ANDREA Y LAS ELECCIONES

María del Carmen Maqueo Garza

Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces;

pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos. M.L.King

Nos está tocando vivir una época difícil en la esfera emocional. Amén de los problemas globales derivados de factores de tipo económico, político y de amenazas ambientales, la toxicidad se ha extendido al ámbito personal para generar grandes y graves daños emocionales.

En una de sus últimas charlas el Doctor José Antonio Lozano Díez establece los tres campos desde los cuales nos expresamos: El público, el privado y el íntimo.  Él atribuye muchos de los males espirituales de la actualidad a la difuminación entre esos espacios, que nos inclinan a volver público todo lo propio, descuidando conservar, tanto lo personal como lo íntimo con sus debidas reservas.   Ello explica la narrativa que muchos desarrollamos en redes sociales buscando volcar de forma pública hasta el último detalle de nuestra vida.

En lo personal me llevó más allá en este sentido: A partir del surgimiento del partido Morena en México, se ha desarrollado una gran polarización que tal vez solo vimos a principios del siglo veinte durante el Porfiriato.  Esta corriente ha logrado enfrentar hasta miembros de una misma familia, fracturando los lazos que deberían de quedar a salvo de ideologías divergentes.  Situación muy lamentable cuando, precisamente, la fortaleza de la familia es tan necesaria en estos días.

Estoy terminando un libro de la escritora española Carmen Laforet: La novela “Nada” fue escrita en 1945 y se considera su magna obra.  Se sitúa en Barcelona en el período inmediato después de la Guerra Civil Española y su protagonista central, Andrea llega a vivir con unos parientes cercanos a los que nunca ha tratado.  La casa, ubicada en la calle de Aribau es una representación tangible del caos en el que España comenzaba a recuperarse.  Dentro hay polvo, telarañas, olores más que desagradables, y un camastro nada cómodo.  A partir de ahí Andrea, al fin adolescente, comienza a tratar de armar su vida a partir de interactuar, tanto con la familia y la doméstica, como con personajes del exterior de la casa, siempre con el temor de ser juzgada severamente debido a su singular  situación personal.

Lo maravilloso de la obra es la forma en que nos va desvelando los dos planos en los que se mueven los personajes, desde los centrales que acompañan con grandes altibajos a la protagonista, como los de una elite aristocrática que comienza a reconstruirse a partir de la conclusión de la Guerra y surgimiento del franquismo.  Hay escenas conmovedoras que nos muestran a Andrea enfrentando situaciones que no atina cómo manejar; lo hace por intuición, pues se sabe finalmente sola.

Estos dos planos magistralmente presentados por la escritora me llevaron a transpolar el estado emocional de esos personajes al momento actual, para reflexionar que cada uno de nosotros, como seres humanos, actuamos en forma pública movidos por motivos internos que, tal vez, ni nosotros mismos nos hayamos sentado a analizar.  Siguiendo más delante, nuestra actuación será acogida de distinta forma de acuerdo con los motivos internos de quien la va conociendo.  Entonces ya tenemos cuatro factores distintos que juegan en las relaciones humanas en forma cotidiana.  En estos tiempos de superficialidad, cuando difícilmente se nos ocurre zambullirnos dentro de nosotros mismos para entender las razones que nos mueven, aquello se vuelve aún más complejo.

El período electoral está por arrancar.  Es lógico que quienes han utilizado la polarización en estos años, refuercen dicho mecanismo como parte de su campaña.  Por lo anterior, este es el mejor momento para hacer un análisis personal, revisar qué me mueve hacia dónde, y plantearme si seguir por ese camino es lo mejor para mi persona.  Más delante explorar con los seres cercanos el ámbito privado, recuperar lo que debe de permanecer en ese espacio para solaz y crecimiento de todos.  Finalmente ir hacia la esfera pública.  Hasta hoy vivimos en una democracia.  Tenemos la libertad de elegir y de expresar nuestras preferencias electorales; nadie nos lo puede impedir, condicionar  o coartar.  Seamos claros en nuestro núcleo social para  manifestar que una cosa es por quién vamos a votar, y otra muy distinta la relación personal entre unos y otros.  No se justifica en absoluto armar una violenta rebatinga, cuando podemos exponer  civilizadamente nuestras diferencias.

El libro: Maravillosa herramienta que nos sitúa en tiempo y  geografía, y finalmente frente a nosotros mismos para descubrir de la mejor manera nuestras expectativas, nuestras limitaciones y el actuar personal hacia el exterior.  Excelente momento el actual  para llevarlo de compañero de camino.

https://contraluzcoah.blogspot.com/



Decher Keltner, psicólogo social, menciona que hay cuatro componentes que nos ayuda a definir y medir científicamente el perdón; es la aceptación de que ha ocurrido la transgresión o daño que alguien nos ha hecho; es la disminución del deseo o urgencia de buscar venganza o compensación; es el deseo de acercamiento, disminución en el distanciamiento o evasión de la otra persona; implica un cambio en los sentimientos negativos hacia la otra persona, como por ejemplo el aumento de la compasión y entendimiento de su propio sufrimiento, dolor, ignorancia o confusión que lo haya llevado a herirnos. Perdonar no significa olvidar la forma en que otros lo han herido, ni reconciliarse o relacionarse con la persona que lo lastimó. Tampoco aprobar su conducta o su ofensa, ni absolver de su responsabilidad. No es debilidad o signo de sumisión. Requiere de coraje, dejar de hacer a alguien constantemente responsable de su bienestar emocional y cambiar su actitud hacia esa herida original de manera que no continúe lastimandolo. Implica soltar la carga que lleva de esa persona que lo ha hecho. Perdonar es un signo de humildad y amor. Perdonar es la  forma en que podemos perder el odio hacia nuestros enemigos. Solicitar perdón es un acto que viene motivado por la culpa y el arrepentimiento; estas emociones tienen la función de avisarnos  que hemos transgredido una norma general o un valor ético que estimamos esencial. El perdón tiende a ser asociado positivamente con el bienestar psicológico, la salud física y buenas relaciones interpersonales. Una anécdota muy conocida es la de Leonardo di Vinci: discutió con otro pintor sobre una pintura y estaba enojado. Intentó después pintar el rostro de Jesús, pero su ira  le impidió pintarlo correctamente. Luego rezó por su rival a Dios, por la paz entre ambos; después, hicieron las paces. El perdón es un tema fundamental en la ética y la moral, y ha sido objeto de reflexión por parte de innumerables pensadores: Juan Jacques Rousseau, escritor, filósofo, botánico y músico suizo, 1712-1778, veía el perdón como un componente esencial para mantener la paz en la sociedad. Argumentaba que el perdón y la compasión eran necesarios para superar conflictos y construir una sociedad justa. Hannah Arendt, 1906-1975, escritora y teórica política alemana-estadounidense, exploró el perdón en el contexto de los crímenes contra la humanidad. Sostenía que el perdón público y la reconciliación eran posibles sólo después de que los culpables asumieran las responsabilidades de sus acciones y enfrentaran las consecuencias legales. Helen Séller: «La felicidad yace en la habilidad de perdonar el pasado y disfrutar el presente. Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre, pero a menudo nos quedamos viendo tanto tiempo la puerta cerrada que no vemos lo que se ha abierto para nosotros».  Dr. Efraín Regalado Sánchez.



  1. CARLOS BRAVO M. 22-2-2024

“LA CRISIS DEL AGUA”

Las noticias son alarmantes, en especial para el Valle de México; tan sólo toda la zona de la Ciudad de México, sufre de escasez de agua por semanas, lo que provoca manifestaciones y protestas a diario en diversos puntos de la ciudad y es que el sistema Cutzamala, que surte la mayoría del agua a la capital y a ciudades del Estado de México, se encuentra al 38% de su capacidad, debido a que las 3 presas principales y 4 anexas que surten al sistema, están casi secas por la falta de lluvias y se calcula que de seguir así, para Junio próximo, no habrá agua en toda la ciudad. El gobierno en otra de sus ocurrencias dice que perforarán pozos en diversos lugares, principalmente Hidalgo, para dotar de agua, pero eso levaría mucho tiempo sin contar la infraestructura para llevar el agua a la ciudad y en la misma es imposible perforar pozos, primero porque ya casi no hay agua subterránea, la que hay está a muchos metros por debajo de la superficie y además existe el riesgo de hundimiento de grandes áreas. Cierto que el cambio climático ha ocasionado graves sequias en todo el mundo, pero en nuestro país, la deforestación masiva y clandestina ha ocasionado cambios graves y falta de lluvias y si a eso le agregamos que el programa sembrando vida ha propiciado la tala inmoderada con pretexto de sembrar plantas que muchas veces no crecen, pero que justifican la labor de los beneficiarios del programa. Tan sólo, con la deforestación criminal de la selva para tender la vía del tren maya, seguramente contaminará los acuíferos subterráneos y disminuirán las lluvias en toda la península.

Por otra parte, el mal uso del agua por empresas altamente consumidoras de agua para elaborar sus productos y que tras usar el agua no la reciclan y purifican, sino que vierten el líquido contaminado a los afluentes de los ríos, propician la contaminación de los ríos naturales de los que se surten pequeñas poblaciones y un gran desperdicio del vital líquido. (Sergio Sarmiento-Televisa), calculándose un gasto de 133 mil millones de litros por año, que generan 119 mil millones de agua de deshecho y contaminada.

Tan sólo la deforestación del Valle de Perote y del Pico de Orizaba, ha ocasionado que los niveles de lluvia y de los ríos, tenga un decremento importante y el clima haya cambiado brutalmente en ciudades otrora de alta precipitación y humedad como Xalapa, Orizaba (Pluviocilla), Córdoba y alrededores de la zona montañosa de Veracruz, que ahora sufren de tandeos y escases nunca antes vista, a lo que hay que agregar la fuerte contaminación de los ríos, tanto por la industria como por los vertederos de drenajes de la población, así como por la gran cantidad de basura que se tira a los caudales.

La solución debe empezar por regular el uso industrial del agua, cerrar los drenajes que llegan al río, sanearlos completamente, para que al menos la poca agua que llevan sirva para uso humano; sembrar árboles de verdad con programas bien estructurados para que al menos a futuro, regresen las lluvias y se normalice el clima y hacer eso en todo el país, pues estamos a muy poco del caos.



DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS

María del Carmen Maqueo Garza

A propósito de la reciente celebración del amor y la amistad, intitulo la presente colaboración parafraseando el título de una de las  novelas de García Márquez. La misma habla del amor como sorpresa y sensaciones, rodeada de demonios ancestrales como lo son el miedo, la duda y los prejuicios, en una Cartagena de Indias en tiempos de la colonia.  Yo desearía abordar el afecto en el contexto del tercer milenio, la ruptura de cánones y las redes sociales.

“Amor” llega a convertirse en un término manido, más en estas fechas cuando los comercios hacen sus grandes ventas.  Se difunden, ya sea en forma presencial o a través de redes, charlas que tienen que ver con el amor, el desamor y puntos intermedios.  Durante al menos una semana, los sentimientos se ponen de moda, con tal penetración, que difícilmente alguno se escapa de su influencia.

Para hablar del amor, lo primero es saber dónde estamos parados.  Partir de un punto que no en forma gratuita menciona el Antiguo Testamento: “Amarás al prójimo como a ti mismo”. A ratos podría parecernos un lugar común, de modo que no le damos la importancia que requiere.  El concepto es muy sencillo: si no me amo a mí mismo, no seré capaz de amar a otros.

Me apena decir que las dos definiciones de amor que ofrece la RAE no me satisfacen.  Ambas llevan implícito que yo sienta atracción por otro ser humano para amarlo.  Considero que el alcance del amor va mucho más allá, es buscar motivos para depositar mi simpatía, mi atención y cuidados en otros seres vivos, en una causa más allá de mí mismo o en un quehacer que concentre mis intenciones.  Sucede en forma natural, como es el caso de una madre con su hijo.  El niño no tiene que poner más de su parte para que la madre lo ame por él, por lo que es, de modo de establecer una corriente afectiva que inicialmente es asimétrica y en determinados períodos de su desarrollo también podrá serlo, pero la madre seguirá amándolo, amén de las circunstancias.

Otro modo de amar se establece en la pareja.  Entre dos personas sí sucede que haya lo que acertadamente llaman un “clic”, que activa la percepción de una persona por la otra para iniciar una carrera común de largo aliento.  De ese proceso surgirá una relación que deberá ir labrándose a través del tiempo.  No es una condición dada, sino una tarea trabajada.

Los demonios a los que hace alusión García Márquez en 1994 han variado en estos últimos treinta años.  El mundo ha cambiado; el entorno ha hecho lo propio, y las redes sociales vienen a complejizar las cosas para el corazón.  Surgen nuevos fenómenos que no existían a finales del siglo pasado, lo que empuja a volver las relaciones desechables.  Contrario a lo que sucedía en otros tiempos, como los proyectados en la novela del colombiano, en los que instituciones como el matrimonio eran indisolubles, hoy en día muchos jóvenes inician una vida en común mentalizados a que, si no funciona, disuelven el vínculo.  Ello empata con la mentalidad de estos tiempos en el trabajo: no es infrecuente que un profesional o un empleado vayan de un puesto laboral a otro, cambiando cada dos o tres años, muy contrario al modelo de permanencia laboral con el que muchos crecimos tiempo atrás.  Esa laxitud de ataduras que, a nosotros, mayores, nos atemoriza, a los jóvenes les provee de un clima de libertad.

Si vamos al núcleo de las relaciones afectivas, hoy en día y más a raíz de la pandemia que implicó cambios súbitos y hasta pérdidas de seres queridos, apreciamos que hay elementos como el desencanto, la indiferencia o la excesiva demanda.  Deseamos aplicar nuestras propias matemáticas en cualesquiera relaciones, para medir si estoy recibiendo tanto como lo que creo estar dando.  Aquí empiezan los problemas.

Contrario a la RAE, me parece que los sentimientos afectivos surgen cuando de manera proactiva yo rompo mi cascarón y salgo a tratar de establecer relaciones de armonía con otras entidades.  Cierto, como mencionamos en un principio, cumpliendo como prerrequisito con el amor propio, pues de otra forma querer amar serán meros intentos de obtener de otros, vía esas relaciones, lo que siento que a mí me falta.  Será manipulación, desilusión y otros demonios.

Amar es aceptar.  Aun cuando no comprendo plenamente lo que haces o por qué lo haces, te acepto.  Te apoyo.  Estoy aquí a tu lado. Me mantendré atento a las necesidades que puedas tener a lo largo del camino.  Puedo sugerir, pero no imponer; recomendar sin esperar que  acates lo que considero te conviene.  Es claro que cada uno de nosotros enfrenta sus propias luchas interiores. Nos corresponde ser empáticos, no juzgadores.

Buen momento para revisar cómo andamos de amor propio y qué expectativas tenemos hacia los demás, antes de seguir adelante.

https://contraluzcoah.blogspot.com/



Javier Zamora es un activista y poeta salvadoreño, nació en 1990 en el pequeño pueblo costero del municipio de San Luis La Herradura, departamento de La Paz, El Salvador. Obtuvo una licenciatura en la Universidad de California-Berkeley y una maestría en Bellas Artes en la Universidad de Nueva York y fue becario Wallace Stegner de 2016 a 2018 en la Universidad de Stanford. En 2009 publicó una breve colección de poemas titulada «Nueve años inmigrantes» que ganó el concurso de Organic Weapon Arts de 2011. Su primera colección de poesía, «Unaccompanied», fue publicada en 2011. El libro «Solito», memorias del escritor y poeta, ha sido premiado en cuatro ocasiones; es un libro de memorias del escritor y poeta. En 1991, cuando tenía un año y medio, su padre emigró a los Estados Unidos por la guerra civil en El Salvador, que llevó a la desaparición y muerte de su hermano y cuñada. Su madre emigró a los Estados Unidos, cuando el poeta tenía 4 años de edad,  por causa de maltrato de parte de su abuelo, para encontrarse con su marido y buscar nuevas oportunidades. Él emigró a los Estados Unidos a la edad de nueve años para unirse a sus padres en California. Su abuelo lo acompañó a hasta Guatemala, pero luego Javier, alias «Chepito», tuvo que seguir con un grupo de cinco personas, después de dos meses y atravesar México y el desierto de Sonora, llegó a la frontera  con un grupo de 40 personas. Intentaron cruzar varias veces, quedando un grupo de tres personas; lograron cruzar la frontera el 10 de junio de 1999. El resto de migrantes junto que seguían la misma ruta, muchos de ellos se quedaron en el camino: fueron detenidos, murieron o simplemente desaparecieron. Finalmente se reunió con su familia en Phoenix, Arizona. En una entrevista con Paula Beate para el Blog de Obras de Arte del Fondo Nacional de las Artes, afirmó: «La poesía importa porque hay una historia de todos los poetas que han arriesgado sus vidas para escribir. Creo que en Estados Unidos olvidamos que escribir y llevar esa bandera de ´ser poeta´ está ligado  a una larga historia de personas que literalmente arriesgaron sus vidas y murieron  para escribir esas palabras». Dave Eggers: «Un relato cautivador sobre la perseverancia y sobre lo que están dispuestos a hacer esas personas para ayudarse en tiempos diferentes». Ante la pregunta de bbc/Mundo, responde: «Yo llegué a Estados Unidos a los 9 años y no comencé a escribir hasta los 29. Tuvieron que pasar 20 años para que me atreviera a recordar y a dejar atrás ese escudo masculino, de hombre latino, tan machista, que cree que si uno no piensa en algo simplemente desaparecerá. Pero sucedió. Y escribirlo me liberó, me ayudó a sanar». El proceso para llegar a una meta, requiere esfuerzo y constancia. Ramana Maharshi: «Nadie tiene éxito sin esfuerzo. Aquellos que tienen éxito se lo deben a la perseverancia».  Dr. Efraín Regalado Sánchez.



La madurez se entiende como el momento en el que un organismo ha alcanzado la plenitud de su desarrollo. En muchos organismos, la madurez implica que ha llegado el momento de la reproducción, puesto que están dadas las condiciones biológicas para que esto ocurra. En el ser humano se distinguen la madurez biológica, la madurez emocional y la madurez entre la juventud y la tercera edad. La madurez emocional, a diferencia de la madurez biológica, no tiene una edad o momento de vida para manifestarse, depende de cada persona, ya que está influenciada por el contexto familiar, social, económico, psicológico, etc. Llegada a la adultez, se espera que la madurez se exprese en términos de un compromiso real para hacerse cargo de su propia vida. Así como la puesta en práctica de valores como la responsabilidad, el compromiso, la lealtad, la empatía, la solidaridad y la coherencia entre el pensamiento y la acción, que le permiten encarar retos de la vida de manera saludable. En el caso del niño (a), se puede decir que alcanza la madurez emocional cuando tiene la capacidad de expresar sus emociones y reacciones ante situaciones desadaptativas; ya que en caso contrario, manifestará su incapacidad para gestionar las emociones ante un conflicto: manifestará conductas negativas ante eventos inesperados para él, como ejemplo, la llegado de un hermano, cambio de escuela, de residencia o cualquier otra nueva adaptación. Lo dijo Stephen Hawking: La edad no es factor determinante para alcanzar la madurez. Una persona madura siente y padece, pero no se alarma fácilmente, lo integra como parte de lo que le toca vivir. La madurez implica tener criterio a la hora de opinar o decidir qué hacer ante una determinada situación. La madurez emocional representa el crecimiento y desarrollo personal y capacita a las personas para afrontar las complejidades de la vida con sabiduría, resiliencia y empatía. Ser una persona madura implica tener un equilibrio entre la razón y la emoción, ser capaz de asumir las consecuencias de las propias emociones, y tener una actitud positiva y responsable ante la vida. Una persona madura enfrenta la realidad con valentía, reconociendo y asimilando los hechos tal como se presentan. Esto implica dejar de lado las ilusiones o las interpretaciones distorsionadas y confrontar la verdad, por más incómoda que sea. La madurez implica la capacidad de adaptarse a las circunstancias, ajustando las expectativas y estrategias según sea necesario. La madurez emocional se evidencia en la capacidad de aceptar tanto las alegrías como las adversidades de la vida. No permitirse ser arrastrado por el pesimismo ni cegado por un optimismo excesivo, es crucial. John C. Maxwell: «El mejor día de tu vida y el mío es cuando asumimos la responsabilidad total de nuestras actitudes. Ese es el día en que realmente crecemos».  Dr. Efraín Regalado Sánchez.



  1. CARLOS BRAVO M. 15-2-2024

“POR EL DÍA DEL AMOR”

Ayer 14 de febrero, se celebró en casi todo el mundo, el Día del Amor al que le han agregado la amistad, aunque ciertamente la amistad es una forma de amor fraternal y hasta un tanto filial. El día conmemora a San Valentín, que se incorpora al santoral en 1969 y nombrado patrono de los enamorados, aunque de siglos atrás, la gente había adoptado a San Valentín como patrono del amor. Su veneración se origina en el siglo  XVIII en la Europa anglosajona y rápidamente se extiende a Europa y años después a gran parte del mundo, basada en diversas historias y leyendas de las  cuales ésta es la más aceptada en la actualidad:

Situémonos: año 270 d.C. Roma está en plena decadencia y toda ayuda es poca para evitar que el Imperio se desmorone. Al emperador Claudio III, que sabe lo que se juega en el campo de batalla, le da por pensar que los hombres casados rinden menos porque están emocionalmente ligados a sus familias, y que los solteros son mejor soldados. Así que prohíbe el matrimonio. Por supuesto, la noticia no es bien acogida. Valentín, un obispo cristiano, decide quejarse a su manera y en secreto comienza a unir en sagrado matrimonio a las parejas de jóvenes enamorados que a él acudían.
Cuando el emperador lo descubre hace detener a Valentín e intenta convencerle para que renuncie al cristianismo como no lo consigue lo condena a morir. Durante las últimas semanas de su vida, algo impresionante sucedió: El carcelero, habiendo visto que Valentín era un hombre de letras, pidió permiso para traer a su hija, Julia, para recibir lecciones de él. Julia, quien había sido ciega desde su nacimiento, era una joven preciosa y de mente ágil.
Valentín le leyó cuentos de la historia romana, le enseñó aritmética y le habló de Dios. Ella vio el mundo a través de los ojos de Valentín, confió en su sabiduría y encontró apoyo en su tranquila fortaleza.
-«¿Valentín, es verdad que Dios escucha nuestras oraciones?» Julia le preguntó un día. -«Si, mi niña. El escucha todas y cada una de nuestra oraciones,» le respondió Valentín.
– «¿Sabes lo que le pido a Dios cada noche y cada mañana? Yo rezo porque pueda ver. Tengo grandes deseos de ver todo lo que me has contado!»
Valentín le contestó: -«Dios siempre hace lo mejor para nosotros, si creemos en El.» -«Oh, Valentín, yo si creo en Dios», dijo Julia con mucha intensidad.
-«¡Yo creo!» Ella se arrodilló y apretó la mano de Valentín. Se sentaron juntos, cada uno en oración. De pronto, una luz brillante iluminó la celda de la prisión. Radiante, Julia exclamó, – «¡Valentín, puedo ver, puedo ver!»
– «Gloria a Dios!» exclamó Valentín. En la víspera de su muerte, Valentín le escribió una última carta a Julia pidiéndole que se mantuviera cerca de Dios y la firmó: «De Tu Valentín», iniciando así la tradición de enviar mensajes de amor.
Fue ejecutado el día siguiente, el 14 de febrero del año 270, cerca de una puerta que más tarde fuera nombrada Puerta de Valentín para honrar su memoria. Fue enterrado en la que es hoy la Iglesia de Praxedes en Roma.

Se cuenta que Julia plantó un Almendro de flores rosadas junto a su tumba y desde entonces el árbol de almendras es símbolo de amor y amistad duraderos.



INFANCIAS ROTAS

María del Carmen Maqueo Garza

Las imágenes son impresionantes: Niños entre 6 y 12 años durante un entrenamiento militar.  Cada uno de ellos, con el rostro cubierto, porta al hombro un arma larga; los más pequeños utilizan una rama de las dimensiones del arma que cargarán más delante, cuando sean un poco mayores.  De tiempo atrás circulan estas imágenes en redes sociales; mucho se conjeturó si eran falsas, como otra información que se detecta en la red.  A la fecha diversos medios noticiosos internacionales confirman la veracidad, es algo real, que está sucediendo en tierras guerrerenses, en donde la opción de autodefensa recae hoy en día en grupos de menores de edad.

La literatura nos acompaña, nos asombra y nos consuela.  Viene a mi mente Brandon Gaitán Pavón, mejor conocido como “Pollito”, personaje central de un cuento del nicaragüense Sergio Ramírez intitulado “El mercado viejo”, publicado en  2019:  Un idealista jovencito de secundaria, que amaba comer pollo rostizado y jugar deportes; siempre dispuesto a luchar por la justicia.  A pesar de las recomendaciones de su madre (voz narradora), una tarde se atrinchera en una barricada a las afueras del mercado viejo, hasta donde llegan las fuerzas del régimen en el poder.  Sus compañeros logran correr a refugiarse en el mercado.  Él no lo consigue.  “Mataron a Pollito” es una frase que parte en dos y para siempre la vida de su madre.

Los testimonios de los niños guerrerenses son  contundentes; para ellos es una obligación defender sus tierras y a su gente.  A pregunta expresa alguno se preocupa de llegar a dañar a terceros.  Pareciera que su propia salvaguarda es asunto de entrada cancelado, y que no importa lo que le pueda ocurrir en el cumplimiento del deber que la realidad actual le impone.

En total contraste con lo anterior está el caso de Bella, una niña rusa que se dio a conocer tiempo atrás, a sus cuatro años, por el  hecho insólito  de hablar siete lenguas.  El último video publicado en  YouTube, captura su participación en un evento de la ONU; en este ya tiene  diez años y  habla nueve  idiomas.  Quiero suponer que para el  2024 ya dominará la decena.  Desde el primer video, cuando tenía cuatro años, la niña luce feliz de hacer lo que hace y de probar en público el dominio de diversos idiomas con total desparpajo, como si de un juego se tratara.

Los  problemas en el rubro de la seguridad pública no  se circunscriben al papel, a  meras estadísticas que se contabilizan de tiempo en tiempo o se lanzan a un cajón.  Cada incidente involucra seres humanos, en este caso la vida de niños deseosos de asistir a la escuela, jugar y divertirse.  Disfrutar su infancia como un período en el cual tienen derecho a probar y a equivocarse, como una gran mayoría de sus contemporáneos puede hacerlo a lo largo y ancho del planeta.  No queremos más “Pollitos” que sientan cual propia la responsabilidad de defensa de su pueblo, cuando en esencia no lo es.

Si algo ha salvado a la humanidad a lo largo del tiempo es su plasticidad neuronal.  Esto es: el individuo ha de aprender a desarrollar habilidades y estrategias que le permitan ir sorteando obstáculos en el camino.  Como en sus tiempos tuvo que hacer el Homo Erectus para aprovisionarse de lo más indispensable y sobrevivir, así el hombre moderno ha de trabajar en el diseño de herramientas para hacer las cosas de mejor modo, con miras  a lograr sus objetivos.  Desde esta perspectiva, entonces, el surgimiento de las autodefensas en distintas regiones del país, asoladas por el crimen organizado, representa una forma extrema de salvaguarda.  Se organiza una defensa armada integrada por adultos; cuando escasean los varones mayores, se recurre a niños y niñas para constituir estos núcleos de resistencia civil frente a grupos criminales.

Nunca me cansaré de insistir en el valor que tiene la literatura en la formación de ciudadanos: Conocer otras realidades nos sensibiliza.  Ya sea mediante la lectura de crónicas que nos van narrando los hechos como ocurrieron, o mediante ficción que nos hace llegar la percepción de un autor respecto a una realidad envuelta en ropajes, que la vuelven atractiva a los ojos del lector.  Cada libro representa una forma de ver la vida más allá de nuestras propias circunstancias. Permite entrar a mundos que de otra forma  resultarían ajenos.  Leer es tener la apertura de romper nuestro propio cascarón hasta ir a rozar otras realidades, y a partir de ese ejercicio sembrar y ver crecer el germen de la empatía, que tanta falta hace hoy en día.

Uno de los males del tercer milenio es el aislamiento.  Actuar desde el supuesto de que solamente lo propio es lo que cuenta, es perderse grandes oportunidades por el camino.

Pollitos o  Bellas: ¿Qué niños esperamos formar  para nuestro México?…

https://contraluzcoah.blogspot.com/



Eduardo Galeano, 1940-2015, fue un periodista y escritor uruguayo, considerado uno de los escritores más influyentes de la izquierda latinoamericana. Sus libros más conocidos, Las venas abiertas en América Latina, 1971, y Memoria del fuego, 1986. En México colaboró en el periodico La Jornada. Galeano se definió como un «marxista especial», llegando a admirar la revolución cubana. En su libro Las venas abiertas de América Latina, planteó que la pobreza, el sufrimiento y el subdesarrollo de la mayoría de los Estados Latinoamericanos no son un estado natural, sino uno creado por el saqueo económico e histórico comenzando por España y otros países de Europa, luego por el Reino Unido y los Estados Unidos. Respecto a ello, dijo:»Nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros». Según Galeano, vivimos en un mundo al revés. En su Disculpen la molestia, escribió: ¿Quines son los justos, y quiénes los injustos? Si la Justicia Internacional de veras existe, ¿Por qué nunca juzgan a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos mismos quienes tienen las llaves de las cárceles?. ¿Es justo un mundo que cada minuto destina 3 millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren 15 niños de hambre o enfermedad curable? ¿Contra quien se arma hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?.Stella Calloni, escribe: Tomo sus palabras andantes: «Siento que somos gotas de algunos de los tantos ríos que sobreviven a la constante destrucción de la mano del hombre, que insiste en destruir el paraíso donde puede vivir. Somos como un viento que no muere cuando la vida se acaba. Y por eso no creo en otra inmortalidad más que esa, porque estoy seguro que uno sobrevive en la memoria y en los actos de los demás». Algunas respuestas de preguntas que le hicieron lectores de BBC Mundo: «La casa Blanca será la casa de Obama pronto, pero esa Casa Blanca fue construída por «esclavos negros». Y me gustaría y espero que él nunca lo olvide». «La diferencia de la Solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la Caridad se  practica de arriba-abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones del poder».»Darle el Premio Nobel a Barack Obama me pareció un chiste de mal gusto. Pero nada tiene de raro, teniendo en cuenta que hace un siglo el Premio Nobel de la Paz fue concedido a Teddy Roosevelt, un enamorado de la guerra, que hasta escribió un libro proponiendo la guerra como remedio de la cobardía y la debilidad de los muchos en el mundo». Eduardo Galeano: «Vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el muerto, la boda más que el amor y el físico más que el intelecto. Vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido».   Dr. Efraín Regalado Sánchez.



CLAUDIA Y LOS ABISMOS

María del Carmen Maqueo Garza

El fentanilo mata.  Los adictos lo han utilizado para escalar de las sensaciones de los opiáceos como heroína y cocaína; algunos de ellos en su primer consumo han perdido la vida.  Ahora el presidente López Obrador contempla, dentro de sus iniciativas de ley, una reforma que prohíba el uso del fentanilo.

Como es el caso del alcoholismo, la adicción a productos capaces de provocar sensaciones placenteras es una enfermedad.   No se trata de travesuras ni de “mañas”.  Es un condicionamiento, tanto en la función corporal, como en la esfera de las emociones, que lleva al consumidor a entrar en una espiral de la cual es prácticamente imposible salir por medios propios.

Como en su momento López Obrador externó que el narcotráfico se acabaría con abrazos y con regaños de las mamás  y abuelas, ahora presenta un enfoque muy simplista de lo que en realidad es un problema sumamente complejo, que hay que analizar de manera crítica.   Lo primero que habrá que poner en la mesa es que se trata de un asunto de salud.  Cierto, de manera concéntrica va generando disfuncionalidad familiar, violencia en las calles y la consecuente inseguridad.  Beneficios económicos para productores, traficantes y vendedores; colusión con autoridades, lo que perpetúa el problema.  No basta con que el presidente alce la voz y ya.

Esta semana leí un libro de la colombiana  Pilar Quintana llamado “Los abismos”, (premio Alfaguara 2021).  Su trama me capturó desde la primera página.  La protagonista central es Claudia, una niña obsesionada con los abismos que se presentan en su vida.  Es el reflejo de una familia disfuncional en Cali que, por otra parte, luce como cualquier otra familia de clase media de aquel país.  Me gustó mucho la capacidad que tiene la autora para ir metiéndonos en la historia subterránea que nos desvela una realidad muy dolorosa para cualquier niño. La escritora nos lleva  a asomarnos a la vida de la pequeña hasta entender la colisión que ocurre entre sus propias expectativas infantiles y el marco familiar en el que vive.

La adicción a drogas es un problema de salud que se ha agravado en los últimos tiempos.  Desde épocas ancestrales sabemos del consumo de productos capaces de distorsionar la percepción de la realidad, de ahí su poder adictivo.  En definitiva, las grandes guerras dispararon la producción y el consumo de productos alucinógenos; en el caso de México como proveedores de marihuana para Norteamérica el siglo pasado, lo que propició un crecimiento en nuestro consumo interno.  Volviendo al origen del problema, este surge cuando tratamos de encajar en una sociedad que no termina de acomodarnos.   No es un delito que se evite poniendo un uniformado en cada esquina para prohibir el consumo.  Es algo que se gesta dentro del hogar con desatenciones leves y cotidianas, que terminan siendo tan violentas como los golpes físicos.  Claudia, la protagonista de “Abismos” lo refleja de manera muy clara.

Los mexicanos apenas estamos asimilando la cultura de la prevención; modificar los factores de riesgo que, a la larga, nos van a llevar a un problema médico.  Para evitar que un muchacho de dieciséis años consuma drogas por primera vez, tenemos que comenzar la modificación de factores de riesgo desde que está en el vientre de su madre.  Como padres ser muy rigurosos en revisar qué elementos de nuestro  propio comportamiento rompen el ambiente de armonía dentro del hogar.  Percibir a los hijos con los cinco sentidos, como una prioridad, como la más sagrada de las misiones.  Comprender que ese hijo requiere de un amor inteligente que le prepare para enfrentar más delante las grandes dificultades de la vida, comenzando por monitorear cómo se desempeña frente a los problemas cotidianos.  Apostarle al desarrollo de su inteligencia emocional, a entender, tanto los sentimientos y reacciones propios, como de los demás.

El consumo de fentanilo y similares representa un problema muy complejo.  Requiere un enfoque científico para resolverlo desde la raíz; hay que dejarlo muy claro: sancionarlo  no disminuye su consumo. Habrá que zambullirnos hasta su origen.  Revisar las razones por las que el chico siente necesitar esos estímulos externos. Descubrir la causa de su desánimo frente a lo que representa vivir, poniendo en ello todo el entusiasmo.  Conocer lo relativo a esos productos alucinógenos, pero sobre todo tener la humildad para aceptar que, como padres, no somos dueños de la verdad absoluta, que podemos equivocarnos y que es totalmente válido rectificar el rumbo.

“Abismos”, un libro que evidencia que la ficción es una urdimbre tejida con trozos de verdad. Y que un libro de narrativa llega a convertirse en  una cátedra magistral sobre la vida, sobre sus distintos escenarios y posibles soluciones.

https://contraluzcoah.blogspot.com/