Pediatras Escritores

septiembre 8, 2025

Perdón, puede referirse a la acción de perdonar, liberando a alguien de una ofensa, culpa o deuda, o a una petición de disculpas o aclaración. En general, el perdón es una decisión consciente de dejar atrás el resentimiento para recuperar la paz interior, y no significa olvidar la ofensa, justificarla o reconciliarse forzosamente. La acción de perdonar conlleva la existencia de las siguientes condiciones: a) la existencia de una ofensa de cualquier tipo, b) conocimiento de la ofensa por el ofendido por la «confesión» del propio ofensor o por otros medios, c) el perjudicado por la ofensa se siente ofendido, d) se modifica la actitud del ofendido hacia el ofensor (resentimiento, situación de enfado, e) eventualmente conocimiento por el ofensor de la afectación de las relaciones entre el ofensor y el ofendido, f) eventualmente el ofensor siente y/o manifiesta su vergüenza y/o arrepentimiento, g) eventualmente el ofensor reconoce su error y culpa y/o solicita el perdón y/o da una satisfacción al ofendido para hacerse merecedor del perdón; quien pide perdón reconoce ante sí mismo su propio error y culpa, vence su orgullo ante el ofendido, y le solicita la gracia del perdón; sin embargo se arriesga a haber reconocido la culpa o responsabilidad para eventualmente no recibir el perdón solicitado, h) el ofendido decide perdonar al ofensor, y/o eventualmente se lo comunica expresa o tácitamente. El indulto, también conocido como perdón, es una causa de extinción de la responsabilidad penal, que supone el perdón de la pena; lo concede un poder soberano, como un rey o jefe de Estado. El perdón es diferente a la amnistía, que supone renunciar a perseguir el delito; sólo puede indultarse a quien ya ha sido condenado, en cambio puede amnistiarse a quien no lo ha sido. Perdonar a un deudor una deuda de modo gratuito es equivalente a una donación por lo que se denomina «condonación».               El perdón deja atrás los rencores y la amargura. Cuando alguien te importa te hace daño, puedes aferrarte a tu ira y resentimiento o perdonarlo y seguir adelante. En el transcurso de nuestra vida, quién no ha sido herido por acciones o palabras de otra persona. Esas heridas pueden causar sentimientos persistentes de resentimiento, amargura o ira, y, a veces, incluso odio. Si te aferras a ese dolor, quizás seas tú quien pague las consecuencias. Perdonar te puede traer paz y esperanza y guiarte por el camino del bienestar físico, espiritual y emocional. El perdón puede conducirte a tener relaciones más sanas, mejor salud mental, menor grado de ansiedad, de estrés y de hostilidad, menores síntomas de la presión arterial alta, sistema inmunitario más fuerte, mejor salud del corazón, mayor autoestima. Perdonar puede ser difícil, en especial si la persona que te ofendió no admite haber actuado mal. El perdón puede llevar a la reconciliación; en ocasiones no es posible si la persona que te ofendió no quiere comunicarse contigo; en otros casos la reconciliación puede no ser apropiada. Conseguir que la otra persona cambie no es el propósito del perdón. No se puede obligar a nadie a que te perdone; pase lo que pase, hay que comprometerse a tratar a otros con compasión, empatía y respeto.
Mark Twain: «El perdón es la fragancia que la violeta derrama sobre el talón que lo ha aplastado».
Dr. Efraín Regalado Sánchez.
Saludos.

septiembre 2, 2025

Saúl Bellow, 1915-2005, fue un escritor canadiense-estadounidense. Recibió por su obra literaria el Premio Pulitzer del año 1976, por su novela,»El legado de Humboldt. Ese mismo año fue galardonado con el Premio Nobel de literatura. La Medalla Nacional de las Artes le fue otorgada en 1988, máximo reconocimiento que otorga el gobierno de los EU a los artistas. El único escritor que ha ganado el Premio Nacional del Libro de Ficción en tres ocasiones y recibió la Medalla a la Excelencia en la Vida de la Fundación Nacional del Libro, por su Distinguida Contribución a las Letras Estadounidenses en 1990, entre otros reconocimientos. En palabras del Comité Sueco del Nobel, sus escritos exhibieron «la mezcla de una rica novela picaresca y un sutil análisis de nuestra cultura, de aventuras entretenidas, episodios drásticos y trágicos en rápida sucesión intercaladas con conversaciones filosóficas, todo desarrollado por un comentarista con una lengua ingeniosa y una visión penetrante de las complicaciones externas e internas que nos impulsan a actuar, o nos impiden actuar, y que pueden llamarse el dilema de nuestra época», LLegó a la lista de los más vendidos en 1964 con su novela «Herzog». Mario Vargas Llosa, escribió que «Herzog es una personalidad concreta, pletórica de vitalidad. estrafalario, ansioso, desbocado, impráctico, inteligente, melodramático, cultísimo, tortuoso y tierno, nos deja una impresión muy fuerte». Norman Mailer, escritor, periodista y cineasta estadounidense,-que lo admiraba profundamente- dijo de él que valdría preguntarse si no era «un hombre demasiado tímido como para convertirse en un gran escritor». Críticos prestigiosos no vacilaron en proclamarlo uno de los mejores- si no el mejor- entre los narradores norteamericanos. En 1944 apareció su primera novela, «Dangle man» (Hombre en suspenso), a la que siguieron «The victim», «The Bellerose connection» y «More die of heartbreak» (Son más los que mueren de desamor). Publicó más de una docena de novelas. Su principal preocupación fue la de recoger en sus novelas la condición alienada del habitante de las grandes ciudades de hoy, sin desdeñar la comicidad y el grotesco que siempre acompañan sus aventuras. La pregunta ¿Cómo debe de vivir  un buen hombre?, es central en la obra de Bellow, especialmente en su novela «Hombre en suspenso». La pregunta no solo se refiere a la ética individual, sino también a cómo esta se relaciona con la ética pública y la sociedad en general. No ofrece una respuesta definitiva, sino que invita a la reflexión sobre las complejidades de la vida moderna y las fuerzas que impulsan a los individuos. En resumen, la obra de Below nos anima a reflexionar la ética individual y colectiva, y, a confrontar las presiones antihumanistas que pueden alejarnos de una vida plena y significativa. Bellow es considerado uno de los autores más influyentes y destacados de la segunda mitad del siglo XX.  A 20 años de su partida y 110 de su nacimiento, es buen momento para evocar al llamado «Cronista del alma estadounidense».
Saúl Bellow: «El verdadero valor de un hombre (y de una mujer) se encuentra en su capacidad para enfrentarse a la adversidad».
Dr. Efraín Regalado Sánchez.
Saludos.

septiembre 2, 2025

DESDE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

María del Carmen Maqueo Garza

Es una realidad que las relaciones interpersonales se han vuelto complejas.  Tanto, que la sensación de soledad es un estado que se vive con frecuencia, como resultado de una desavenencia con los demás.  Y que, por evitar la soledad, muchas veces se emprenden conductas irracionales y hasta de riesgo.

Escuchaba en fechas recientes una canción del desaparecido “Príncipe de la canción” José José, con cuya música viví mis años tardíos como estudiante y que, de alguna manera, forman parte del catálogo de baladas que acompañaron las primeras experiencias románticas personales y de mis contemporáneos. “Mi vida”, título de la canción que escuchaba, contiene unas frases que, a la luz de la inteligencia emocional, que en esos tiempos aún no despuntaba, es material para reflexionar hoy en día.

Con el caudal de voz que tuvo José José en sus mejores tiempos, cantaba algo así como: “Al fin te lo han contado, amor/Seguro que te han dicho: Ten cuidado/Que un hombre que ha sido como yo/Acaba por volver a su pasado”.  Lo que, de entrada, suena como una sentencia profunda de amor, tiene una cara “B” que llama a la advertencia: El amor por sí mismo no es capaz de modificar en el otro conductas que se vienen cargando de tiempo atrás.

Atrapadas por este pensamiento hallamos a muchas jovencitas convencidas de que su amor y sus cuidados van a desterrar en su amado patrones como las adicciones o fallas en el control de la ira.  Cierto, se percibe muy romántico creerlo, pero es algo que se halla bastante fuera de la realidad. En primer lugar, nadie del exterior va a lograr modificar en un ser humano una conducta que él mismo no tiene intención de transformar.  En el caso de las adicciones, estar ahí en los momentos de crisis del ser amado, impidiendo que toque fondo en su patología, lejos de ayudarlo, simplemente va a perpetuar esa conducta adictiva.

¡Qué importante es ser juiciosos al elegir de quién acompañarnos! Muy en particular cuando se trata del que será el compañero de vida.  Aunque es difícil estudiar bajo el microscopio nuestros propios estados de ánimo, sí es necesario, por el futuro de la relación, identificar qué elementos nos están moviendo para elegir específicamente a esa persona. Qué patrones suyos nos resultan familiares, porque empatan con los patrones que conocimos en nuestra infancia, y cuáles son los puntos que –ilusamente—pensamos que la fuerza de nuestro amor va a modificar.

De ese pavor que tenemos a la sensación de soledad, provienen muchas de las malas decisiones que más delante se lamentan, y tantas veces, llevando de encuentro a terceros, en este caso los hijos habidos de la relación.

¿Es tan terrible la soledad…? Me parece que es más el mito que la realidad. Que, tal vez nos remite hasta Sísifo, ese personaje de la mitología griega que, desafiando a los dioses, fue condenado a empujar en forma permanente una roca por montes y cuestas, de manera que, a ratos, al no poder desplazar la roca de subida, esta vendría a caer sobre él con fuerza, una y otra vez. En el caso de Sísifo fue la impertinencia ante sus dioses lo que le condenó. En el caso que nos ocupa, es la falta de aplicación de la inteligencia emocional en las relaciones interpersonales, lo que nos lleva una y otra vez a una situación a todas luces estéril y finalmente dañina para nosotros.

Una cosa es estar solo y otra muy distinta sentirse solo.  Si hacemos esta distinción, más de la mitad de nuestros temores desaparecerán.   Lo importante en la vida es tener paz mental y la oportunidad de ser productivos con nuestro entorno.  El estar acompañado o no estarlo pasa a ser secundario, y lo que el mundo opine de nuestra situación personal no tendrá jamás un peso tal, que nos lleve a vivir una vida al lado de alguien que no nos satisface, simplemente por cubrir las apariencias.

Silvia Congost, psicóloga y escritora española menciona en su libro “A solas”: “Conectar con el ser es darnos cuenta de que los seres humanos somos como construcciones efímeras que la vida ha creado para que se exprese ese ser”. Y se conecta –comentario personal–, igual desde una existencia muy acompañada, como desde una solitaria… el asunto es hallar un propósito a nuestras vidas.

Escuchemos a José José con la nostalgia de los tiempos idos, sí, siempre, pero desde la claridad que la inteligencia emocional es capaz de proveernos en la actualidad, máxime en estos tiempos de relaciones interpersonales complejas que hacen desatinar a cualquiera. Para ejemplo echemos un ojo a lo acontecido en la Cámara de Senadores esta semana, algo tan ocioso e inapropiado, como bochornoso.

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septiembre 2, 2025

Primero los pobres… políticos pobres.

“Un político pobre es un pobre político”.

Carlos Hank González. Maestro de primaria y político mexicano (de padre alemán-madre mexicana)

(N. en Santiago Tianguistenco, Edo. de México. 28 de agosto de 1927- m. 11 de agosto de 2001).

Dr. Raúl Héctor Campa García. 27 de agosto de 2025.

La tan trillada frase de “Un político pobre es un pobre político”, se le atribuye al Profe. Carlos Hank González, un modesto maestro rural, que por su transitar en la política como militante del PRI, se convirtió en “un rey Midas”. Fue el líder del Grupo Atlacomulco (“atracomucho”), Estado de México, y uno de los más influyentes políticos de la época de  los 60´ 70´, que incluso fue señalado de estar ligado con grupos del narco en ese tiempo. Legó una gran fortuna a su familia (porque de la política se hizo multimillonario y dejó de ser un pobrecito político). (Fuente: Grande, Pamela. ¿Quién es Carlos Hank González? sdnNoticias. Internet. 18 de noviembre de 2021).

Durante los años del gobierno de López Obrador, las empresas del profesor (administradas por sus hijitos), fueron unas de las tres principales proveedoras del sexenio anterior (4Teatrero); las otras dos  fueron las empresas de Carlos Slim (en primer lugar) y la empresa Mota-Engil (segundo lugar), proveedores para infraestructuras gubernamentales. (Fuente, “rara, por venir de chairos”: Delgado-Gómez Álvaro y Páez-Varela Alejandro: Los Periodistas. YouTube-internet- 22 mayo de 2022).

Si bien es cierto que de estos contratos no se ha documentado o no se sabe si existe algo ilegal de estas tres empresas (comentan los periodistas). En el caso de don Carlos Hank, durante su existencia se le relacionó con la delincuencia organizada de México. Pero sí -según varios articulistas- fue importante miembro de la famosa mafia del poder, reiterativamente señalada por AMLO (menos los burros de sus compadres… léase varios compadres cercanos al Tlatoani “recluido allá, lejos, en el sureste, en su hacienda chiapaneca).

Lo del maestro Hank, solo es un ejemplo que, escalando puestos políticos, aunque se empiece por ser un pobre político, con el tiempo, reditúa bastante en su “bienestar” económico. Pero unos de estos personajes que inician “pobrecitos” y tal vez salidos de un pueblo, como de: San Pablo Guelatao, Oaxaca; o de Sonora: de Sahuaripa, Cumpas, Cananea, Bavispe e incluso Villa Juárez, etcétera, de repente se “vuelven ricos”, aunque muchos ya eran de alcurnia (pero quizás quieren aumentar más su fortuna). O, como el político de actualidad, que residía en un barrio del centro histórico de la Ciudad de México, para mejor precisión en Santo Domingo, quizás en una vecindad y en un quinto patio, pasando de “ser un modesto franciscano” y de vivir en la austeridad de aquel santo sacerdote de Assisi, Italia; hoy  este porro político vive en un exclusivo lugar, en el histórico y bello pueblo de Tepoztlán. No es pecado ser aspiracionistas, pero a los camaradas y a él, la amnesia política los hace olvidar que, “es malo que los mexicanos, cualquiera, sean aspiracionistas” y aspiren a mejores condiciones de vida… honestamente. ¿Qué es eso de honestidad?, ¿la conocen algunos políticos?

Pocos políticos, que alcanzan altos escaños “en el servicio público” o de donde se sirven de recursos públicos, se salvan de la seducción del poder, pero más del poder, es su avaricia por el dinero que se embolsan. A pesar de que un gran porcentaje de estos entronados políticos, las circunstancias hacen que lleguen a ocupar estos puestos públicos o en sus Partidos, aunque algunos, sin estar preparados para los puestos que ocupan o llegaran a ocupar, se aferran a estos como las ventosas de los tentáculos de los pulpos.

            Pero, sin por algunas “circunstancias” políticas, llegan a perder este PRIvilegio obtenido, sin la menor vergüenza, como si tuvieran un radar para seleccionar, cambian de Partido para lograr o seguir con su deshonesto modus vivendi, degradando la esencia de la política.

            Por el riesgo de perder estas canonjías, existen Diputados y Senadores, por ejemplo, en el Congreso de la Nación, que pierden la capacidad del diálogo y de buscar la mediación de sus “diferencias ideológicas”, que más que diferencias son sus intereses personales o de grupos partidarios. Tal como se observó el día  de hoy (27 agosto), el burdo y denigrante espectáculo que ofrecieron el presidente del PRI y el presidente en turno del Senado; uno un rudo y violento político y el otro un porro contumaz especialista en el golpeteo político recurrente, llegaron a los golpes (sin “atinar el puñetazo”), porque, como el simpático boxeador mochitense, El Travieso Arce, tiraron “alocados manazos”, que afortunadamente (o desafortunadamente), no llegaron a golpearse. Solo un metiche, que nunca falta se metió en medio de ambos (“boxeadores sociales”), que, según los memes, fue atendido más rápido que el “IMS bienestar”, ahí no hubo desabasto de vendas, curitas ni de collarines. Inmediatamente le colocaron el collar cervical, para que saliera en la foto (como evidencia), pero con la cabeza agachada, a cabrón, andaría aquí el Dr. Aquel de la pandemia, pero se lo puso mal.

            ¿Por qué pelean nuestros “ilustres” políticos en cualquier nivel, ya sea dentro de sus partidos o en el Congresos? Lo que se observa en ellos, es por: “venderse por un plato de lentejas…” (cita bíblica del Génesis), unos venden su conciencia por un trocito de pan y su platito de sopita, o para conservar el poder a costa de lo que sea, hasta llegar no solo a los golpes, sino a lo peor a veces, el asesinato. Pierden la dignidad y lo peor, se olvidan de los problemas serios por lo está pasando en nuestro México “que herido”.

             No hay duda, que la política les sirve a muchos, para salir de pobres o no dejar de “sopear el panecito en un platito o platón de lentejas, sin atragantarse y seguir prendidos de la ubre política y complementar su dieta, hasta eructar.

            Pobre México tan lejos de Dios y tan lleno de políticos nylon. “Que jijos de la jodida”, dirían en Bámori.

Dr. Raúl Héctor Campa García-

Cd. Obregón, Son. 27 de ago. de 25-

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septiembre 2, 2025

ChatGPT Y CRISIS

María del Carmen Maqueo Garza

Un titular induce a la reflexión: “Mi hija habló con ChatGPT antes de quitarse la vida”.

La inteligencia artificial ha ido creciendo en forma exponencial en los últimos años. Viene a posicionarse como una parte fundamental del círculo íntimo de muchas personas, en particular si se hallan solas.  Recuerdo cuando el surgimiento de Alexa en el 2018 para México, en breve tiempo pasó, de ser un receptor de órdenes humanas que respondía con precisión, a convertirse en compañía para muchas personas. El hecho de que respondiera de inmediato a lo que se le ordenaba, proporcionaba a los usuarios una sensación de acompañamiento que, en su momento, no habrían tenido ninguno de los otros aparatos eléctricos.  La persona que no podía interactuar con la plancha o la licuadora, y ni siquiera con el televisor, ahora sí podía establecer una comunicación con este aparato digital que se ajustaba a las necesidades de su dueño.

A partir de entonces, y con la evolución de la tecnología, el chatGPT, la inteligencia artificial ha sentado sus reales dentro del hogar, y es capaz de contestar dudas sobre los cambios climáticos:   por qué variaron los precios de un jugo de frutas; qué combina mejor con determinada pieza de vestuario, o generar un apoyo en el estudio de determinadas materias.  La eficiencia del aparato nos lleva a sentir simpatía por el mismo, y tal vez hasta llevarla al siguiente nivel.

Conozco varias personas en grupos de mi edad, que reconocen platicar con su dispositivo, al grado de mantener una conversación de varios minutos respecto a un tema específico. Funciona como un recurso de acompañamiento para personas que, de otra suerte, estarían solas.   En grupos de adolescentes no conozco directamente casos, pero la lógica nos lleva a suponer que ocurra algo parecido: El chico o la chica sienten su soledad acompañada por un aparato que no los cuestiona ni los rechaza, como probablemente sienten que sucede de parte de otros humanos.

Cuando hablamos del proceso educativo de nuestros niños y jóvenes, solemos asumir conceptos a ojo de pájaro, sin la debida formalidad.   Suponemos que la educación la va a proporcionar la escuela, cuando en realidad es el hogar el que sienta las bases firmes y definitivas de lo que el menor va a absorber más delante en las aulas.  Es ocioso esperar que los maestros o los directivos del plantel desempeñen las funciones que corresponden a los padres de familia.

Otro concepto que se nos escapa considerar en su justa medida es el relativo a los dispositivos digitales que utilizan nuestros chicos.   El que un joven pase 6 u 8 horas de su día con la mirada puesta en una pantalla, no significa que todo funcione perfecto en su entorno. O lo hace porque no halla nada atractivo en el mundo real, o porque es un mecanismo de escape de algo doloroso que busca evitar.  Algo similar podría ocurrir con los asistentes virtuales que llegan a convertirse en la única o la mejor compañía para un chico o una chica.

Poder expresar lo que se siente; solicitar un consejo abiertamente, a sabiendas de que no va a ser reprendido, con seguridad constituyen algunos de los motivos por los que el chico entabla un diálogo con ChatGPT para romper esa sensación de soledad. Una soledad que muchas de las veces no encuentra cómo expresar.  Lo exterioriza mediante el enojo o el retraimiento, signos que tal vez sus padres no puedan traducir, de modo que el joven, lejos de resolver su conflicto, lo profundiza.  Una máquina sí lo escucha y lo aconseja, pero se trata de una caja de circuitos incapaz de incluir la parte espiritual de quien recurre a su consejo.

Siempre ha sido complicado abordar adolescentes; máxime en estos tiempos en que hay tantos factores externos que impiden o distorsionan la comunicación entre generaciones. Pero la soledad está allí, la soledad lacerante que los lleva a conductas muchas veces perjudiciales para ellos.  Lo hacen, porque simplemente no saben cómo lidiar con el problema.  Pero, eso sí, el ChatGPT, definitivamente, no es la solución.

Vaya un llamado a fortalecer la comunicación humana en todos sus aspectos, cada vez que necesitemos expresar algo propio. Muy en particular entre padres e hijos. Partir de la idea de que, si en ocasiones los adultos no hallamos los mecanismos para entablar un diálogo productivo, los adolescentes que van comenzando, tienen menores posibilidades de hacerlo, y nos toca a nosotros, los mayores, diseñar estrategias para lograrlo.

Volviendo al inicio del artículo: Sophie, la chica suicida, había estado consultando con “Harry”, una línea de IA que hace las veces de terapeuta. A la vez consultaba con una terapeuta real con la que, luego se supo, no estaba siendo sincera. Sirva la irreparable pérdida de esa joven vida para revisar lo propio.

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septiembre 2, 2025

La profanación política en los Partidos.

Politicastro, es un político mediocre, inhábil, rastrero, prepotente

 y corrupto que actúa con fines y medios turbios” (R.A.E., 2012).

Dr. Raúl Héctor Campa García. 15 de agosto de 2025.

El término profanar según la RAE, tiene dos simples connotaciones: Una, tratar algo sagrado sin el debido respeto, o aplicarlos a usos profanos (aunque lo definido no debe entrar en la definición); el otro significado es deslucir, desdorar, deshonrar, prostituir, hacer uso indigno de cosas respetables. En la praxis, errónea, de la política, encaja en el segundo significado, por los sinónimos que señala la definición, porque profanar la esencia ética de la política, si es que la ha tenido (ética), cae en la prostitución de la política.

En todos los países del mundo se ha visto el deslucimiento, la deshonra y la indignante práctica de la política; en México no ha sido la excepción; es lo que ha caracterizado a nuestros, algunos “honorables”, personajes que no solo se han servido de la política, han vivido de la política y, ha sido para muchos, su modus vivendi y otros en espera de llegar a tener ese anhelado modo de vivir. Lo malo es que, como dicen en mi pueblo, se “ingren los jodidos”, o sea, se apegan al poder o podercito, en cualquier nivel que lo ostenten. Lo peor es que algunos no lo quieren soltar y tal parece que al seguir escalando niveles de “Powers grilleril”, se aferran más y no lo sueltan: Ni, aunque “la muerte los separe”, porque en esa enfermiza ostentación, se infectan del nepotismo a veces reptante y ramplón que algunos, lo heredan o intentan heredarlo no solo al familiar, sino al amigo (“una clasificación de familiar o amigo putativo”, no mal interpreten). Estos tipos existen desde antes y en la actualidad, hay muchos ejemplos.

Lo malo que esta enfermedad del podercito es contagiosa y crónica. Muy difícil de erradicar y en política el contagio inicia desde el interior de los partidos, convirtiendo a estos en “Instituciones Políticas Nepóticas” o sea partidos de “familia y de cuates”, donde la preparación meritoria no importa. Dejando de lado a muchas personas, ignorándolas o simplemente no toman en cuenta a la militancia. No estoy encontra de los que hacen la talacha por “tierra”, pero no es solo “empolvarse los zapatos”, tambien importa sudar el cerebro, su intelecto.

Los partidos deben de formar cuadros con jóvenes preparados, universitarios profesionistas o no, que tengan precisamente vínculos con estudiantes de educación media, superior y con los maestros, contacto con las cámaras de comercio, empresarios, jornaleros y agrupaciones agrícolas, colegios de profesionistas, con trabajadores del campo, obreros sindicalizados o libres (no con sindicatos charros con dirigentes de “reputación dudosa, donde impera el gandallismo político), etcétera. En estos grupos hay un potencial de ciudadanos responsables, pero que le han tenido aberración profunda a los partidos políticos y a los políticos. Los partidos necesitan a viejos y jóvenes profesionistas, pero creo que necesitan más a estos para formar verdaderos militantes con sentido de pertenencia e importante sentido de permanencia.

Que no militen en la política solo para realizar su anhelo de poder personal cargado de nepotismo, para servirse ellos y sus allegados con “el cucharon grande”. O ser consentidos de las élites para que por designación concertadas en las cúpulas consigan, no solo candidaturas de cualquier índole, desde una diputación o senaduría “para los agraciados” o sea las famosas plurinominales, o una “honorable” regiduría en un “H” Ayuntamiento (si es H. Ayuntamiento y cobran, deben de quitarle la H, porque no es honorable), u otros puestos por el divino dedo mesiánico (sin agra a los cuates de YSQ), señalándolos “desde la cúpula celestial”.

Éstas candidaturas deberían de ser por consenso de asambleas, con verdadero espíritu democrático, donde el militante acuda por mutuo proprio a manifestarse con su voto libre, sus preferencias por tal o cual personaje, pero con un voto reflexivo, a conciencia y no por coacción o pago, ni con los indignos acarreos por los nefastos padroneros, que desgraciadamente existen en todos los partidos; herencia maldita del entonces PRI hegemónico, de antaño,  pero que ahora, juntos con otros militantes N.P. de otros partidos han “reencarnado, y aparecidos como “espectros del mal”, contaminando, al igual que antaño a los demás partidos, y ahora a MoReNa.

Desgraciadamente lo que he expuesto, permea en todos los Institutos Políticos, ninguno se salva. Tal parece que algunos que ya han ocupado puestos, se quedan con el hambre del poder, por eso cuando llegan por alguna circunstancia se aferran al mismo, para seguir succionando de algunas de las deterioradas ubres de la famélica ética política mexicana.

Por cierto, la mayoría de los políticos, han llegado al poder, circunstancialmente, y algunos rápidamente se contaminan de ambición, sin estar preparados en la esencia de la verdadera política… pero se la creen.

“Ocupar un puesto público, político o no, sin tener el perfil para ello, eso es corrupción”. No se quien lo dijo, pero es una gran verdad.

Angela Merkel, excanciller alemana (2005-2015), cuando la cuestionaron por la gran inversión que hizo a la educación en Alemania, les contestó: “cuesta más la ignorancia que gastar en una buena educación”.

Con razón los políticos han tenido jodido a México, pero menos a los jodidos políticos ni a sus partidos, por eso, ni en estos quieren dejar de succionar … algunos.

En México siempre hemos tenidos políticos (machuchones, diría el clásico) ricos y pueblo pobre. “Hasta la fecha, a pesar de las dádivas gubernamentales”.

Así que, políticos encumbrados o no, “no la chiflen que es cantada”.

Dr. Raúl Héctor Campa García.

Cd. Obregón, Son. 15 de agosto de 2025

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septiembre 2, 2025

PEQUEÑAS ACCIONES CÍVICAS

María del Carmen Maqueo Garza

A ratos volvemos la vista en torno nuestro y percibimos un mundo hasta cierto punto hostil, se observa poca amabilidad de unos con otros en las diversas interacciones que emprendemos. Simplemente, si analizamos el gesto que porta gran parte de las personas que nos topamos de frente, detectaremos que es serio, si no es que de fastidio o enojo.  La excepción son aquellos que van por la vida con una sonrisa en el rostro. Es de esperarse, puesto que vivimos en un mundo muy complejo en el que no tenemos tiempo para la alegría.

Cuando vemos el conjunto global de gestos y de acciones, entenderemos que la suma de estos no es precisamente alentadora.  Nos presenta el mundo como un desafío ante el cual hay que estar preparados en todo momento, a la defensiva, sin confiar en otros, dejando de lado las actitudes optimistas que, de entrada, prejuzgamos como cándidas y poco útiles.

Habría que revisar, entonces, qué hay detrás de esas formas de ser de personajes que demuestran que viven felices y que enfrentan cada nuevo reto como una plataforma de crecimiento personal. De qué sustancia están hechos ellos, que parecen gozar el experimentar los distintos escenarios de cada día, con singular entusiasmo.

Yo diría que el principal ingrediente es que son seres humanos conscientes de vivir el presente a plenitud.  No se hallan enganchados a un ayer que ya no puede regresar, ni viven con las expectativas de un mañana que aún no ha llegado.  Viven el hoy de manera intensa y propositiva, poniendo en ello todo lo que son.

Otro punto importante es que se saben parte de un todo, conocen su situación en tiempo y espacio y viven la gratitud por lo que son y por lo que tienen en su persona.  Identifican los elementos realmente importantes que nos dotan de identidad y permanencia, y dejan de lado aquello que no resulta esencial para la vida.  Esperan poco de los demás y más bien se centran en desarrollar lo propio como una forma de sentirse realizados.

Esos seres humanos contentos han aprendido el disfrute de las pequeñas cosas: Despertar y sentirse con vida y energía; gozar los colores de la mañana y los tonos tan variados de la naturaleza que nos rodea.  Aplicar la cordialidad en su trato con otros, saber conectar y perpetuar esas relaciones en un dar y recibir enriquecedor continuo.

Ellos han desarrollado la resiliencia.  No se estancan frente al problema en turno, sino que utilizan su creatividad para hallar el modo de solucionarlo.  Viven conscientes de que hay cuestiones en el camino que no podemos modificar, por lo que corresponde aprender a vivir con ellas de la mejor manera.  Le llaman resiliencia; yo agregaría que también es sabiduría.

La inteligencia emocional nos enseña a vivir con nuestras diversas emociones, a sacar partido de cada una de ellas. Nos instruye, ante un inconveniente, a detenernos por un momento, respirar, y en vez de reaccionar de manera refleja, darnos un momento para diseñar la respuesta más apropiada ante la dificultad. No ser presa de nuestras emociones, sino maestro en el arte de conducirlas.

En esta vida todos tenemos sueños por lograr. Reconocerlo brinda una gran tranquilidad de espíritu, saber que no estamos en una competencia en la que hay que derrotar al otro para triunfar yo. Que todos tenemos la misma oportunidad, y que expresar la generosidad de reconocer y apoyar al otro, hará para ambos más llevadero el camino. Tener la apertura de aplaudir los logros de los demás nos regala un mejor panorama a todos.

Un punto elemental para sentirnos contentos es rodearnos de personas positivas.  No tienen que ser grandes multitudes; uno o dos amigos auténticos es número suficiente para sentir que tenemos con quien compartir lo que vivimos. Dentro de la familia siempre habrá aquellos con los que nos identificamos; ellos también serán un apoyo incondicional y una fuente de alegría.

Es fundamental vivir conscientes de que cada uno es el arquitecto de su propia vida.  Cuando esperamos que venga de fuera lo que necesitamos para construirla, viviremos frustrados.  Nadie tiene obligación de proporcionarnos lo que a nosotros mismos nos corresponde aportar.  Vivir de esa manera, esperando que todo venga de fuera, es hundirnos en un bucle de amargura que a nada lleva.

Cuando descubrimos que la persona que nos va a acompañar toda la vida somos nosotros mismos, estaremos en camino de desarrollar lo mejor con nuestros propios recursos. Aprenderemos a disfrutar todo al máximo, de modo que la respuesta lógica de nuestra actitud será una sonrisa que podremos llevar a donde vayamos, y así desarrollar esas pequeñas acciones cívicas de amabilidad y empatía que se vean reflejadas en una mejora a nuestro entorno.

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agosto 14, 2025

UN LUGAR PARA LA MEMORIA

María del Carmen Maqueo Garza

Esta semana nos sacude una terrible noticia: En el estado de México asesinan a un menor que había sido secuestrado, por el impago de mil pesos que su madre debía.  Se detuvo a tres presuntos criminales. En las investigaciones se encontraron evidencias físicas de maltrato al menor de cinco años.  Es una nota que en tiempos anteriores si acaso hallaríamos publicada en los dos tabloides que se ocupaban de este tipo de eventos.  Hoy la encontramos en el contexto de muchas otras notas periodísticas que dan cuenta de terribles actos criminales en los que nuestra sociedad ha caído.

Pudiera decir, sin embargo, que encuentro más significativo este caso frente a la narrativa de los excesos atribuidos a personajes de la política y sus allegados, que actúan como los clásicos “nuevos ricos”, haciendo ostentación de excesos, cuando –al menos en la letra—se declaran emisarios de la pobreza franciscana del actual régimen.

Si contrastamos el primer hecho, a todas luces infrahumano, con el segundo, totalmente dispendioso, hallaremos en ambos una pérdida de los valores tradicionales que rigen a una sociedad sana. Principios éticos y morales que, en teoría, se transmiten de generación en generación, y permiten mantener identidad, estabilidad y cohesión entre los miembros de un grupo civilizado.

Si estos principios son imbuidos a través de la familia, y en particular mediante el ejemplo, habrá que ir a revisar cómo dicho proceso se interrumpió o se distorsionó en la transmisión de valores como la integridad, la honestidad, el respeto, la responsabilidad y la moderación, entre algunos otros.  Cómo fue que esos personajes que actúan fuera de la norma llegaron a dicho alejamiento de los esquemas tradicionales.

Los infanticidas tal vez provengan de un estrato socioeconómico poco favorecido, en el que el respeto por los demás pudiera ser subestimado ante las necesidades de tipo económico. Aun así, se antoja que hay una gran distancia entre, en este caso, la necesidad por recuperar los mil pesos que fueron prestados, y el respeto por la integridad y la vida humana, muy en particular siendo la víctima un niño.

En el caso de los políticos paseadores y ostentadores habría que suponer que priva en ellos el cinismo y la hipocresía.  De no ser así, tal vez se trate de una disociación con respecto a la realidad, que no les permite percibir las cosas como en verdad son, llevados por pensamientos alucinatorios.

Uno y otro caso nos obligan a todos a hacer un alto en el camino y revisar nuestro personal modo de actuar.  Analizar en qué forma algo de lo que hacemos o dejamos de hacer puede estar contribuyendo a las conductas antisociales de quienes nos rodean. Si es nuestra simpatía o nuestra indiferencia lo que abona el terreno para que proliferen ese tipo de conductas.  Nos corresponde identificar cuántas veces nos quedamos callados pensando en “mejor no mover el agua”, o nos hacemos de la vista gorda, hacemos como que la Virgen nos habla y nos volteamos para otro lado. La suma de los pequeños actos de todos nosotros forma una ola destructora de gran altura, a manera de tsunami.

En estos tiempos políticos en que se ha ido dando el desmantelamiento de las instituciones, con sus graves consecuencias, nos toca a los ciudadanos trabajar por fortalecer aquellas que aún perviven: La familia, la escuela, la iglesia, el arte y la cultura, centros neurálgicos que ayudan a difundir y reafirmar los valores tan necesarios para todos nosotros. Su óptimo funcionamiento permite a los ciudadanos y a aquellos en formación, tomar conciencia de la propia persona y de los demás.  Comprender que cada ser humano es igual de importante que los otros, y que merece respeto, desde el inicio de la vida hasta su final.   Nos urge el reforzamiento de instituciones que contribuyan a enaltecer el valor del ser humano por lo que es, al margen de sus posesiones materiales, partiendo del principio de que las alas nos las proporciona el espíritu, no la riqueza tangible.

La concordia implica que nos veamos unos a otros a la misma altura y que avancemos juntos, cumpliendo cada uno la función que le corresponde, sin caer en la tentación de sacar ventaja maliciosa del puesto que ocupa. Convencido de que la justicia es el valor que prevalece en toda sociedad armónica.

Por último: La inteligencia emocional permite al ser humano alcanzar la satisfacción por lo que es y hace, no por lo que acumula ni lo que ostenta. En pocas palabras: Cuando en el centro del pecho se tiene un corazón pleno y realizado, no hace falta nada del exterior para sentir que vale. Con los hechos propios ya se ha ganado un lugar en la historia de su comunidad, un lugar para la memoria, por el que será gratamente recordado.

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agosto 14, 2025

EL DESASTRE QUE SE AVIZORA

María del Carmen Maqueo Garza

La obra de la escritora inglesa Noreena Hertz respecto a la soledad publicada por Paidós se intitula: “El siglo de la soledad”. Es un interesante ensayo, entre personal y académico, que da cuenta de la forma como la soledad se hace presente en estos tiempos y de la forma en que los humanos tratamos de paliarla.   Visita incontables escenarios para describir estados de ánimo, actividades y consecuencias en torno a la sensación de soledad, y nos habla de la serie de emprendimientos que se desarrollan para tratar de combatirla en los distintos grupos de edad, hablando desde robots de compañía programables para niños pequeños, hasta aquellos capaces de actuar como compañeros de vida o sexuales para jóvenes introvertidos o personas mayores que se encuentran solas.

Hay diversos planteamientos éticos que la autora hace respecto a los robots, en particular si, con el aumento de estas máquinas haciendo funciones de humanos, sus propietarios van a desarrollar un narcisismo que a la larga les dificulte aún más el sostener relaciones de afecto con otros seres humanos, que no podrán ser tan precisos en sus reacciones como lo es un robot al que se le programan sus funciones.  En particular complicado cuando se trata de niños, que crecerán demandando de sus pares la precisión que las máquinas ofrecen.

Un punto que la autora deja por demás claro es el hecho de que el aislamiento en el que tendemos a caer dificulta la comunicación con otros.  Comenzó a escribir su libro antes de la pandemia por COVID19, aunque la obra fue publicada por primera vez hasta el 2020.  Es cauta al suponer que las consecuencias que tendrá el confinamiento sanitario de esos años provocarán mayores repercusiones emocionales en la población mundial. No se equivocó, de alguna manera el temor terrible que provocó la transmisión del virus en los dos primeros años de la pandemia generó un marcado distanciamiento entre humanos. Me atrevo a afirmar que, en el 2025, aunque ya se cumplieron dos años de declarada como terminada la pandemia por COVID19, aún flota en el ambiente un cierto temor que se intensifica cuando nos enteramos del surgimiento de brotes aislados del virus inicial o de algunas cepas relacionadas.

La autora habla también de un concepto que hallé novedoso y por demás interesante. Se denomina “arquitectura disuasoria”. Pone de ejemplo principal un diseño denominado “banca de Camden”, cuya conformación desanima a los transeúntes a permanecer largo rato sentados en ella.  Fue creada originalmente para colocarse en el exterior del banco del distrito londinense de Camden, en donde solían estacionarse personas en situación de calle. La construyeron como una medida de seguridad que, sin embargo, al mismo tiempo representa una agresión urbana. Estos modelos de arquitectura hostil o disuasoria se han replicado en grandes urbes, tanto en las zonas comerciales como en los parques recreativos, lo que limita o anula por completo la convivencia entre seres humanos, sumándose a las otras formas existentes de dificultad para la comunicación presencial.

La autora hace hincapié en lo necesario que es fomentar la conexión y la amabilidad de unos con otros, con el fin de favorecer la salud mental, la inteligencia emocional y la creación de ambientes tanto domésticos como laborales –y escolares, hay que decirlo—encaminados a la creación de una sociedad satisfactoria para todos.

La crisis de soledad ha llegado a ser tan grave, que en algunos países de primer mundo ya se han instalado Ministerios de la Soledad. Tal es el caso de Japón y Reino Unido. De igual manera se han establecido instancias internacionales dedicadas a resolver este problema que acarrea consecuencias, tanto físicas como emocionales y espirituales.   El mercado hace lo suyo creando compañías que ofrecen amigos de carne y hueso con tarifas por hora para platicar, tomar café o ir de compras. Cobran alrededor de mil pesos por hora, y muchos de ellos tienen clientes asiduos que los contratan durante varias horas a la semana.

Es positivo que los gobiernos tomen en cuenta los problemas emocionales de la población en el diseño de políticas de urbanización y socialización.   Es importante que nosotros, como ciudadanos, identifiquemos el grado como este problema nos impacta, para buscar resolverlo con nuestros propios recursos.  Darnos cuenta de que vivir metidos en el celular puede significar que huimos de una realidad que no nos satisface. Y entonces revisar por qué conductos podemos mejorar, primero nuestra propia persona y luego nuestro entorno.

La conclusión a la que llega Noreena Hertz es que, para cambiar las cosas, es necesario interactuar con los demás, trabajar juntos por causas comunes a todos, y así salvarnos del desastre que hoy se avizora.

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agosto 14, 2025

UN LEGADO DE AMOR

María del Carmen Maqueo Garza

Días atrás falleció Isabel Turrent, escritora y ensayista mexicana, esposa de Enrique Krauze y madre de León Krauze, ambos también profesionales de las letras.  El hijo ha publicado un texto conmovedor sobre su madre intitulado “Legados de mi madre”.  El agudo periodista da rienda suelta a la sensibilidad del poeta que recorre con el corazón la casa de su infancia, se detiene en la habitación que su madre construyó con vivencias y tradiciones, para expresar el dulce dolor que ahora siente de no poder verla más como cada día.  A ratos –hace saber– espera que ella abra los ojos como cualquier otra mañana y que la vida siga adelante, cual si nada hubiera sucedido.

Su conmovedor manifiesto me remitió a un maravilloso libro de Juan Villoro intitulado “La vida que se escribe”, en el que analiza la obra de otro de los grandes: José Emilio Pacheco.  Del escritor fallecido en el 2014 destaca su estilo ensayístico desde el periodismo, y su forma única de entrelazar temas en apariencia incompatibles hasta obtener una nota brillante y por demás original.  Se refiere en especial a su columna “Inventario” publicada en el desaparecido periódico Excélsior durante poco más de cuarenta años, y de la cual no pudo hacerse una compilación sino en forma póstuma, por parte de la editorial Era, que se dio a prepararla dos años después de fallecido el escritor.

José Emilio Pacheco insistió en crear un periodismo que hablara sobre la cultura, generando textos híbridos que iban desde lo memorioso hasta lo histórico para describir hechos, personajes y notas periodísticas, muy a su estilo, siempre con un acento poético muy particular.   Gracias a todo ese trabajo de Pacheco y de brillantes periodistas anteriores y contemporáneos a él, es como hoy en día, quienes procuramos el periodismo escrito nos sentimos liberados de cartabones que dicten un único estilo para expresar lo que traemos dentro o bien, las impresiones de aquello que percibimos en nuestro derredor.  Ya no es mal visto combinar diversos géneros, con tal de que el texto resulte interesante y apegado a la verdad.

Bien señala Villoro que Pacheco conseguía narrar en un tono conversacional, de forma de atrapar al lector, convirtiendo a la larga ese cúmulo de diversos “Inventarios” en un libro de consulta que se abre en cualquier página para transmitir un mensaje único y bien escrito.

Atinadamente señala Villoro que, el golpe que dio el gobierno de Luis Echeverría al periódico Excélsior de Julio Scherer García en 1974, lejos de acallar las diversas plumas que poblaban sus páginas, derivó en una diáspora virtuosa que generó diversas publicaciones de muy variado formato como los periódicos Uno Más uno y La Jornada, y la revista Proceso, y de forma mediata, la creación de la revista Letras Libres.

A propósito de la intempestiva muerte de Rosario Castellanos, Pacheco expresó en una de sus columnas Inventario: “Nadie puede saber verdaderamente quién es un poeta, hasta que sus versos son su única voz…”   En este caso se cumple la excepción, y León Krauze, joven periodista, ante la muerte de su madre deja escapar al poeta que se abre paso entre las facetas deportivas, políticas e internacionalistas del comunicador para volcar su dolor en una poesía dicha en prosa que expresa su sentir más íntimo.  Como lectores la revelación de lo vulnerable de su condición humana nos llega hasta lo más profundo.

¡Con cuánta urgencia necesitamos leer textos que nos hermanen en esas situaciones que, finalmente, son comunes para todos! El dolor de una pérdida; la ausencia lacerante por razón de una muerte. Esos trances que todos hemos pasado o habremos de pasar, y que, al leerlos en pluma de otros, nos permiten procesarlos y hasta sentirnos acompañados.

La familia ha entrado en crisis.  Hay una desvinculación como nunca entre sus miembros, de modo que vamos cayendo en una convivencia de soledades que se desconectan entre sí.  Triste decirlo, pero con la muerte de los mayores puede precipitarse esa desunión, hasta terminar cada integrante por su lado.   Hermoso ejemplo el que dan, en este caso, tanto el esposo como el hijo ante la muerte de la esposa y madre.  Porque, hay que decirlo, Enrique Krauze ha publicado a su vez una semblanza de la trayectoria de Isabel Turrent a través de la palabra escrita, desde sus inicios hasta las publicaciones postreras.

Descanse en paz una gran mujer, que más allá de su actividad profesional y académica supo generar y afianzar vínculos familiares firmes que habrán de perpetuarla más allá de su partida física.  Nos queda muy claro que ella ha cumplido con su misión en la tierra.

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