Pediatras Escritores

diciembre 17, 2025

EN UN MISMO VIAJE

María del Carmen Maqueo Garza

A través de las redes sociales conocí a Alfonso Leija Salas, sacerdote y creador digital morelense, que emprende grandes obras sociales, y que en este 2025 ha sido condecorado varias veces por organizaciones civiles debido a su labor a favor de grupos vulnerables. Entre muchas otras causas apoya a tres casas hogar en Cuernavaca. Una de ellas tiene alrededor de veinte residentes cuyas edades van de 65 a 99 años. Para Navidad el padre organizó un catálogo con fotografías y un breve texto, en el que cada adulto mayor pide un regalo, en su mayoría cosas básicas como ropa o calzado, rastrillos, crema para las manos, o un radio portátil, y alguna como María de Jesús de 78 años, que anotó “regalo sorpresa”, con la ilusión infantil reflejada en su mirada.

Del catálogo de peticiones conecté de inmediato con Don Raúl, adulto de 81 años quien desea un libro de Carlos Fuentes. Tuve oportunidad de charlar con él vía telefónica, y ahí me cambió la jugada: “La noche de Tlatelolco” de Elena Poniatowska, así que, para no desilusionarlo, me di a la tarea de conseguir ambos libros, de modo que tenga bastante material de lectura, pues según me indican en la casa hogar, Don Raúl lee muchísimo.

Conocer cada una de esas peticiones me llevó a una profunda reflexión personal sobre mis compras de temporada, tantas veces movida por la moda o las tendencias. Prendas de vestir que tal vez utilice una o dos veces en mi vida, o actualización de artículos que aún funcionan perfectamente, pero que la moda presiona insinuando que ya son obsoletos y que hay que cambiar.

Nos dejamos llevar por esas tendencias del mundo exterior que manipulan nuestra razón para convencernos de comprar, comprar, comprar. Y tantas veces adquirimos cosas ostentosas para regalar a alguien que ni las necesita ni las va a utilizar, tal vez para impresionarle, o para apaciguar nuestra conciencia, directa o indirectamente, por alguna falta cometida a lo largo del año.

A los mexicanos el mundo nos conoce por festejadores. De cualquier evento armamos la ocasión para celebrar y “echar toda la carne al asador”, sin reparar en costos. Esa sensación de dispendio nos hace sentir poderosos, aunque, ya pasada la ocasión que festejamos, nos agobien los apuros económicos por la mala administración de nuestros recursos. Es así como la llegada de los aguinaldos en medio de la temporada decembrina nos lleva a despilfarros que luego lamentamos. El orden y la objetividad en nuestra economía doméstica debe imponerse antes de gastar, ser más fríos al calcular y hacer cuentas, y aprender a gozar las fiestas sin caer en bancarrota.

Me remito ahora a los conceptos de Zygmunt Bauman, filósofo polaco fallecido en el 2017, quien estudió con especial interés los fenómenos psicosociales vinculados con el uso de la Internet. Él afirma en varios de sus estudios que los internautas nos convertimos a la vez en compradores, vendedores y mercancía. Trabajamos por hallar en la red aquellos sitios o personajes que nos satisfagan, a la vez que editamos nuestro perfil para adecuarlo a lo que suponemos que los demás esperan encontrar. Nos alejamos de nuestro verdadero yo para ofrecer y vender versiones muy trabajadas de nosotros mismos, buscando ser aceptados y conectados, aunque las relaciones sean falsas y alejadas de la realidad.

Uno de los elementos que vincula de manera auténtica a dos personas es la humanidad que hay en cada una de ellas. El reconocernos frágiles, vulnerables y proclives a equivocarnos, como cualquier otro ser humano, es en realidad lo que establece lazos entre dos personas. Los trabajos artesanales para falsear nuestro yo verdadero, forman parte de los museos de la virtualidad, pero no aterrizan en lo verdaderamente tangible y trascendental.

Leer una a una las publicaciones de los residentes de la casa hogar me llevó a asimilar que no se necesitan tantas cosas para ir por la vida, y que lo más elemental está en la persona y no en lo que posea alrededor suyo. Me remite a una obra de Juliana Spahr intitulada: “Esta conexión de todos con pulmones”, poemario que inicia diciendo: “Hay un espacio entre las manos/Hay un espacio entre las manos y espacio alrededor de las manos…” Y así va avanzando, para dar cuenta de que los elementos que dan vida a un humano conviven armónicamente con los elementos de tantos otros humanos pasados y presentes, puesto que todos tenemos un único origen y destino, y compartimos un mismo viaje.

Quede pues la invitación a enfocarnos más en el ser y menos en el tener; más en la verdadera convivencia y menos en las apariencias, y a gozar de la satisfacción que produce saber que, desde nuestra humanidad, siempre vamos a hallar verdaderas amistades que nos acompañen, para construir gratos momentos que se guardan para siempre.

contraluzeditorial@gmail.com


noviembre 30, 2025

Zygmunt Bauman nació en 19 de noviembre de 1925 (hace 100 años) en Paznán, Segunda Repúiblica Polaca, de orígen judío. Sociólogo, filósofo y ensayista. Desde 1971 residió en el Reino Unido, donde fue profesor en la Universidad de Leeds, y desde 1990, profesor emérito, El interés en la investigación de Bauman se enfocó en la estratificación social y en el movimiento obrero, antes de interesarse en temas más globales tales como la naturaleza de la modernidad. Su obra comprende 57 libros y más de 100 ensayos. Sus obras de la década de 1980 y principios de los 90 analizan las relaciones entre la modernidad, la burocracia, la racionalidad imperante y la exclusión social. Concibe la modernidad europea como el producto de una transacción entre la cesión de libertades y la comodidad para disfrutar de un nivel de beneficios y de seguridad. En su más famoso libro, Modernidad y Holocausto, desarrolló el argumento de que el Holocausto no debe ser simplemente considerado como un evento de la historia judía ni como una regresión a la barbarie premoderna. Sostuvo que los mismos procesos de exclusión que operaron en el Holocausto podrían retornar hoy, y en alguna manera ya lo han hecho. Introdujo el término de «sociedad líquida» para referirse  a la transformación de las relaciones sociales y estructuras en la modernidad tardía. En esta sociedad, a diferencia de la «sociedad sólida», donde las instituciones y relaciones eran estables y duraderas, hoy todo parece estar en constante cambio y transformación. Esto se debe a factores como la globalización, el avance tecnológico y los cambios culturales que han  desestabilizado las estructuras tradicionales. Criticó el impacto de las redes sociales sobre el individuo. Aparentemente las redes sociales constituyen una herramienta para crear una comunidad «sustituta» donde no se necesitan habilidades sociales. Son áreas de confort, donde no hay diálogo real ya que la comunidad creada se realiza a medida del individuo, y por lo tanto no existe la controversia o el conflicto. Así, su colectivo es seleccionado según necesidad, de forma que es fácilmente escogido o eliminado con un simple clic del ratón y el capital efectivo que se medirá por el «número de contactos» que se tiene en las distintas cuentas de Facebook, Twitter e Instagram, entre otras. Recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010. En su discurso de agradecimiento mencionó que: «Hay muchas razones para estar inmensamente agradecido por la distinción que me han concedido, pero  tal vez la más importante de ellas es que hayan considerado mi obra dentro de las humanidades y como una aportación relevante para la comunicación humana». Falleció en Leeds el 9 de enero de 2017. Cristina Rios (Los angeles press), escribió: «Más allá del mito intelectual de Bauman, emerge el niño refugiado, el militante, el exiliado y el , académico que convirtió su vida en un laboratorio moral del siglo XX».
Zygmunt Bauman: «El amor no encuentra su sentido en el ansia de cosas ya hechas, completas y terminadas, sino en el impulso de participar en la construcción de esas cosas».
Dr. Efraín Regalado Sánchez

noviembre 30, 2025

NACER INMENSAMENTE

María del Carmen Maqueo Garza

Llega esa época del año que nos remite a los asuntos del espíritu. A recordar nuestra infancia con sus momentos mágicos y su ambiente de celebración por la vida, la familia y los amigos. Para los cristianos es el tiempo de celebrar la venida de Jesucristo Salvador con su promesa de vida eterna. Las visiones y los sonidos que invaden nuestro espacio nos llevan a reconectar con ese, nuestro niño interior, que nunca ha dejado de creer.

Quizá para muchos de nosotros este año sea más sanadora la época que en ocasiones previas. Hay mucha paz por recuperar en nuestra vida y en nuestro entorno. Los acontecimientos a ratos han sido inquietantes y desalentadores, tal vez hasta nos han secuestrado la tranquilidad. La esperanza pudo haberse sentido traicionada, y, con cierta angustia, nos preguntamos cuál será el nuevo acontecimiento que nos asalte a la vuelta de la esquina.

Qué maravilla poder reconectar con esa etapa de nuestra vida donde poco o nada nos preocupaba. Donde todo resultaba novedoso y encantador, y podíamos pasar horas fascinados con alguna imagen o un sonido, en particular en esta temporada. Tiempos en los que el más sencillo de los juguetes que recibíamos como regalo de Navidad, nos volvía los niños más dichosos del planeta.

Buen momento para darnos una pausa en el diario ajetreo de la vida. Espacio para valorar lo que se cumplió a lo largo de once meses y lo que tenemos pendiente de realizar, en el entendido de que la materia prima para cumplir nuestros más caros sueños es el tiempo, el cual habrá de agotarse, hayamos o no sacado provecho de él.

Como dice Vinicius de Moraes en su hermoso poema que alienta a vivir las fechas que llegan con diciembre: “Porque para eso fuimos hechos/Para la esperanza en el milagro…”  A partir de ello valdría la pena plantearnos construir milagros de temporada: en nuestro interior, en el seno de la familia, frente a los amigos. Construir milagros de reconciliación con esas personas de las que nos hemos alejado, para descubrir que ninguna distancia provee mayor satisfacción que el más valiente de los encuentros.

Hagamos de estas celebraciones del amor más grande, una ocasión para revisar nuestra propia mochila de viaje, y por qué no, aligerarla. Desechar las emociones viejas y oxidadas que no hacen más que entorpecer la marcha. Refrescar nuestros afectos con nuevo oxígeno antes de continuar el camino. Perdonarnos a nosotros mismos por los momentos en que actuamos tan indolentes y severos con nuestra propia persona, para comenzar a amarnos más de lo que antes hemos hecho. Y luego extender los brazos hacia quienes la vida ha colocado en derredor.

Buen momento para valorar lo afortunados que somos de tener lo que tenemos: Vida, salud, capacidad para razonar y energía para emprender nuevas cosas. Un corazón para sentir, que vamos por la vida como una barca en el ancho mar, con momentos plácidos, pero también con otros aciagos, donde lo encrespado de las olas nos atemoriza. Pero ¡vaya! Eso es la vida: un andar incierto para ir tocando puertos que nos proveen satisfacción, hasta llegar algún día al puerto final que marca nuestra historia de ruta desde el principio.

Sea esta temporada que hoy inicia una de alegría, por encima de cualquier rispidez. Tiempo de armonía, más allá de las diferencias con otros. Pletórico de momentos que habremos de gozar y conservar para siempre. Que nuestra fe profundice y la esperanza nos conmueva. Que vivamos una espiritualidad que no se quede en el templo, sino que salga a recorrer calles, a tocar puertas y a auxiliar a quienes más lo necesitan. Una bondad que trascienda, que no se quede en la foto que busca acrecentar nuestra popularidad en redes, sino que, de forma callada, establece un puente de corazón a corazón.

Vivamos una temporada sencilla, tranquila, plena en el goce de las cosas profundas, que se aleja de los excesos y que se centra en lo esencial que hay en cada uno de nosotros, para vivir una vida que trascienda por los actos realizados.

Y, como termina diciendo Vinicius de Moraes en un llamado a la reflexión, a propósito de lo que nos ofrece la temporada navideña cuando la enfocamos desde el corazón. Sus palabras nos colocan frente a la imagen de Jesús en Belén, para creer con ella, que hoy: “Nacemos inmensamente”.

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noviembre 30, 2025

  1. CARLOS BRAVO M.24-11-2025

“CON A DE GORILONA”

En varias ocasiones he comentado la barbarie que vivimos los entonces jóvenes estudiantes mexicanos junto con parte de ciudadanos al ser masacrados por orden del gorila que presidia el poder ejecutivo, Gustavo Díaz Ordaz, quien  junto con Luis EcheverrÍa, Alfonso Corona del Rosal, el General  Luis Cueto Ramírez, el denigrado ejército mexicano y su batallón Olimpia, todos de putrefacta memoria, quienes haciendo un cerco-emboscada en la Plaza de las Tres Culturas, atacó a cerca o más de mil personas congregas pacíficamente en la plaza, matando a un centenar de estudiantes y civiles con cañonazos de tanquetas, rifles y bayoneta calada e incluso a algunos, dándoles el tiro de gracia. Otros, golpeados o heridos, fueron encerrados en la cárcel de Lecumberri, acusados de diversos delitos inexistentes. Previo a ese 2 de octubre del 68, hubo marchas por Paseo de la Reforma hasta el Zócalo (que nunca estuvo bardeado) y en las cuales, los animales llamados granaderos, se encargaban de golpear sin piedad a quien se ponía al frente. Un hecho histórico y lamentable, que los libros de texto han tratado de minimizar y borrar, mientras que grupúsculos que ni  idea tienen de los motivos ni los logros del movimiento estudiantil, marchan supuestamente en memoria de ese “dos de octubre no se olvida” , creando caos, vandalismo, destrozos y saqueos a comercios sin que las  fuerzas del orden participen, quedando sólo como espectadores y más en los últimos años en que aperecieron los miembros de la organización negra, que son los  peores vándalos y ladrones, qienes actúan con total impunidad al igual que los delincuentes de Ayotzinapa.

Así reviví aquellos tristes recuerdos el pasado 15 de noviembre, durante la mega marcha de la llamada generación Z, que haciendo reclamos pacíficos por las desgracias a las que nos há conducido el partido en el poder y su aun gobernante el resentido Pejelagarto, fueron detenidos por una muralla que hacía de Palacio Naciona un bunker nazi, y muchas decenas de granaderos (que disque ya no existían), armados con toletes, gas lacrimógeno, gas de extintores y bien acorazados. A la marcha, se infiltró la fuerza negra, encapuchados, y que causando destrozos, atacaron a los granaderos y la valla, haciendo que los granaderos atacaran sin piedad  a los jóvenes participantes, pero respetando a los encapuchados. Dejaron varios heridos , algunos de gravedad; a otros, aun heridos, se los llevaron a los penales carcelarios, acusados incluso de intento de homicidio (desarmados), mientras que los negros infiltrados, pudieron irse  tranquilamente, ya que al parecer son patrocinados por  el gobierno y su partido.

En fin, aquella loca ricachona que en aquellos años protestaba y marchaba, le aprendió bien al gorila y ahora es la gorilona represora de cuarta, mientras que Adan, Monreal y Augusto son sus Echeverrias y Cuetos.


noviembre 30, 2025

Los Derechos Humanos (DH) son un conjunto de principios y normas que buscan proteger la dignidad de cualquier persona, Así, independiente de la nacionalidad, raza, género, orientación sexual, religión o postura política, estos derechos deben ser garantizados para todos. Según la ONU, los DH son «garantías jurídicas universales que protegen a individuos y grupos contra acciones u omisiones de los gobiernos que atentan contra la dignidad humana». Algunos ejemplos: el derecho a la vida, la libertad, la seguridad, el trabajo, la salud, la educación, la libertad a expresarse, entre otros. Una Comisión de la ONU elaboró la Declaración Universal de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948, elaborada por representantes de todas las regiones del mundo con diferentes antecedentes jurídicos y culturales. donde establece en su artículo 1o, «que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros». La historia de los DH en México son el resultado de diferentes luchas y procesos políticos que reclamaban derechos y mejores condiciones de vida; estas reivindicaciones fueron conquistadas y consagradas constitucionalmente en el país. En 1990 se creó la CNDH, con el objetivo de proteger y promover los DH en México. Según el Informe del Consejo Interamericano de DH, los principales factores que perjudican la garantía de los DH en México son la pobreza y la exclusión social, el crimen organizado, el tráfico, el uso de la fuerza por actores estatales y la impunidad. Una de las violaciones más graves es la desaparición forzada de personas. Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, en 2024 hay 116,386 personas desaparecidas, siendo la mayoría de sexo masculino. La Constitución Mexicana contempla varios DH fundamentales: Derecho a la vida (Artículo 1), a la Igualdad (Artículo 4), Libertad de Expresión (Artículo 6), Derecho a la Educación (Artículo 3), Derecho al Trabajo (Artículo 5). La Libertad de Expresión es el derecho de comunicar ideas, opiniones y creencias, tanto en forma oral como escrita, sin sufrir restricciones del Estado ni de otras personas e instituciones. Es uno de los derechos fundamentales de la humanidad, vinculado con el derecho a la información y la libertad de prensa. La CNDH manifiesta que «Toda persona tiene Libertad de Pensamiento y Expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciónes e ideas, ya sea oralmente, por escrito, o a través de nuevas tecnologías (redes sociales), el cual no puede estar sujeto a censuras previa sino a responsabilidades ulteriores expresamente fijadas por la ley». La libertad de expresión no es un derecho absoluto. Está limitada cuando entra en conflicto con otros derechos, como la protección del orden público, la seguridad nacional o la lucha contra la discrminación. Es importante defender y promover los DH  en nuestra vida cotidiana, para garantizar que estos derechos sean respetados y protegidos por todos. La libertad de expresión no debe ser utilizada para atacar a la moral, afectar a la vida privada o violar los derechos de otras personas.
Dalai Lama: » La paz solo puede durar donde los derechos humanos son respetados, donde la gente se alimenta, y donde los individuos y naciones son libres».
Dr. Efraín Regalado Sánchez.

noviembre 30, 2025

James D. Watson nació en Chicago el 6 de abril de 1928. Junto con Francis Crick fueron los primeros en determinar la forma tridimensional del ADN. Fue un biólogo molecular y zoólogo. En 1953 publicaron el artículo académico en el que proponían la estructura de doble hélice de la molécula de ADN. Watson, Crick y Maurice Wilkins recibieron en 1962 el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos sobre la estructura molecular de los ácidos nucleicos y su importancia para la transferencia de información de la materia viva. Su trabajo fue fundamental para entender cómo se almacena y transmite la información genética, lo que ha tenido un impacto profundo en la biología y la medicina moderna. Discurso de agradecimiento por recibir el Premio Nobel de Medicina 1962: «Señoras y señores, recibir este honor en nombre de nuestro trabajo conjunto es,más que un reconocimiento personal, una celebración del poder de la curiosidad humana. Hace apenas una década, la estructura del ADN era un misterio que parecía impenetrable. Hoy, gracias a la colaboración, la perseverancia y el intercambio generoso de ideas, hemos podido vislumbrar el lenguaje fundamental de la vida». En 2014, Watson vendió su medalla del premio Nobel para recaudar dinero después de quejarse de que lo habían convertido en una «mala persona» tras unas polémicas declaraciones que habían hecho. Parte de los fondos recaudados con la venta se destinaron a apoyar la investigación científica. La medalla se subastó en Christie´s por 4.1 millones de dólares. La medalla fue devuelta a Watson por el comprador Alisher Umanov (magnate ruso). Watson fue el primer director del Proyecto Genoma Humano entre 1988-1992. En 1968, Watson escribió «La doble hélice», incluido en la lista de los 100 mejores libros de no ficción por el Consejo de la Modern Library. El libro detalla la historia de la estructura del ADN, así como las personalidades, los conflictos y la controversia que rodean su trabajo, e incluye muchas de sus impresiones emocionales privadas de la época, En 1968, Watson se convirtió en director del Laboratorio Cold Spring Harbor. Entre 1970 y 1972 nacieron sus dos hijos y, en 1974, la familia hizo de Cold Spring Harbor  su residencia permanente. Fue director y presidente del laboratorio durante 35 años, y más tarde fue canciller y luego canciller emérito. En 1993  fue galardonado con la Medalla Copley, premio más prestigioso que otorga la Royal Society «por logros sostenidos y destacados en cualquier campo de la ciencia». Su legado, considerado uno de los momentos clave de la ciencia moderna, quedó eclipsado por sus reiteradas declaraciones sobre inteligencia y la raza, que finalmente llevaron a que la comunidad científica le diera la espalda y fuera despojado de sus títulos honoríficos. James D. Watson falleció  en Nueva York, el viernes 7 de noviembre del presente año., a los 97 años.
James D. Watson: «Me volví contra la izquierda porque no les gusta la genética, porque la genética implica que a veces en la vida fracasamos porque tenemos malos genes. Quieren que todos los fracasos en la vida se deban al malvado sistema».
Dr. Efraín Regalado Sánchez

noviembre 30, 2025

Ítalo Calvino, 1923-1985,nació en Santiago de Las Vegas, provincia de La Habana, Cuba, falleció  en Siena, Italia. Fue un periodista y escritor. Entre sus obras más conocidas se incluyen la trilogía Nuestros antepasados (1952-1959), la colección de cuentos Las cosmicómicas (1965)) y las novelas Ciudades invisibles (1972), y Si una noche de invierno un viajero (1979). Fue el escritor italiano más traducido en el momento de su muerte. Su aporte es ampliamente reconocido porque utilizó sus obras como un medio para entrelazar el mundo humanístico con el científico. Define los clásicos a los libros que constituyen una riqueza para quien los ha leído y amado, pero que constituyen una riqueza no menor para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para saborearlos. Son historias que se repiten una y otra vez, por su carácter universal, y en cada relectura se puede encontrar todavía más profundidad y matices en sus hojas. Álvaro García (Jardín Mental) menciona cinco razones esenciales por las que se debe leer libros clásicos: el entrecomillado es la opinión de Ítalo Calvino. 1) son inagotables, «Un clásico es un libro que con cada relectura ofrece tanto una sensación de descubrimiento como la primera lectura». 2) Son la base de la cultura e historia. «Los clásicos nos llegan con las huellas de lecturas anteriores [….] y ellos mismos han dejado huellas en las culturas por las que han pasado». 3) Te hacen definirte. «Tu clásico es un libro ante el que no puedes permanecer indiferente, y que te ayuda a definirte en relación, o incluso en oposición a él». 4) Aligeran el paso del presente. «Un clásico es una obra que relega el ruido del presente a un zumbido de fondo». 5) Te  enseñarán a leer en verdad. «Las escuelas hacen creer que la crítica es más importante que el texto. Pero ningún libro que habla de otro libro dice más que el propio libro. En el mercado de libros existen cientos de libros señalados como clásicos, por mencionar algunos: La Odisea de Homero (siglo VIII a.C.), Romeo y Julieta de William Shakespeare (1597), Las mil y una noches (siglo XVIII), Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes (1605), Orgullo y Prejuicio de Jane Austen (1813), Frankenstein de Mary Shelley (1818), Los tres mosqueteros de Alexandre Dumas (1844), Cumbres borrascosas de Emily Brontë (1847), Moby Dick de Herman Melville (1851, Madame Bovary de Gustave Flaubert (1867), Guerra y Paz de León Tolstoi (1865-1869), Cien años de Soledad de Gabriel García Márquez, Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, Pedro Páramo de Juan Rulfo, El Señor de las moscas de William Golden, y muchos más. El gran Gatsby de Francis Scott Fitzgerald (1925), 1948, de George Orwell (1949), y muchos más. Además, leer los clásicos nos permite entender mejor la historia, la cultura y la sociedad de la época en la que fueron escritos. Los clásicos también nos ayudan a desarrollar habilidades de pensamiento crítico y análisis literario.
Italo Calvino: «Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir».
Dr. Efraín Regalado Sánchez

noviembre 30, 2025

Rosario Castellanos Figueroa nació el 25 de mayo de 1925, hace 100 años, en la Ciudad de México, sin embargo sus padres la trasladaron a Comitán de Domínguez en Chiapas, donde vivió su infancia y adolescencia. Fue una periodista, escritora y diplomática, una de las literatas más importantes del siglo XX. Al morir sus padres, 1948, se fue a la Ciudad de México y estudió filosofía en la UNAM, becada por el Instituto de la Cultura Hispánica se fue a Madrid a estudiar Estética. Formó parte del Instituto Indigenista Nacional, al mismo tiempo se incorporó al Instituto Chiapaneco de la Cultura, colaboró en el periódico Excélsior e ingresó al Centro Mexicano de Escritores. Uno de sus poemas cortos reflejan su profunda sensibilidad y aguda observación social, Nostalgia: «Ahora estoy de regreso. Lloré lo que la ola, para romperse, lleva sal, espuma y estruendo, y toqué con mis manos una criatura viva: el silencio. Heme aquí, suspirando, como el que ama y se acuerda lejos». Este poema aborda el sentimiento de nostalgia y la conexión con el pasado. Su obra se caracterizó por plasmar contenidos políticos, y el rol femenil dentro de la sociedad. Entre sus novelas están Balún Canán (1957), Oficio de tinieblas (1962), Ciudad Real,  Rito de iniciación (edición póstuma, 1996), entre otras. También escribió obras para teatro, ensayos, colección de artículos Su obra literaria se caracterizó por tratar temas incómodos, como la situación de las mujeres y los indígenas, la muerte  Utilizó el lenguaje como un instrumento de poder, dándole la palabra a sus personajes femeninos, evidenciado que sin voz, las mujeres son sometidas por los hombres y la sociedad. Su poesía aborda temas como los derechos humanos, la condición de la mujer y la identidad cultural. Algunos de sus poemas destacados incluyen «Los adioses» y «Mediterraneo» que explora la soledad y la búsqueda de identidad. Rosario Castellanos es considerada símbolo del feminismo latinoamaericano, dedicando gran parte de su obra a los derechos de la mujer. Un fragmento del poema «Eterno femenino»:Voy a ponerme a cantar, el muy famoso corrido, de un asunto que se llama, el eterno femenino, y del que escriben los sabios, en libros y pergaminos/ La Biblia dice que Dios, cometió un gran desatino, cuando el hombre formó, con lodo medio podrido, y sin ninguna experiencia, le salió como ha salido…….» .Rosario Castellanos fue Embajadora de México en Israel, 1971-1974. Falleció el 7 de agosto de 1974 (49 años), en Tel Aviv, Israel, por una descarga electrostática. Sus restos se encuentran en la Rotonda de las Personas Ilustres. Entre sus trabajos expresó su sentir hacia la muerte; en el poema «Encargo» perteneciente al poemario Materia Memorable, 1969, expresó: «Cuando yo muera dadme la muerte que me falta y no me recordéis. No repitáis mi nombre hasta que el aire se transparente otra vez. No erijais monumentos que el espacio que tú ves entero lo devuelvo a su dueño y señor para que advenga el otro, el esperado y resplandezca el signo del favor».
Rosario Castellanos: «La hazaña de convertirse en lo que se es exige rechazar los falsos espejos que la sociedad ofrece a las mujeres!».
Dr. Efraín Regalado Sánchez

noviembre 30, 2025

RESIGNIFICARNOS

María del Carmen Maqueo Garza

Esta ha sido una semana de las que bajan los ánimos. Llega la fecha de elaborar la columna semanal y me encuentro buscando el tema que detone la creatividad para el escrito semanal. Recurro, entonces, a alguno de mis poetas favoritos. Me topo con Rainer M. Rilke y sus cartas al joven poeta Franz X. Kappus, en especial con una que, hablando sobre la procreación, establece que “En las profundidades es donde todo se vuelve ley.”

Estas últimas palabras me llevaron a pensar acerca del giro que ha tenido el pensamiento en el siglo que media entre 1903, cuando el poeta consolidado escribía al novato, y nuestro tiempo. El maestro austríaco le aconseja, no solo acerca del arte poética, sino sobre el modo de vivir una vida plena, a partir de fomentar el arte, primero dentro de sí y luego en su entorno. Rilke aconseja como si la poesía le otorgara un par de anteojos muy particulares para ver la vida de un modo distinto.  Lo contrasté, entonces, con la forma más bien ligera como conceptuamos hoy en día tantas cosas: El acto de la procreación, las relaciones humanas, y en sí el valor de la vida.  Si revisamos algunos medios noticiosos nos toparemos con titulares que dan cuenta de ello, como si la vida fuera cualquier cosa de la que se despoja a otro por causas absurdas, como por impulso, sin detenernos por un momento a considerar que esa pérdida no podrá recuperarse jamás.

Si atendemos a lo que Rilke aconseja a su discípulo, y nos vamos un poco más a la profundidad de los hechos, descubriremos que dentro de nosotros habita todo un universo de elementos que nos vuelven únicos sobre el planeta: Nuestra historia familiar; los antecedentes de nuestra infancia; los ideales con que nuestros padres nos forjaron; el núcleo de propósitos personales que se fueron gestando desde que éramos pequeños. Esa pléyade inmensa de sueños e ilusiones que venimos tejiendo desde hace mucho tiempo y que nos permiten levantarnos cada mañana con la ilusión de avanzar en verlos realizados.

Si nosotros no conocemos y valoramos lo que somos en nuestro interior, tampoco podremos valorar y respetar lo que otros son. Tal vez en este punto sea que hoy en día se ha perdido el respeto por la vida para cada uno de nosotros; puesto que no logramos dimensionarla dentro del propio ser, no somos capaces de honrarla en los demás.

“En las profundidades es donde todo se vuelve ley”. Cito nuevamente a Rilke para afirmar que la banalidad con que asumimos las cosas hoy en día proviene, precisamente, de esa lectura superficial que hacemos a la vida. Mientras el viejo poeta aconsejaba al discípulo acerca de cómo aproximarse a quienes le rodean, a los jóvenes e inexpertos, a los iguales enceguecidos y a los viejos que están llegando al fin de su existencia sin haber despertado. Rilke le instruye sobre el modo de actuar para con ellos, a partir de su personal iluminación.

Estamos llegando a un estilo de sociedad que siempre tiene prisa, que prioriza resultados por encima del proceso para lograrlos. Un mundo en constante competencia en donde el vecino se ve como oponente, nunca como hermano, y donde la consigna es avanzar y vencer, aunque se llegue al final de la pista en completa soledad. Ante este panorama el poeta viejo sugiere paciencia para poder avanzar en compañía, y que no sea el logro de la meta una satisfacción que no tenga con quien celebrarse.

Volviendo a Rilke, él sugiere al joven poeta echarse un clavado a su propio interior para redescubrir y amar lo que lleva dentro. En pocas palabras, fomentar el autoconocimiento, algo que, justo en estos tiempos, hemos descuidado tanto. Solemos partir de un pensamiento que dicta que todo lo que nos ocurre viene de fuera, y que los factores que van a modificarlo también vienen del exterior. Ello genera estados ociosos en los que pretendemos culpabilizar de lo que nos ocurre a otros, sin asumir la responsabilidad personal que nos corresponde. O bien, nos sentamos a esperar a que los cambios anhelados vengan de fuera, cuando no será sino desde nuestro propio interior, que se generen.

Más delante nuestro poeta habla del amor verdadero, de ese que implica entrega y sacrificio, antes que goce y complacencia. El amor que se pone a trabajar desde el corazón y a través de nuestros actos, fundamentalmente, haciendo hincapié en desarrollarnos como seres independientes del amado, plenos y completos.

Resignificarnos: Comenzar a vernos y a ver a otros desde la complejidad de lo que es nuestra existencia en todas las capas de su profundidad: Su contenido metafísico, antropológico y personal. Descubrir que tener vida no es cualquier cosa, y que cuidarla es prioridad. Asumir que estar vivos es un privilegio que habremos de honrar a cada momento, como lo más sagrado.

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noviembre 30, 2025

PANTALLAS E INDIFERENCIA

María del Carmen Maqueo Garza

Susan Sontag (1933-2004) fue una escritora norteamericana muy prolífica, de novela, ensayo y guion cinematográfico, entre muchos otros menesteres artísticos. Uno de sus últimos libros, publicado en el 2003, se intitula “Ante el dolor de los demás”. Constituye un regreso a una de sus primeras obras que hablaba sobre fotografía testimonial. Ahora lo hace a partir de nuevos elementos visuales a los cuales se enfrenta para hablar sobre el efecto de impresiones gráficas sobre la conciencia colectiva.

La ensayista utiliza un término que resonó profundamente en mí: “Fotografía de conciencia”, que designa esas expresiones visuales que ilustran distintos momentos trágicos de la humanidad para despertar en el espectador la conciencia de lo que pudo haber sido. Refiere, y con sobrada razón, que una misma imagen cruenta es vista de distintas maneras si se publica en un periódico, si se lleva a un libro de fotografía especializada, o si se incluye como parte de una colección en alguna sala de exposiciones. Además, hace referencia a un término que me parece de lo más descriptivo, y que da pie a reflexiones que deseo abordar en seguida. Refiere que vivimos en una sociedad del espectáculo, en la cual materiales sensibles como pueden ser el dolor o la muerte, se convierten en mercancía que se comercializa, y nosotros, como espectadores, la consumimos a discreción desde la comodidad de nuestro hogar impoluto.

El caso contrario, al que no se refiere específicamente Sontag, pero que se antoja que habrá que analizar también, es el de negar una realidad ocultando los hechos que la pondrían de manifiesto. Por desgracia en México venimos viviendo mucho este fenómeno, los asesinatos dolosos bajan en la estadística porque se convierten en desapariciones; las fosas clandestinas se borran del mapa porque, antes de permitir la entrada a los periodistas, se retiran los detritus del lugar de los hechos. Se lleva a cabo un perverso juego de evidencias para recomponer la escena. Por cierto, esa suerte de protección que se otorga a cualquier individuo acusado o confeso cubriendo parte de sus rasgos y colocando una “N” en lugar de su apellido, a ratos me parece parte de ese mismo juego, una forma de enmascarar la evidencia de los malhechores para tal vez buscar que los delitos que se registran causen menor impacto.  O será también parte de esa estrategia calificada como humanista, de reconocer los derechos humanos de los criminales por encima de los de los ciudadanos. Y paradójicamente, como lo venimos viendo en derredor a la marcha del sábado 15, la identidad de los creadores de contenido convocantes se publica con todo detalle en la conferencia mañanera. Este manejo de lo que se muestra y lo que se oculta termina siendo manipulación de la verdad.

“La compasión se está adormeciendo”: Una de las más fuertes afirmaciones de Susan Sontag al referirse a la forma como nos vamos desensibilizando frente a escenas que presentan el dolor humano. Y si bien, en estos tiempos no es tan común asistir a un museo a ver colecciones de óleos o de fotografías de las grandes tragedias humanas, sí las tenemos a la distancia de un clic en nuestros aparatos digitales. Tal vez ni siquiera las estemos buscando intencionalmente, solamente deslizando nuestro dedo sobre ellas una y otra vez, pero el efecto repetido de su contundencia sobre nuestras pupilas, día tras día, a lo largo de toda una vida, terminará por volvernos indiferentes al dolor que expresan. Entre otros temas, la guerra se presenta como un espectáculo cotidiano, al que nos vamos acostumbrando.

¡Cuánto gana la inercia a nuestra mente racional! Las noticias se transforman en entretenimiento que consumimos a discreción, mientras esperamos el camión o nos sentamos a cenar. La imagen de personas con la mirada fija en la pantalla del celular es cotidiana en nuestros tiempos, al grado que parece fuera de lugar alguno, en particular de jóvenes edades, que no vaya caminando y revisando su celular de manera continua.  Susan Sontag refiere que ello nos está volviendo cínicos ante la sinceridad; hacemos todo lo posible para no sentir compasión, lo que nos coloca en una supuesta superioridad frente a lo observado.

Los especialistas en educación infantil están prendiendo las alarmas con relación al uso de pantallas durante la primera infancia. Podemos considerar que, a los muchos efectos perjudiciales que se vienen dando a conocer, se suma este, el de la pérdida de la compasión por el dolor ajeno, lo que nos conduce invariablemente a una sociedad cada día más indiferente frente al sufrimiento de los demás.

¿Es esto lo que nos proponemos legar a las futuras generaciones…? Pensémoslo dos veces antes de dar la vuelta a la página.

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