MONSIVÁIS Y LA SOLIDARIDAD
María del Carmen Maqueo Garza
Cuando esto escribo vengo regresando de entregar una papelería en un hospital del IMSS. Estos trámites, habitualmente, tardan un rato, por lo que suelo cargar con uno de mis libros “de bolsillo”, poco más grande que un teléfono celular, que cabe perfectamente en mi bolso de mano. Hoy me acompañó “No sin nosotros” del genio de la crónica Carlos Monsiváis.
La obra comienza con escenas del terremoto de 1985, que, a quienes tenemos edad para haberlo vivido siendo adultos, nos recordará una sola palabra que campeó por todo México. La palabra es “solidaridad”.
Monsiváis hace referencia a las condiciones en que se encontraba el país previo al terremoto, fundamentalmente desde 1952, atravesando períodos en los que el gobierno en turno ⸺en esos tiempos el PRI⸺ se las ingeniaba para controlar lo que ocurría en política a todos los niveles. Viene hablando de la inconformidad que se percibía entre la población en general, y las medidas coercitivas que llegaban a ser aplicadas hacia quienes se manifestaran en contra del sistema. Al inicio de la crónica vienen unas palabras que dan cuenta, acertadamente, del efecto que provocó en la población mexicana la llegada del sismo. Transcribo: “Por vez primera, sobre la marcha y organizadamente los que protestan se abocan a la solución y no a la espera melancólica de la solución de los problemas”. Dando cuenta de que representaba un parteaguas en tiempos en los que el civismo estaba convertido en poco más que una materia olvidada en los libros escolares.
Mi experiencia personal durante el sismo puedo recordarla como si la viviera en estos momentos: En la universidad en la cual formaba parte del profesorado, organizamos una recolección de alimentos no perecederos, medicamentos y ropa, para ser enviados a la hoy Ciudad de México. A pesar de la distancia entre ese punto geográfico y la franja fronteriza norte donde vivo, directivos, maestros y alumnos de la universidad nos organizamos para reunir y enviar ayuda en especie a través del DIF municipal. Las estaciones radiofónicas de la localidad brindaron un apoyo total para la difusión de la colecta, instando a los pobladores a llevar ayuda material. Era muy conmovedor ver llegar a familias completas con bolsas de mandado para apoyar la recolección. Incluso una tienda comercial del otro lado de la frontera contribuyó con un generoso donativo de alimentos enlatados. La información de lo que sucedía en la capital del país la recibíamos fundamentalmente a través de la televisión en cadena nacional. Permanecíamos vigilantes, en particular quienes teníamos familiares o conocidos que pudieran haber sufrido a causa del evento. A lo largo del día aparecían interminables listas en blanco y negro con nombres de personas sobrevivientes. Cualquier otro medio de comunicación estuvo caído durante los primeros días después del sismo y de su gran réplica 24 horas después.
Regresando a Monsiváis: Habla de la banalidad del gobierno frente al sismo, y de cómo desde la presidencia quisieron desanimar las iniciativas ciudadanas de participación, lo que no hizo más que alentar a la sociedad civil para redoblar sus esfuerzos. Se vencieron resistencias, se superaron miedos y en ese ánimo los capitalinos se lanzaron en cuadrillas que ellos mismos organizaron, a remover escombros en busca de sobrevivientes.
Dentro de ese mismo contexto Monsiváis habla sobre la matanza ocurrida en la Ciudad de México en el llamado “Halconazo” o “Jueves de Corpus” en julio de 1971. Alrededor de mil jóvenes habían sido capacitados como “Halcones”, paramilitares que atacaron a los estudiantes que se manifestaban de manera pacífica en apoyo a la UANL y a favor de la autonomía universitaria, lo que dejó alrededor de 225 muertos. Ese grupo de halcones en algo me recuerda a los jóvenes del bloque negro que a últimas fechas ataca durante marchas pacíficas.
Cuando los ciudadanos nos organizamos para emprender acciones de resistencia civil, no hay fuerza que nos contenga. El sismo del 85 hermanó a todos los mexicanos, desde cualquier rincón, en una misma causa, sintiendo que el dolor de los afectados era también nuestro dolor, y que debíamos de actuar para resolverlo.
Como sociedad hemos perdido mucha de la empatía que anteriormente nos caracterizaba, sumidos cada uno en su propia burbuja digital, con los sentidos aprisionados. Primamos nuestra satisfacción inmediata y absoluta, hasta de nimiedades, por encima de las urgentes necesidades vitales de nuestros hermanos. Quisiera tener de regreso entre nosotros a Carlos Monsiváis, para que dé un vistazo a nuestra sociedad mexicana del tercer milenio y nos desglose, uno a uno, los hilos que conforman esa madeja de terrible aislamiento progresivo que nos ha vuelto tan indiferentes unos con otros.
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COMO ALICIA A TRAVÉS DEL ESPEJO
María del Carmen Maqueo Garza
No deja de sorprenderme el poder de las redes sociales en nuestro mundo, muy en particular entre aquellos segmentos de la población que no tienen acceso a desarrollar elementos de juicio más allá de lo que aparece en pantallas.
Mi señor padre fue un brillante calculista que amaba las matemáticas. Supongo que fue a partir de esa afición suya que, siendo yo bastante pequeña, me regaló el libro de “Alicia en el país de las maravillas” del también matemático Lewis Carroll. Lo leí y debo confesar que no me encantó, sin embargo, no me atreví a manifestarlo ante mi padre, porque así eran las cosas en ese tiempo, los hijos no contradecían a los padres, además de que lo habría desencantado. Años después encontré en alguna librería “Alicia a través del espejo”, del mismo autor, ese libro sí me gustó y, hasta la fecha, me ha servido de metáfora en diversas ocasiones. Justo ahora lo vuelvo a traer a colación para dar título a la presente colaboración cuyo contenido va como aquí les cuento:
Ceci Flores se ha convertido en el ejemplo de las madres buscadoras en México. Durante siete años anduvo buscando a su hijo desaparecido. Ante la falta de indicios de que estuviera con vida, se lanzó a excavar con pico y pala en predios de Sonora y estados aledaños.
Hace algunas semanas halló lo que para ella eran los restos mortales de su hijo. Esperó a que la autoridad correspondiente lo verificara. Cuando ya tuvo la confirmación, pudo finalmente depositar esos restos en su tierra. Luego de ello subió a su cuenta de X un video en el cual expresa su tranquilidad por haberlos encontrado y su agradecimiento a quienes le han acompañado durante estos siete años. Agradeció también a las autoridades, aun cuando, recordaremos, los dos últimos presidentes se han negado a recibirla en Palacio.
Su tuit me inspiró para dedicar a su persona mi colaboración del pasado día 5, publicada en varios periódicos regionales. Le marqué copia a Ceci en su cuenta de X @CeciPatriciaF. Luego me llegó un par de notificaciones por la misma vía, que me permito transcribir textualmente, para evitar sesgos de interpretación. La primera respuesta a mi comentario para Ceci arrobándonos a ella y a mí expresa: ”Híjole creo el mundo está al revés admirando y exaltando a sicarios y delincuentes? Que mi…a es esta”. El segundo tuit, nuevamente como respuesta para Ceci y para mí, a la letra dice: “Porque admiras narcotraficantes?”. Me he permitido reproducir de forma casi íntegra la redacción de ambos tuits, incluyendo erratas, con excepción de una palabra soez utilizada por uno de los tuiteros, que solamente he insinuado, ya que no encuentro de buen gusto reproducirla tal cual en este espacio.
En fin, vamos ahora al fondo del asunto: De los dos tuiteros uno tiene quince seguidores y el otro tiene diez; revisando las publicaciones de uno y otro, a vuelo de pájaro se detecta que ambos apoyan incondicionalmente a la 4T. Pero ¿qué va de sus convicciones personales ⸺muy respetables⸺, a calificar como sicarios, delincuentes y narcotraficantes a los buscadores de desaparecidos, o denostar las palabras de una madre que expresa su gratitud tras haber encontrado los restos mortales de su hijo?
Regresando entonces al inicio de mi colaboración: Este México que vivimos, a ratos me evoca a Alicia, ese personaje que cruza el espejo y comienza a ver todo al revés de como es en la vida real. Descubre una realidad que no logra bien descifrar. El narrador lo expresa con estas palabras: —Como se ve, no estaba dispuesta a reconocer, ni siquiera a sí misma, que no había entendido ni jota—. Algo así me parece que sucede con quienes utilizan las redes sociales simplemente para dar la contra. Una cosa es que Ceci Flores tenga toda su vida de buscadora clamando el apoyo gubernamental que hasta ahora no ha obtenido, y otra muy distinta insinuar que se dedica al crimen organizado, como estos dos tuiteros pretenden señalar.
A propósito de sus reacciones descabelladas, habrá que decir: En 1965 la UNESCO definió la alfabetización como algo más que la capacidad de leer y escribir, y acuñó el término “analfabetismo funcional” como la incapacidad para participar en la vida económica, social y tecnológica, aun cuando se domine la lecto-escritura. La UNESCO ha continuado sus evaluaciones según apunta el documento del 2023 intitulado “Alfabetización y educación. Lecciones desde la práctica innovadora en América Latina y el Caribe”. Habrá que revisarlo para determinar cómo se mide el contraste entre lecto-escritura formal y la que se lleva a cabo solamente en redes, por ende, imprecisa. Quien no se documenta más allá, poco puede esgrimir
Comunicarse implica saber defender lo propio y cuestionar lo contrario de modo civilizado, no mediante bufidos digitales.
CAMBIO DE RUMBO
María del Carmen Maqueo Garza
Conmovedoras las palabras de la madre buscadora Ceci Flores ahora que la prueba de ADN confirma que los restos hallados días atrás, efectivamente corresponden a su amado hijo Marco Antonio. Estos fueron localizados en un predio en la zona de Hermosillo, Sonora, y desde el primer momento que Ceci tuvo entre sus manos un hueso, aseveró que se trataba de su hijo, por los residuos de la vestimenta adosados al resto mortal. Ahora que las autoridades lo corroboran, ella emite a través de sus redes sociales un mensaje desde el dolor, pero con la serenidad de haber cumplido con la misión que se propuso desde el primer momento. Termina con estas palabras que me permito transcribir:
Hoy no es un final… es un reencuentro distinto, lleno de dolor, pero también de amor eterno. Hijo mío, te encontré… y jamás dejaré de amarte. Descansa en paz, mi niño.
En el mismo mensaje emite un agradecimiento a todos aquellos que la acompañaron en el camino, compañeras de búsqueda, grupos de apoyo, autoridades… Una gran generosidad de su corazón cuando en Palacio Nacional se negaron a recibirla, tanto López Obrador como Claudia Sheinbaum. Queda la impresión de que haberlo hecho habría significado reconocer el problema de las desapariciones, que de tantas maneras los dos últimos gobiernos buscan desestimar. Porque, hay que decirlo, a una comitiva de las abuelas de la Plaza de Mayo en Argentina, sí las recibieron en la Mañanera de AMLO.
Ceci despide a su hijo sin amargura y sin rencor, solamente con una gran desolación revestida de serena confianza, la de haber trabajado desde el primer día hasta el último, prendida de la esperanza de encontrar a su hijo.
La tragedia comenzó el 4 de mayo del 2019 cuando Marco Antonio y su hermano Jesús Adrián fueron levantados en la Bahía de Kino, Sonora. Días después Jesús Adrián volvió a casa, Marco Antonio no. Fue entonces que su madre Ceci Flores emprende una búsqueda armada de pico y pala en Sonora y estados aledaños. Su iniciativa fue sumando más y más personas en la búsqueda de sus propios familiares desaparecidos, y pronto se multiplicaron los grupos de buscadores en otras entidades del territorio nacional. Hay que decirlo, Coahuila tiene su propio grupo de madres buscadoras que trabajan de manera incansable, tanto en campo como organizando eventos de concienciación respecto al delito de desaparición, sea forzada como por células criminales. Muchos de ellos han recibido amenazas de diversa índole, además de que se han registrado casos de desaparición o asesinato de personas buscadoras, tal vez en su afán de acallarlas. Hasta ahora organizaciones como Artículo 19, Amnistía Internacional y IM-Defensoras han documentado 43 casos de familiares buscadores desaparecidos en México, de los cuales 35 han sido asesinados y 8 continúan aún sin localizar a la fecha. El más reciente es el caso de Rubí Patricia Gómez Tagle, asesinada en el puerto sinaloense de Mazatlán hace cinco semanas.
Percibir la indolencia de muchas de nuestras autoridades ante casos tan sensibles como los aquí relatados, resulta doloroso para cualquier mexicano. Concluir que, lejos de empatizar y sumarse a las causas de estos padres y madres, simplemente las niegan y desvían la mirada hacia otro lado. Atestiguar las jornadas agotadoras que llevan a cabo los grupos de buscadores con las mínimas medidas de protección, y expuestos, tanto a las inclemencias del medio ambiente como a la negligencia de quienes deberían por ley de apoyarlos, nos estremece. Y más nos atemoriza pensar que, así como ellos buscan hoy, mañana podría ser cualquiera de nosotros haciendo lo mismo, tratando de encontrar al padre, a la madre, al cónyuge, al hijo o a la hija desaparecidos.
Ceci termina la sagrada misión a la que se consagró durante casi siete años. Viene para ella un cambio de rumbo que la tendrá, estoy segura, buscando apoyar a quienes pasan un dolor semejante al suyo. Tal vez ya no en campo, sino de otras maneras igual de intensivas, que brinden apoyo a las familias buscadoras.
Ante tantas malas noticias en ocasiones nos dan ganas de no abrir el periódico ni revisar las redes sociales. En los medios de difusión hallamos titulares que dan cuenta de la descomposición social que viene teniendo nuestro país, en particular en los últimos años. Nos topamos de frente con los terribles problemas que han traído la corrupción, la impunidad y la desmedida ambición de dinero y de poder de algunos, y nos sentimos pequeñitos frente a ellos, desanimados a intentar cualquier cambio. Pero si, así como Ceci luchó por la verdad en la desaparición de su hijo, nosotros nos proponemos trabajar en nuestra pequeña parcela con ahínco y constancia, estoy convencida de que los grandes problemas de nuestro país comenzarán a avizorar alguna solución.
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FRENTE AL ESPEJO
María del Carmen Maqueo Garza
Esta vez sucedió en Lázaro Cárdenas, Michoacán: Un joven de quince años arriba a su escuela armado con un arma de asalto; abre fuego y mata a dos maestras del plantel. De entrada, nos deja a todos sin aliento, preguntándonos en qué momento la violencia ha escalado a este nivel.
La investigación judicial se halla en curso. Hasta ahora se sabe que el joven forma parte de algunas comunidades que se identifican por actitudes de desprecio y violencia contra las mujeres, como son los “incels”, la “manósfera”, o grupos afines a “la píldora roja” del nuevo despertar. Entre sus integrantes permea un gran resentimiento social, baja autoestima y un aislamiento social, que los lleva a integrar comunidades digitales que refuerzan su comportamiento.
Se sabe que el joven tuvo acceso a un AR-15 de dudosa proveniencia. Transportando este fusil dentro de un estuche para guitarra fue como entró al plantel sin despertar sospechas, aunque se ha determinado que en sus redes sociales horas antes ya había hecho el anuncio de su próximo ataque con las palabras: “Hoy es el día”.
Me recuerda casos recientes similares, en particular uno ocurrido en Torreón, Coahuila en el 2020, del cual hizo minucioso recuento el periodista lagunero Javier Garza Ramos en su crónica intitulada: “Nueve disparos: Crónica del tiroteo escolar que sacudió la nación.” A través de sus líneas el autor evoca a su vez, lo acontecido en la secundaria Columbine en la Unión Americana en 1999. Por esa razón me permití iniciar diciendo: “Esta vez sucedió en Lázaro Cárdenas, Michoacán”.
La sociedad constituye un tejido vivo, podríamos decir que se conforma de unidades familiares que se ocupan, cada una de ellas, primero de crecer y desarrollarse, y, en segundo término, de establecer interacciones con el resto de las unidades. Cada célula hace acopio de lo necesario para su mejor subsistencia, a la vez que es capaz de generar productos propios y de proveer a otras lo que requieran. Es así como el tejido social se expande, adopta características distintivas y ocupa un lugar en el mundo.
Cuando algo significativo ocurre en una parte de este tejido, todas las unidades funcionales lo resienten. Finalmente, como en todo conjunto vivo, las células son interdependientes unas de otras. Nada pasa en ese pequeño universo estructural que no ataña al resto.
Lo que sucede en una entidad del país configura un momento crítico para todo el territorio nacional, no solamente para el sitio en el que ocurre el acontecimiento. Entiéndase pues, que todos somos, en alguna medida, responsables de que este joven haya vivido una parte de su corta vida de ese modo oscuro, con gran resentimiento y deseos de venganza. Que haya tomado un arma de alto poder con sus respectivos cartuchos, que haya transmitido por redes sociales el aviso de lo que era inminente que llevara a cabo, y finalmente que procediera a materializarlo. Todos somos responsables de un país con pocas oportunidades para un desarrollo emocional idóneo, en el que los jovencitos se encierran en su habitación y se escapan a través de una pantalla digital para conformar un mundo en el cual se sientan, al menos “no tan mal”. Sería muy irresponsable atribuir la causalidad únicamente a su familia nuclear, cuando todos hemos contribuido de alguna manera a ese estado de cosas. La narrativa oficial proclama que ha bajado la violencia en todas sus formas, aunque la realidad del día a día apunta en otro sentido, y nuestros niños y adolescentes se enfrentan a un panorama bastante desalentador.
Del material audiovisual que ha venido recabando la FGE a propósito del caso, hay algunas fotografías que el propio joven subió a redes sociales, en las que aparece frente al espejo de su habitación vestido de negro, portando la AR-15. Quiero imaginar que lo hizo a manera de autoafirmación personal, como diciendo para sí mismo qué significaba dicho ataque armado. De ese mismo modo, frente al espejo, nos toca a todos nosotros, integrantes de la sociedad mexicana, revisar cómo ha sido nuestro proceder en el día a día. De qué modo enfocamos la violencia y cómo reaccionamos frente a ella. O hasta donde volteamos la vista a otro lado ante situaciones claramente irregulares, ilegales o injustas.
Este jovencito ya dañó su vida para siempre. Por más que el sistema judicial sea benigno para juzgarlo por su condición de menor de edad, el doble homicidio que perpetró le deja una marca indeleble. Antes de cometer su crimen, se colocó frente al espejo tal vez para solazarse. Ahora toca a cada uno colocarnos frente al espejo de la verdad. Evaluar nuestra actuación en un tejido social que supura, y reconocer que llevamos una parte de responsabilidad en ello. Como cualquier ente vivo, una lesión da cuenta del estado total del organismo.
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Políticos… Therians
“Yo quisiera poder aplacar una fiera terrible […]
Yo quisiera ser civilizado como los animales” (¿?)
Canción El Progreso (O Progresso) de Roberto Carlos.
Dr. Raúl Héctor Campa García. 17 de marzo de 2026.
El concepto o término THERIAN, de poco tiempo a la fecha, se ha convertido en un comportamiento de “moda”, de personas que se identifican, a un nivel psicológico o “espiritual, con un animal no humano, aunque no creen ser físicamente animal, pero que se perciben o en su esencia interna están ligada a una especie animal, a la que se denomina “teriotipo” (Theriotype).
Esto ha llevado a los expertos en psicología o psiquiatría a preguntarse si los Therians humanos ¿padecen un trastorno mental o es una forma de percibir el mundo?, porque paralelo a estas personas (Therians), que se conocen como una subcultura, a la par se maneja el concepto de “teriantropia clínica”, un concepto psiquiátrico raro donde existe una creencia delirante de transformarse en animal. Este concepto de la mezcla entre humano y bestia no es nuevo. El término “theriantropia” proviene del griego Therion “bestia o animal salvaje” y anthropos “ser humano”.
Según la psicología o psiquiatría, sentirse therians no constituye un trastorno mental si la persona mantiene conciencia de su condición humana, pero tambien concluyen que, la intervención psiquiátrica solo es pertinente cuando la vivencia forma parte de un cuadro clínico con pérdida de juicio de la realidad o deterioro (mental) evidente. La diferencia no es cultural, sino clínica
Fuente: Universidad Humanitas: https://humanitas.edu.mx/blog/academico/therians-humanos-desde-la-psicologia)
Estos conceptos en sentido estricto, reitero, no son nuevos, porque desde la antigüedad ya se hablaba de los Centauros (mitad hombre, mitad bestia cuadrúpedo), de los faunos (mitad hombre y bípedo patas de cabra, los licántropos (los hombres lobos), etcétera, que forman parte de la mitología literaria. Pero en la vida cotidiana, es frecuente que “se estigmaticen” a algunas personas o ellos mismo se ponen apodo de animales o un apodo “theriano”, por ejemplo, de cantantes: el conejo malo (Bad Bunny), el gallo Elizalde, José Luís Rodríguez “El puma”, el grupo Rockero Jaguares, etcétera.
Pero veamos a “los Therians” Políticos, estigmatizados entre ellos o por “los sabios pobladores mexicanos”, tal vez, quizás, puede ser (diría el comediante Capulina), que algunos, así se identifiquen, o se perciben, como: El Chango León, El Pejelagarto, La Jirafa enamorada, focas aplaudidoras, Rata de dos patas, zopilota, víboras, tepocatas y alacranes (con estos tres anteriores animales, sin agra, se refería Fox a los PRIistas de entonces, algunos de estos redimidos por el actual oficialismo) o chachalaca (el, cállate chachalaca de AMLO a Fox), pero existen (en política) animales rastreros, culebras, lagartijas, dinosaurios (algunos muy famosos de estos especímenes “no en extinción”, ex Priistas y de otros partidos, algunos que se siguen conservando…pero Morenizados). Rata Gris (a un entronizado político de sexenios anteriores), cucarachas, botargas de caballos, burros y dinosaurios, delfines (estigma, ya sea a “derechangos o fifichairos” por igual). El pollo, la pulga, el sapo y algunos gorilas congresistas peleoneros.
Existen un extenso zoológico de etcéteras para escoger a algunas de las especies de los Zoom Politikon, que algunos operadores los utilizan en sus campañas o en las concentraciones políticas, infectándolos para provocar el síndrome de la jauría, para que aúllen por el líder en turno. Las sesiones de los congresos además de aullidos de lobos, coyotes, existen otras especies que no escuchan los aullidos o las risas de las hienas (o cackle), porque en muchas curules se oyen las urracas parlanchinas que no están atentas “al debate legislativo”. Estos apodos o estigmatizaciones “therianmorficos” (valga la “reburnancia”) a nuestros celebres políticos mexicas, como diría aquella antigua frases… “les vale Wilson”.
Por eso se reafirma, que como se ven a los políticos, así se identifican algunos…con animales depredadores, del erario. Bestiario mexicano lo podemos ver en ambas Cámaras.
Dr. Raúl Héctor Campa García.
Cd. Obregón, Son. 17 de marzo de 2026.
raulhcampag@hotmail.com XRaulHectorCamp1
Facebook Raúl H. Campa García.
KUKULKÁN VERSUS GROK
María del Carmen Maqueo Garza
Hace un par de días ocurrió el equinoccio de primavera, momento bianual cuando el sol se ubica exactamente a la altura del ecuador terrestre, de manera que, por veinticuatro horas, la duración del día y de la noche es equivalente. En diversos puntos del orbe puede apreciarse en forma sensitiva lo que el fenómeno produce, en particular en pirámides mayas de nuestro país y la vecina Guatemala.
Acudir a sitios arqueológicos durante los equinoccios es algo de lo que se lleva registro desde la segunda mitad del siglo veinte, a raíz de las descripciones que J.Rivard publicara para NatGEO en 1969. Es una tradición que a la fecha continúa, que reúne a inspirados y estudiosos alrededor de las pirámides para presenciar el momento en que, a través de unas estructuras triangulares a lo largo de la pirámide, se produce la imagen de una serpiente descendiendo desde la altura hasta la base de la estructura, lo que se ha querido interpretar como el descenso de Kukulkán, la serpiente emplumada de los mayas, equivalente a Quetzalcóatl de los mexicas. Aunque, cabe decirlo, hay descripciones de esta interpretación en crónicas de tiempos de la Conquista.
En lo personal siempre me ha asombrado la precisión matemática con que nuestros pueblos prehispánicos, en particular los mayas, construyeron sus sitios sagrados, destacando los observatorios. Sin lugar a duda fueron unos acuciosos observadores de la bóveda celeste, para identificar el orden de los astros y la sucesión de fenómenos que se presentan de manera cíclica en el firmamento. Maravilloso conocimiento que, a la fecha, por desgracia, está muy subvalorado.
Lo de hoy es la inteligencia artificial (IA). Se convierte, desde una herramienta excelente para ampliar nuestras destrezas frente a los equipos digitales de punta, hasta un equipo de asistentes especializados con los cuales podemos acompañar nuestras diarias actividades en todos los terrenos. No es solamente un apoyo con fines recreacionales, sino un elemento capaz de incrementar nuestro acervo y nuestras habilidades de comunicación.
En un curso de IA impartido por el economista Eduardo Vázquez, director de la Academia de IA regiomontana, se señalaba cuánto crecen las posibilidades de ser contratados por una empresa para los aspirantes que dominen el manejo de la IA. De ese tamaño las ventajas. Ahora bien, como todo en esta vida, el recurso tiene sus claroscuros. Justo me quise imaginar los vastos conocimientos de los mayas frente a la capacidad de razonamiento de nuestros jóvenes egresados, quienes, en muchas de las ocasiones, están delegando el razonamiento a diversas aplicaciones digitales, resultando entonces que la habilidad que les irá abriendo puertas es la de dominar qué aplicación utilizar cuándo y para qué, elaborando las preguntas precisas que conduzcan al desarrollo de un proceso de “pensamiento” que emita la información, o el ordenamiento, o el mapa mental requerido.
De alguna manera el panorama que estamos viviendo a estas alturas del tercer milenio, me recuerda a la novela distópica de George Orwell “1984”. Su trama nos conduce a través de un mundo que va permitiendo que el estado (conocido en la novela como “Gran Hermano”) asuma progresivamente el control de la población, para someterla a sus designios, y cómo la iniciativa de un par de ciudadanos que intentan rebelarse ante el sistema es finalmente sofocada. Una metáfora que debería alertarnos ahora, más de setenta años después de haber sido publicada, de hasta qué grado una sociedad puede perderse cuando el juicio crítico de sus individuos es apabullado por los intereses del sistema. Nos lleva a reflexionar que, si nos abandonamos a la comodidad de la IA y dejamos de practicar nuestro juicio crítico, terminaremos anulados.
“Grok” es precisamente una de las aplicaciones más populares de la IA. Me gusta el nombre pues evoca figuras mitológicas a través de la historia, aunque su función modernísima está asociada a la búsqueda de contenidos en X. Quise por un momento imaginarme a la serpiente emplumada que llega en los equinoccios a diversas pirámides mesoamericanas, enfrentada con el ente creado por la IA que nos provee de información recién publicada en redes sociales. Los visualicé como en un campo yerto, en una lucha cuerpo a cuerpo, tratando de definir, cada uno, quién es el más poderoso.
Una abierta invitación a no subestimar el peso de nuestra historia, construida a base de disciplina, observación y talento, por nuestros abuelos prehispánicos, quienes, hace más de quinientos años, fueron capaces de predecir fenómenos celestes que ahora logramos pronosticar, solo mediante toda la tecnología de punta. Invitación a separar por un rato los ojos de la pantalla, y descubrir las increíbles maravillas que nos rodean.
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