La Esperanza, Dr. Efraín Regalado Sánchez.

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La Real Academia Española, define Esperanza como el esperar con poco fundamento, que se conseguirá lo deseado o pretendido. La esperanza es, en un sentido más amplio, un estado anímico de optimismo y confianza que se presenta cuando luce factible aquello que se desea con anticipación. Se dice que una persona que experimenta esta sensación se encuentra esperanzada, mientras que si se encuentra en la situación contraria, se dice que está desesperanzada, o sea, entregada al pesimismo y la frustración. La palabra «esperanza» proviene del latin sperare (tener esperanza), y está muy relacionada con la palabra «esperar» y sus derivados como «desesperar». Es posible decir que cuando se espera por algo, se tiene la esperanza de que eso ocurra, pues no tiene sentido aguardar por algo que se sabe no ocurrirá. La esperanza figura entre las virtudes religiosas que el cristianismo fomenta entre sus fieles. La esperanza, comprendida como el optimismo y la disposición positiva a la espera, es considerada a menudo como un rasgo positivo de la personalidad. Un paciente que se somete a un tratamiento médico difícil, convencido de que al final recuperará la salud sin importar el tiempo que tarde, es un ejemplo de actitud esperanzadora. Desde el punto de vista reflexivo filosófico, la esperanza es una fuerza silenciosa que habita en los más profundo del ser humano. No se trata solo de un deseo, sino de la convicción íntima de que, incluso en medio de la oscuridad, existe una luz posible. La esperanza no niega la realidad, pero la mira con la certeza de que el mañana puede ser distinto. La esperanza es un factor clave para la resiliencia, pues impulsa a las personas a perseverar frente a la adversidad. William Faulkner, 1897-1962, escritor estadounidense, expresó su perspectiva sobre la esperanza en varias de sus obras. En su discurso al recibir el Premio Nobel de Literatura 1949, afirmó  que «la esperanza del ser humano reside en su capacidad de creer en el hombre, en su esperanza, en su aspiración a una condición humana mejor». El filósofo surcoreano Byung-Chul Han en su ensayo «El Espíritu de la Esperanza», explora un concepto que, para muchos, se ha convertido en un recurso escaso: la esperanza. Argumenta que vivimos en una era de desesperanza estructural, donde la crisis climática, las desigualdades sociales y la creciente digitalización han erosionado la capacidad de imaginar un futuro mejor. «Tener esperanza significa estar dispuesto en todo momento a algo que aún no ha nacido». Hanna Arend, una de las pensadoras más influyentes del siglo XX, 1906-1975, filósofa y teórica política alemana, nacionalizada estadounidense, invita a reflexionar sobre la importancia de la acción individual y colectiva para recuperar la esperanza y contrarrestar la desesperación.
Hanna Arend: «Vivimos tiempos oscuros en los que los peores han perdido el miedo y los mejores la esperanza».
Dr. Efraín Regalado Sánchez.