La marihuana o cannabis es una droga muy consumida alrededor del mundo, a pesar de que en la mayoría de los países su cultivo y uso es ilícito. Considerada por muchos como una sustancia natural, y por lo tanto inofensiva, lo cierto es que trae consigo numerosos efectos perjudiciales para la salud. Todo nuestro cuerpo puede dañarse, alterando el sistema nervioso, respiratorio, cardiaco, endócrino. Es una sustancia altamente adictiva y trae consigo problemas económicos, familiares y sociales. Como sustancia psicotrópica afecta al sistema nervioso. Al momento de tomarla, se siente una efímera sensación de euforia y alegría, que lleva a encontrar diversión en aspectos triviales, riendo de manera irregular. La duración de estos efectos varía en función de la cantidad de marihuana consumida, además de las propias características del individuo y si se ha combinado con otras sustancias. Las alteraciones del sistema nervioso son momentáneas, pero en caso de consumirse de forma regular la marihuana puede implicar problemas a largo plazo, incluso en forma de trastornos mentales, duraderos e irreversibles. El consumo de marihuana afecta al cerebro de forma directa, perjudicando las áreas responsables de funciones importantes como la memoria, el aprendizaje, la atención, la toma de decisiones, la coordinación, las emociones y el tiempo de reacción. El tetrahidrocannabinol (THC) es el componente activo de la marihuana, pero hay derivados sintéticos. En cuanto a efectos físicos, puede causar aumento del apetito, ojos enrojecidos, incremento de la frecuencia cardiaca y, en algunos casos, problemas respiratorios temporales al fumarla. Los comestibles con cannabis cuando los niños la consumen por accidente, pueden producir intoxicaciones graves que requieren hospitalización. Fumar marihuana a largo plazo puede dañar los pulmones de forma similar al tabaco; tos crónica, bronquitis, mayor riesgo de infecciones pulmonares, Se ha relacionado con aumento en el riesgo de cánceres de cabeza, cuello y garganta. En salud mental, los estudios han mostrado una relación entre el consumo frecuente de cannabis y un mayor riesgo de trastornos como depresión, ansiedad y esquizofrenia, especialmente en personas con predisposición genética. También se ha encontrado un vínculo entre el consumo de cannabis en la adolescencia y un mayor riesgo de pensamientos y conductas suicidas. La marihuana sí puede generar adicción.. Se calcula que el 9% de los consumidores se vuelven dependientes, y el riesgo aumenta si se empieza en la adolescencia, y puede abrir las puertas a otros problemas con otras sustancias como el alcohol o nicotina. No todo en relación al cannabis son riesgos. También hay posibles beneficios médicos; ayuda a reducir la espasticidad, alivio de náuseas y vómito producidas por la quimioterapia, dolor crónico, ciertos tipos de epilepsia infantil resistentes a los tratamientos tradicionales. La indicación solo debe ser por prescripción médica. En México, la marihuana es la droga de consumo en la población general: de 8.6% en 2016 a12% en 2025.


