundimiento y descomposición. México vive una de las horas más oscuras y amargas de su historia. Contribuir a su rescate es un asunto de patriotismo, ni más ni menos.»
IA: «El patriotismo es la construcción activa de un mejor futuro para la humanidad, basado en el conocimiento compartido y la cooperación global, reconociendo las culturas locales como parte del tejido universal».
Dr. Efraín Regalado Sánchez.

octubre 6, 2025

Jorge Luis Borges, escritor universal, solía construir con sus relatos espacios de encierro, laberintos, pesadillas, angustia; sufría de insomnio. Fue capaz de modelar el realismo con las herramientas de la literatura fantástica; el género fantástico tomaba en él la forma de pesadilla: de no poder dormir a no querer dormir. Sus cuentos, recopilados en volúmenes como Ficciones y El Aleph, entre otros. Santiago Llach, editor, comenta que Borges fue, como dice Beatriz Sorlo, crítica literaria, un escritor en las orillas: en las orillas del Río de Plata, en las orillas del occidente y también en las orillas de las páginas. Como un copista medieval, anotó y reversionó historias e ideas de otros. Sus narraciones son una fuerza sintética increíble, que disparan al lector a la historia de la filosofía y, a la filosofía de los asesinos, a visiones poéticas del universo y, a la empatía emocional con este hombre que encontró en sus fallas (la torpeza mental, la ceguera, la tendencia a la fantasía) su poder expresivo. Aleph, en la tradición mística, es la primera letra del alfabeto hebreo y simboliza el inicio y la totalidad, representando el principio o el todo. El Aleph es tanto el nombre de un famoso cuento como el libro que lo contiene, publicado en 1949. El Aleph, una historia inspirada en el amor. Debido a la avanzada ceguera de Borges, fue Estela Canto quien mecanografió el evento. El Aleph es uno de los libros de cuentos más representativos de Borges, reeditado en 1974. En 1957 fue galardonado con el primer premio en la categoría Obras de imaginación en Prosa de las Secretaría de Cultura de la Nación (Argentina). La obra está compuesta por 17 cuentos, entre ellos el cuento «El Aleph»: El protagonista de la historia es el narrador (Borges), quien visita la casa de su amiga Beatriz Viterbo después de su muerte. Sin embargo, la verdadera razón de su visita es la curiosidad de ver a Beatriz una última vez y también por otro motivo misterioso. En casa de los Viterbo, el primo de Beatriz, Carlos Argentino Daneri, se ha apoderado de la biblioteca de la familia y ha estado escribiendo un poema épico que describe su visión de la divinidad. Daneri ha estado obsesionado con un punto específico en el sótano de la casa, el cual llama «El Aleph». Afirma que este punto en el espacio contiene todos los puntos del universo y permite la visión de todas las cosas en solo un instante. El narrador, inicialmente escéptico, acepta la invitación de Daneri para ver «El Aleph». Después de un recorrido a través de pasadizos oscuros y polvorientos, llegan al lugar. Daneri describe con entusiasmo las maravillas que ha visto a través de «El Aleph» que incluyen escenas de lugares lejanos y eventos pasados y futuros. El narrador al ver «El Aleph», experimenta una experiencia abrumadora. En ese breve momento, es testigo de una inmensa cantidad de eventos y visiones, incluyendo a Beatriz en diferentes momentos de su vida. De cualquier modo, el narrador decide mentirle y afirmarle que no ha visto absolutamente nada. Aconseja a Daneri derrumbar la casa y marcharse a vivir fuera de la ciudad. El evento concluye con el narrador que se marcha de la casa reflexionando sobre la vastedad del universo y la relatividad de la percepción humana. Años más tarde……………….
Jorge Luis Borges: «Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un sólo momento: el momento en que el hombre (o mujer) sabe para siempre quién es»,
Dr. Efraín Regalado Sánchez

octubre 6, 2025

REFLEXIÓN CAMINERA

María del Carmen Maqueo Garza

Estoy viviendo una etapa muy singular de mi existencia, forjada por el paso del tiempo y el hecho de seguir aquí, con vida y una salud tal, que me permite cumplir sin dificultad mis propósitos cada día.

Volteo hacia atrás y descubro que han sido muchos los compañeros de camino que han partido. Unos por razón de su edad, otros por enfermedades o accidentes lamentables. Ya no están a mi lado como antes, pero conservo de ellos la esencia, esa que permanece aun cuando alguien no está presente.

Miro a los lados y alcanzo a observar cómo, a estas alturas del partido, todos somos compañeros de viaje con un equipaje similar. Venimos cargando conflictos no resueltos, achaques del cuerpo y quimeras del alma que a ratos amenazan con entorpecer la marcha. Es entonces cuando entiendo que la mejor manera de seguir adelante es hacerlo abrazados unos a otros, hasta construir una fortaleza común, prendiendo juntos a enfrentar nuestras limitaciones con un poco de sentido de humor y algo más.

Hoy entiendo que lamentar los tiempos que no supe aprovechar no lleva a nada. Decido entonces capitalizar el presente para hacer de este un tiempo único que me rinda dividendos de aprendizaje y dicha.

Nadie nos dijo que la vida fuera solamente miel sobre hojuelas. Aun así, con sus altas y sus bajas, es una oportunidad que se nos da para probarnos de qué estamos hechos. Probarlo, no frente a otros ni por hacer historia. Frente a nosotros mismos nada más.

¡Tenemos tantos maestros por el mundo! Ese niño pequeño cuya risa nos invita a creer que la vida no tiene por qué ser tan seria. Nos enseña el arte de vivir, haciendo de las cosas más sencillas una fiesta para el espíritu. Creando música a partir del viento, de una caída de agua o el trino de las aves.

Hoy, cuando llevo andado más de medio camino, pido al cielo que me enseñe cada día a ser más simple, contenta, alegre y compartida, como son los niños pequeños antes de aprender lecciones que más delante los limitan.

Deseo desarrollar más y más mi capacidad de asombro frente a los portentosos milagros de la vida, aprender cómo mirarla, de forma que todo se convierta en motivo de gozo, y mi día a día se llene de sorpresas.

Que consiga disfrutar a fondo lo que llevo en mi lonchera de viaje, sin distraerme tratando de averiguar qué hay en las de mis compañeros de camino. A cada cual le ha sido dado el alimento que mejor lo nutre y satisface, solo que a veces tardamos media vida en entenderlo.

Que viva yo el gozo de alegrarme con lo que tengo, de modo de sacar el máximo partido de cada cosa y ser tan feliz como nunca podría haber sido. Pues el par de anteojos que elegimos ponernos define el color del panorama.

Quiero decirle a la vida gracias, gracias por las cimas que me han permitido apreciar valles, lagos y exuberantes bosques. Pero también gracias, muchas gracias por las hondonadas y los pantanos. En cruzarlos y salir de ellos he aprendido a conocerme, a medir lo que tengo para salir adelante y a disfrutar el gozo de lograrlo.

He tenido justo lo necesario para andar mi propio camino, nada me ha faltado. Sí, es verdad, mucho he desaprovechado; en ello he aprendido lecciones muy redituables, que han dejado en mí valiosas enseñanzas. Nada ha sido injusto, puesto que cada hecho y toda situación fueron grandes experiencias para el espíritu.

Vida: Gracias por lo que soy, por lo que he aprendido, por lo que aspiro aún a lograr. Ese propósito me pone en pie cada mañana con todo el entusiasmo, para seguir adelante por este día. Y así mañana y pasado mañana, mientras corra la sangre por mis venas.

Gracias por regalarme la palabra escrita con la que aspiro a tocar la vida del desesperanzado, del que no halla una razón suficiente como para saltar de la cama cuando comienza el día. Esta herramienta maravillosa que me permite crear lazos y puentes, para acrecentar la cadena de locos que animamos al mundo a bregar en contra de la tristeza y del sentido común.

Sé que estoy donde debía de estar en este momento. Doy gracias a la vida por ello y me propongo no defraudarla, ni de pensamiento ni de palabra ni de obra. Con cada amanecer que despliega sus tonos de luz en las fauces de la noche, hasta anularla, y nos lleva a creer. Con cada ocaso que invita a la serena contemplación de Dios en toda su grandeza. Con ese plenilunio otoñal que nos deja sin aliento. Con cada latido del corazón, redoble de tambor con el que la vida invita a marchar, siempre a marchar.

Gracias por permitirme entender el mundo desde el silencio interior. A comprender que soy muy afortunada por el aquí y el ahora que me construye cada día. Y por la paz que acompaña mi oración en los momentos cuando cierro los ojos con plena confianza y digo “va”.

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septiembre 28, 2025

Jorge Luis Borges nació el 24 de agosto de 1899 (hace 126 años) en Buenos Aires. Escritor, poeta, ensayista, traductor, crítico literario, profesor, editor, considerado una figura para la literatura en español, como para la literatura universal. Regresó de Europa a Argentina  en 1921 y empezó a publicar sus poemas y ensayos mientras trabajaba como bibliotecario, profesor y conferencista. En 1955 fue nombrado director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. En 1961 llegó a la fama internacional al obtener el Premio Formentor. En 1971 ganó el Premio Jerusalén; su reputación internacional se consolidó por las traducciones al inglés de su obra. Borges dedicó su último libro, «Los conjurados», a la ciudad de Ginebra donde moriría en 1986. Borges, tuvo una vida romántica cargada de misterios y particularidades; está signada por el idilio, la disolución y la épica. Tuvo muchas amigas y tres historias de amor bien distintas, aunque igual de apasionantes. Entre ellas se encuentran Estela Canto (1916-1994), Elsa Astete Millán (1911-2011) y María Kodama (1937-2023). En una reunión en 1944, conoció a Estela Canto, joven atractiva, inteligente, cultivada que llamó su atención y de quien se enamoró sin ser correspondido. La figura de Estela le inspiró ciertos aspectos de Aleph, uno de sus mejores cuentos. Le dedicó a ella ese relato, le regaló el manuscrito original, el cual lo hizo subastar cuatro décadas más tarde en Sotheby´s y fue vendido en más de 25,000 dólares a la Biblioteca Nacional de España. El noviazgo duró 7 años y terminó cuando Borges  quiso casarse con ella. Elsa Astete Millán, la conoció cuando él tenía 26 y ella solo 17. Torpe y tímido para la conquista quiso casarse con ella, pero ella se negó. Muchos años después, a los 68, cuando ella, ya viuda y con un hijo, aceptó la propuesta. Dió el sí por primera vez en su vida, por civil y por la iglesia el 21 de septiembre de 1967. Se separaron 3 años después. En una entrevista en 1993, Elsa admitió que no fue feliz junto a Borges: «Era introvertido, callado y poco cariñoso. Era etéreo, impredecible. No vivía en un mundo real». Tras la muerte de su madre, en 1975, Borges dejó entrar a su vida a María Kodama, joven alumna de origen oriental; cuando ya no veía nada, María hacía de lazarillo. Era 38 años más joven, descendiente de samuráis por parte del padre y de pianista de origen alemán y español por parte de la madre. Se casaron en Paraguay casi 50 días antes de la muerte de Borges, en Ginebra, el 14 de junio de 1986. María se convirtió en su principal heredera, quien vela por su legado, además. Borges sufrió una ceguera crónica e irreversible causada por una afección ocular de origen hereditario, sin soluciones quirúrgicas. Se menciona que tuvo Miopía Degenerativa; le diagnosticaron queratocono en 1927. Su padre, su abuela y su bisabuelo padecieron de ceguera crónica. En 1986 al conocerse enfermo de cáncer y temiendo que su agonía fuese espectáculo nacional, fijó su residencia en Ginebra. Murió diciendo el Padrenuestro en anglosajón, inglés, francés y español.
Jorge Luis Borges: «El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta el modo imperativo».
Dr. Efraín Regalado Sánchez.

septiembre 28, 2025

INDIFERENCIA Y CAOS MUNDIAL

María del Carmen Maqueo Garza

En este día está por concluir la Asamblea de la ONU convocada en Nueva York para conmemorar el octogésimo aniversario de su fundación, que se cumple el próximo 24 de octubre. Como pocas veces a lo largo de su historia, me atrevo a decir, la situación ha sido tan conflictiva y ríspida como en esta ocasión cuando, asuntos como la guerra en la franja de Gaza, la invasión rusa a Ucrania y el cambio climático han generado divisionismo entre los 193 países miembros de la Organización. Tópicos tales como el desarrollo bélico de las grandes potencias, los fenómenos derivados de la migración; el desarrollo de una salud preventiva frente a enfermedades transmisibles, y las consecuencias debidas al cambio climático habrán ocupado las principales agendas de discusión.

Tzvetan Todorov fue un filósofo búlgaro fallecido en el 2017. Estudioso del totalitarismo y la democracia, y muy enfocado hacia los fenómenos sociales que rodean a los movimientos migratorios. En alguna de sus obras expresó que la identidad de la especie reside en el hecho de que podamos ser diferentes. Esto aplica particularmente cuando se trata de naciones de distinto origen, con convicciones religiosas o políticas diferentes, que buscan llegar a un acuerdo entre las partes. Justo, los conflictos inician cuando las metas que persiguen dos facciones son incompatibles, de manera que cada una luchará por hacer prevalecer lo propio. No puede lograrse avance si ninguno de los dos accede a cambiar en algo su postura original.

Durante la ceremonia de recepción del Premio Príncipe de Asturias concedido a Todorov en el 2017, él expresó que antes de este siglo nunca se había dado un encuentro tan amplio y diverso entre individuos y pueblos del mundo. Hizo hincapié en los orígenes de la migración entre países, ya sea por cuestiones de seguridad secundarias al terrorismo, oportunidades de trabajo o necesidades económicas. Señaló que, de acuerdo con el alto comisionado de la ONU, por cada centímetro de elevación del nivel de los océanos habrá un millón de desplazados en el mundo, a la luz de lo cual podemos afirmar que en este 2025, el problema es grande y se requieren soluciones conjuntas y decididas para enfrentarlo. Señaló que todos los países establecen diferencias entre naturales y extranjeros, y que esto nos atañe a todos, porque en uno u otro momento todos somos extranjeros en potencia. De manera tal, que como acogemos a los otros, a los diferentes, manifestamos nuestro grado de civilización, y que solamente los bárbaros son los que consideran que los otros pertenecen a una humanidad inferior y merecen ser tratados con desprecio. Antes de concluir insistió en que ser civilizado no necesariamente significa tener muchos títulos académicos, sino ser capaces de reconocer plenamente la humanidad de los demás, saber ponernos en su lugar, como si nos viéramos a nosotros mismos desde fuera, y tenemos la obligación de dar un paso extra hacia un mundo más civilizado.

Por su parte Erich Fromm, psicoanalista alemán, refiere que la incapacidad del ser humano para amarse a sí mismo deviene más delante en problemas morales en la estructura social. Lo dice con estas palabras: “Nuestro problema moral es la indiferencia del hombre consigo mismo”. Y, como se presentan las cosas en la actualidad, tal parece que prevalece en gran medida la indiferencia de unos para con otros y a todos los niveles: Desde la propia familia, los grupos con los que interactuamos localmente; la relación entre autoridades y gobernados, y finalmente entre naciones. Partimos del interés propio para determinar modos de comportamiento, mostrándonos poco dispuestos a cambiar nuestra forma de actuar. Llegamos a considerarnos ajenos de responsabilidad frente a la problemática que no sea estrictamente propia, lo que genera sociedades indiferentes, que poco aportan para beneficio de los demás.

La ONU fue fundada en 1945, firmada por cincuenta y una naciones, tras la devastación moral y material que provocó la Segunda Guerra Mundial. Ahora, ochenta años después, vuelve a ser igual de urgente. La población mundial ha crecido, y con ello los problemas inherentes al desarrollo de pueblos y naciones. En palabras de António Guterres, secretario general de la organización, a través del trabajo conjunto se busca conseguir los objetivos marcados en la Carta de las Naciones Unidas:  la paz, la justicia, el respeto, los derechos humanos, la tolerancia y la solidaridad.

Que no se queden los propósitos en el discurso de nuestros representantes ante la Asamblea. Hagamos propios esos principios y apliquémoslos en nuestro entorno personal y social, trabajando por reconocer al otro, que de entrada nos resulta diferente, como si nos viéramos a nosotros mismos desde afuera.

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